Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
9947y aun después de haber tendido la negra noche por la faz de la tierra sus negras y escuras alas, 9948él no cesaba de sus bien cantadas y mejor lloradas quejas. No se le quedaba entre renglones el pastor Elicio, 9949más enamorado que atrevido, de quien decía que, sin atender a sus amores ni a su ganado, 9950se entraba en los cuidados ajenos. Decía también que el gran pastor de Fílida, único pintor de un retrato, 9951había sido más confiado que dichoso. 9952De los desmayos de Sireno y arrepentimiento de Diana decía que daba gracias a Dios y a la sabia Felicia, 9953que con su agua encantada deshizo aquella máquina de enredos y aclaró aquel laberinto de dificultades. 9954Acordábame de otros muchos libros que deste jaez la había oído leer, pero no eran dignos de traerlos a la memoria.» 9955CIPIÓN.-Aprovechándote vas, Berganza, de mi aviso: murmura, pica y pasa, y sea tu intención limpia, 9956aunque la lengua no lo parezca. 9957BERGANZA.-En estas materias nunca tropieza la lengua si no cae primero la intención; 9958pero si acaso por descuido o por malicia murmurare, responderé a quien me reprehendiere lo que respondió Mauleón, 9959poeta tonto y académico de burla de la Academia de los Imitadores, 9960a uno que le preguntó que qué quería decir Deum de Deo; y respondió que "dé donde diere". 9961CIPIÓN.-Esa fue respuesta de un simple; pero tú, si eres discreto o lo quieres ser, 9962nunca has de decir cosa de que debas dar disculpa. Di adelante. 9963BERGANZA.-«Digo que todos los pensamientos que he dicho, y muchos más, 9964me causaron ver los diferentes tratos y ejercicios que mis pastores, y todos los demás de aquella marina, 9965tenían de aquellos que había oído leer que tenían los pastores de los libros; porque si los míos cantaban, 9966no eran canciones acordadas y bien compuestas, sino un "Cata el lobo dó va, Juanica" y otras cosas semejantes; 9967y esto no al son de chirumbelas, rabeles o gaitas, 9968sino al que hacía el dar un cayado con otro o al de algunas tejuelas puestas entre los dedos; y no con voces delicadas, 9969sonoras y admirables, sino con voces roncas, que, solas o juntas, parecía, no que cantaban, 9970sino que gritaban o gruñían. Lo más del día se les pasaba espulgándose o remendando sus abarcas; 9971ni entre ellos se nombraban Amarilis, Fílidas, Galateas y Dianas, ni había Lisardos, Lausos, Jacintos ni Riselos; 9972todos eran Antones, Domingos, Pablos o Llorentes; por donde vine a entender lo que pienso que deben de creer todos: 9973que todos aquellos libros son cosas soñadas y bien escritas para entretenimiento de los ociosos, y no verdad alguna; 9974que, a serlo, entre mis pastores hubiera a[l]guna reliquia de aquella felicísima vida, y de aquellos amenos prados, 9975espaciosas selvas, sagrados montes, hermosos jardines, arroyos claros y cristalinas fuentes, 9976y de aquellos tan honestos cuanto bien declarados requiebros, y de aquel desmayarse aquí el pastor, allí la pastora, 9977acullá resonar la zampoña del uno, acá el caramillo del otro.» 9978CIPIÓN.-Basta, Berganza; vuelve a tu senda y camina. 9979BERGANZA.-Agradézcotelo, Cipión amigo; porque si no me avisaras, de manera se me iba calentando la boca, 9980que no parara hasta pintarte un libro entero destos que me tenían engañado; 9981pero tiempo vendrá en que lo diga todo con mejores razones y con mejor discurso que ahora. 9982CIPIÓN.-Mírate a los pies y desharás la rueda, Berganza; quiero decir que mires que eres un animal que carece de razón, 9983y si ahora muestras tener alguna, ya hemos averiguado entre los dos ser cosa sobrenatural y jamás vista. 9984BERGANZA.-Eso fuera ansí si yo estuviera en mi primera ignorancia; 9985mas ahora que me ha venido a la memoria lo que te había de haber dicho al principio de nuestra plática, 9986no sólo no me maravillo de lo que hablo, pero espántome de lo que dejo de hablar. 9987CIPIÓN.-Pues ¿ahora no puedes decir lo que ahora se te acuerda? 9988BERGANZA.-Es una cierta historia que me pasó con una grande hechicera, discípula de la Camacha de Montilla. 9989CIPIÓN.-Digo que me la cuentes antes que pases más adelante en el cuento de tu vida.
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