(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-04-05 ω


10780Una verdad te quiero confesar, Cipión amigo: 10781que me dio gran temor verme encerrado en aquel estrecho aposento con aquella figura delante, 10782la cual te la pintaré como mejor supiere.

10783»Ella era larga de más de siete pies; toda era notomía de huesos, cubiertos con una piel negra, vellosa y curtida; 10784con la barriga, que era de badana, se cubría las partes deshonestas, y aun le colgaba hasta la mitad de los muslos; 10785las tetas semejaban dos vejigas de vaca secas y arrugadas; denegridos los labios, traspillados los dientes,

10786la nariz corva y entablada, desencasados los ojos, la cabeza desgreñada, la mejillas chupadas, 10787angosta la garganta y los pechos sumidos; finalmente, toda era flaca y endemoniada.

10788Púseme de espacio a mirarla y apriesa comenzó a apoderarse de el miedo, 10789considerando la mala visión de su cuerpo y la peor ocupación de su alma. Quise morderla, por ver si volvía en , 10790y no hallé parte en toda ella que el asco no me lo estorbase; pero, con todo esto, 10791la así de un carcaño y la saqué arrastrando al patio; mas ni por esto dio muestras de tener sentido. Allí,

10792con mirar el cielo y verme en parte ancha, se me quitó el temor; a lo menos, 10793se templó de manera que tuve ánimo de esperar a ver en lo que paraba la ida y vuelta de aquella mala hembra, 10794y lo que me contaba de mis sucesos. En esto me preguntaba yo a mismo:

10795"¿quién hizo a esta mala vieja tan discreta y tan mala? ¿De dónde sabe ella cuáles son males de daño y cuáles de culpa? 10796¿Cómo entiende y habla tanto de Dios, y obra tanto del diablo? ¿Cómo peca tan de malicia, 10797no escusándose con ignorancia?"

10798»En estas consideraciones se pasó la noche y se vino el día, que nos halló a los dos en mitad del patio: 10799ella no vuelta en y a junto a ella, en cuclillas, atento, mirando su espantosa y fea catadura.

10800Acudió la gente del hospital, y, viendo aquel retablo, unos decían: "Ya la bendita Cañizares es muerta; 10801mirad cuán disfigurada y flaca la tenía la penitencia"; otros, más considerados, la tomaron el pulso, 10802y vieron que le tenía, y que no era muerta, por do se dieron a entender que estaba en éxtasis y arrobada, 10803de puro buena. Otros hubo que dijeron: "Esta puta vieja sin duda debe de ser bruja, y debe de estar untada;

10804que nunca los santos hacen tan deshonestos arrobos, y hasta ahora, entre los que la conocemos, 10805más fama tiene de bruja que de santa". Curiosos hubo que se llegaron a hincarle alfileres por las carnes, 10806desde la punta hasta la cabeza: ni por eso recordaba la dormilona, ni volvió en hasta las siete del día; y, 10807como se sintió acribada de los alfileres, y mordida de los carcañares,

10808y magullada del arrastramiento fuera de su aposento, y a vista de tantos ojos que la estaban mirando, creyó, 10809y creyó la verdad, que yo había sido el autor de su deshonra; y así, arremetió a , y, 10810echándome ambas manos a la garganta, procuraba ahogarme diciendo: "¡Oh bellaco, desagradecido, ignorante y malicioso! 10811¿Y es éste el pago que merecen las buenas obras que a tu madre hice y de las que te pensaba hacer a ti?" Yo,

10812que me vi en peligro de perder la vida entre las uñas de aquella fiera arpía, sacudíme, y, 10813asiéndole de las luengas faldas de su vientre, la zamarreé y arrastré por todo el patio; 10814ella daba voces que la librasen de los dientes de aquel maligno espíritu.

10815»Con estas razones de la mala vieja, 10816creyeron los más que yo debía de ser algún demonio de los que tienen ojeriza continua con los buenos cristianos, 10817y unos acudieron a echarme agua bendita, otros no osaban llegar a quitarme, otros daban voces que me conjurasen; 10818la vieja gruñía, yo apretaba los dientes, crecía la confusión, y mi amo, que ya había llegado al ruido,

10819se desesperaba oyendo decir que yo era demonio. Otros, que no sabían de exorcismos, acudieron a tres o cuatro garrotes, 10820con los cuales comenzaron a santiguarme los lomos; escocióme la burla, solté la vieja, 10821y en tres saltos me puse en la calle, y en pocos más salí de la villa, perseguido de una infinidad de muchachos, 10822que iban a grandes voces diciendo: "¡Apártense que rabia el perro sabio!"; otros decían: "¡No rabia,

10823sino que es demonio en figura de perro!" Con este molimiento, a campana herida salí del pueblo, 10824siguiéndome muchos que indubitablemente creyeron que era demonio, 10825así por las cosas que me habían visto hacer como por las palabras que la vieja dijo cuando despertó de su maldito sueño.