Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
10735»"Dirás tú ahora, hijo, si es que acaso me entiendes, que quién me hizo a mí teóloga, y aun quizá dirás entre ti: 10736'¡Cuerpo de tal con la puta vieja! ¿Por qué no deja de ser bruja, pues sabe tanto, y se vuelve a Dios, 10737pues sabe que está más prompto a perdonar pecados que a permitirlos?' A esto te respondo, como si me lo preguntaras, 10738que la costumbre del vicio se vuelve en naturaleza; y éste de ser brujas se convierte en sangre y carne, 10739y en medio de su ardor, que es mucho, trae un frío que pone en el alma tal, que la resfría y entorpece aun en la fe, 10740de donde nace un olvido de sí misma, 10741y ni se acuerda de los temores con que Dios la amenaza ni de la gloria con que la convida; y, en efeto, 10742como es pecado de carne y de deleites, es fuerza que amortigüe todos los sentidos, y los embelese y absorte, 10743sin dejarlos usar sus oficios como deben; y así, quedando el alma inútil, floja y desmazalada, 10744no puede levantar la consideración siquiera a tener algún buen pensamiento; y así, 10745dejándose estar sumida en la profunda sima de su miseria, no quiere alzar la mano a la de Dios, que se la está dando, 10746por sola su misericordia, para que se levante. Yo tengo una destas almas que te he pintado: 10747todo lo veo y todo lo entiendo, y como el deleite me tiene echados grillos a la voluntad, siempre he sido y seré mala. 10748»"Pero dejemos esto y volvamos a lo de las unturas; y digo que son tan frías, 10749que nos privan de todos los sentidos en untándonos con ellas, y quedamos tendidas y desnudas en el suelo, 10750y entonces dicen que en la fantasía pasamos todo aquello que nos parece pasar verdaderamente. Otras veces, 10751acabadas de untar, a nuestro parecer, mudamos forma, y convertidas en gallos, lechuzas o cuervos, 10752vamos al lugar donde nuestro dueño nos espera, 10753y allí cobramos nuestra primera forma y gozamos de los deleites que te dejo de decir, por ser tales, 10754que la memoria se escandaliza en acordarse dellos, y así, la lengua huye de contarlos; y, con todo esto, soy bruja, 10755y cubro con la capa de la hipocresía todas mis muchas faltas. Verdad es que si algunos me estiman y honran por buena, 10756no faltan muchos que me dicen, no dos dedos del oído, el nombre de las fiestas, 10757que es el que les imprimió la furia de un juez colérico que en los tiempos pasados tuvo que ver conmigo y con tu madre, 10758depositando su ira en las manos de un verdugo que, por no estar sobornado, 10759usó de toda su plena potestad y rigor con nuestras espaldas. Pero esto ya pasó, y todas las cosas se pasan; 10760las memorias se acaban, las vidas no vuelven, las lenguas se cansan, los sucesos nuevos hacen olvidar los pasados. 10761Hospitalera soy, buenas muestras doy de mi proceder, buenos ratos me dan mis unturas, 10762no soy tan vieja que no pueda vivir un año, puesto que tengo setenta y cinco; y, ya que no puedo ayunar, por la edad, 10763ni rezar, por los vaguidos, ni andar romerías, por la flaqueza de mis piernas, ni dar limosna, porque soy pobre, 10764ni pensar en bien, porque soy amiga de murmurar, y para haberlo de hacer es forzoso pensarlo primero, 10765así que siempre mis pensamientos han de ser malos, con todo esto, 10766sé que Dios es bueno y misericordioso y que Él sabe lo que ha de ser de mí, y basta; y quédese aquí esta plática, 10767que verdaderamente me entristece. Ven, hijo, y verásme untar, que todos los duelos con pan son buenos, el buen día, 10768meterle en casa, pues mientras se ríe no se llora; quiero decir que, 10769aunque los gustos que nos da el demonio son aparentes y falsos, todavía nos parecen gustos, 10770y el deleite mucho mayor es imaginado que gozado, aunque en los verdaderos gustos debe de ser al contrario". 10771»Levantóse, en diciendo esta larga arenga, y, tomando el candil, se entró en otro aposentillo más estrecho; seguíla, 10772combatido de mil varios pensamientos y admirado de lo que había oído y de lo que esperaba ver. 10773Colgó la Cañizares el candil de la pared y con mucha priesa se desnudó hasta la camisa; y, 10774sacando de un rincón una olla vidriada, metió en ella la mano, y, murmurando entre dientes, 10775se untó desde los pies a la cabeza, que tenía sin toca. Antes que se acabase de untar me dijo que, 10776ora se quedase su cuerpo en aquel aposento sin sentido, ora desapareciese dél, que no me espantase, 10777ni dejase de aguardar allí hasta la mañana, porque sabría las nuevas de lo que me quedaba por pasar hasta ser hombre. 10778Díjele bajando la cabeza que sí haría, y con esto acabó su untura y se tendió en el suelo como muerta. 10779Llegué mi boca a la suya y vi que no respiraba poco ni mucho.»
▼