(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-03-25 ω


10277BERGANZA.-Este latín viene aquí de molde; que has de saber que los atenienses usaban, entre otras, 10278de una moneda sellada con la figura de un buey, 10279y cuando algún juez dejaba de decir o hacer lo que era razón y justicia, por estar cohechado, decían: 10280"Este tiene el buey en la lengua".

10281CIPIÓN.-La aplicación falta.

10282BERGANZA.-¿No está bien clara, si las dádivas de la negra me tuvieron muchos días mudo, 10283que ni quería ni osaba ladrarla cuando bajaba a verse con su negro enamorado? 10284Por lo que vuelvo a decir que pueden mucho las dádivas.

10285CIPIÓN.-Ya te he respondido que pueden mucho, y si no fuera por no hacer ahora una larga digresión, 10286con mil ejemplos probara lo mucho que las dádivas pueden; mas quizá lo diré, si el cielo me concede tiempo, 10287lugar y habla para contarte mi vida. 10288BERGANZA.-Dios te lo que deseas, y escucha.

10289«Finalmente, mi buena intención rompió por las malas dádivas de la negra; a la cual, 10290bajando una noche muy escura a su acostumbrado pasatiempo, arremetí sin ladrar, porque no se alborotasen los de casa, 10291y en un instante le hice pedazos toda la camisa y le arranqué un pedazo de muslo: 10292burla que fue bastante a tenerla de veras más de ocho días en la cama,

10293fingiendo para con sus amos no qué enfermedad. Sanó, volvió otra noche, y yo volví a la pelea con mi perra, y, 10294sin morderla, la arañé todo el cuerpo como si la hubiera cardado como manta. Nuestras batallas eran a la sorda, 10295de las cuales salía siempre vencedor, y la negra, malparada y peor contenta.

10296Pero sus enojos se parecían bien en mi pelo y en mi salud: alzóseme con la ración y los huesos, 10297y los míos poco a poco iban señalando los nudos del espinazo. Con todo esto, aunque me quitaron el comer, 10298no me pudieron quitar el ladrar. Pero la negra, por acabarme de una vez, me trujo una esponja frita con manteca; 10299conocí la maldad; vi que era peor que comer zarazas,

10300porque a quien la come se le hincha el estómago y no sale dél sin llevarse tras la vida. Y, 10301pareciéndome ser imposible guardarme de las asechanzas de tan indignados enemigos, acordé de poner tierra en medio, 10302quitándomeles delante de los ojos.

10303»Halléme un día suelto, y sin decir adiós a ninguno de casa, me puse en la calle, 10304y a menos de cien pasos me deparó la suerte al alguacil que dije al principio de mi historia, 10305que era grande amigo de mi amo Nicolás el Romo; el cual, apenas me hubo visto, 10306cuando me conoció y me llamó por mi nombre; también le conocí yo y, al llamarme,

10307me llegé a él con mis acostumbradas ceremonias y caricias. Asióme del cuello y dijo a dos corchetes suyos: 10308"Éste es famoso perro de ayuda, que fue de un grande amigo mío; llevémosle a casa". Holgáronse los corchetes, 10309y dijeron que si era de ayuda a todos sería de provecho. Quisieron asirme para llevarme, 10310y mi amo dijo que no era menester asirme, que yo me iría, porque le conocía.

10311»Háseme olvidado decirte que las carlancas con puntas de acero que saqué cuando 10312me desgarré y ausenté del ganado me las quitó un gitano en una venta, y ya en Sevilla andaba sin ellas; 10313pero el alguacil me puso un collar tachonado todo de latón morisco

10314Considera, Cipión, ahora esta rueda variable de la fortuna mía: ayer me vi estudiante y hoy me vees corchete.

10315CIPIÓN.-Así va el mundo, y no hay para qué te pongas ahora a esagerar los vaivenes de fortuna, 10316como si hubiera mucha diferencia de ser mozo de un jifero a serlo de un corchete.

10317No puedo sufrir ni llevar en paciencia oír las quejas que dan de la fortuna algunos hombres 10318que la mayor que tuvieron fue tener premisas y esperanzas de llegar a ser escuderos. ¡Con qué maldiciones la maldicen! 10319¡Con cuántos improperios la deshonran! Y no por más de que porque piense el que los oye que de alta, 10320próspera y buena ventura han venido a la desdichada y baja en que los miran.