(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-03-14 ω


9821[CIPIÓN].-Pero, sea lo que fuere, nosotros hablamos, sea portento o no; que lo que el cielo tiene ordenado que suceda, 9822no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir; y así, 9823no hay para qué ponernos a disputar nosotros cómo o por qué hablamos; mejor será que este buen día, o buena noche, 9824la metamos en nuestra casa; y,

9825pues la tenemos tan buena en estas esteras y no sabemos cuánto durará esta nuestra ventura, 9826sepamos aprovecharnos della y hablemos toda esta noche, sin dar lugar al sueño que nos impida este gusto, 9827de por largos tiempos deseado.

9828BERGANZA.-Y aun de , que desde que tuve fuerzas para roer un hueso tuve deseo de hablar, 9829para decir cosas que depositaba en la memoria; y allí, de antiguas y muchas, o se enmohecían o se me olvidaban. Empero, 9830ahora, que tan sin pensarlo me veo enriquecido deste divino don de la habla,

9831pienso gozarle y aprovecharme dél lo más que pudiere, dándome priesa a decir todo aquello que se me acordare, 9832aunque sea atropellada y confusamente, porque no cuándo me volverán a pedir este bien, que por prestado tengo.

9833CIPIÓN.-Sea ésta la manera, Berganza amigo: 9834que esta noche me cuentes tu vida y los trances por donde has venido al punto en que ahora te hallas, 9835y si mañana en la noche estuviéremos con habla, yo te contaré la mía; 9836porque mejor será gastar el tiempo en contar las propias que en procurar saber las ajenas vidas.

9837BERGANZA.-Siempre, Cipión, te he tenido por discreto y por amigo; y ahora más que nunca, 9838pues como amigo quieres decirme tus sucesos y saber los míos, 9839y como discreto has repartido el tiempo donde podamos manifestallos. Pero advierte primero si nos oye alguno.

9840CIPIÓN.-Ninguno, a lo que creo, puesto que aquí cerca está un soldado tomando sudores; 9841pero en esta sazón más estará para dormir que para ponerse a escuchar a nadie.

9842BERGANZA.-Pues si puedo hablar con ese seguro, escucha; y si te cansare lo que te fuere diciendo, 9843o me reprehende o manda que calle.

9844CIPIÓN.-Habla hasta que amanezca, o hasta que seamos sentidos; que yo te escucharé de muy buena gana, 9845sin impedirte sino cuando viere ser necesario.

9846BERGANZA.-«Paréceme que la primera vez que vi el sol fue en Sevilla y en su Matadero, 9847que está fuera de la Puerta de la Carne; 9848por donde imaginara (si no fuera por lo que después te diré) que mis padres debieron 9849de ser alanos de aquellos que crían los ministros de aquella confusión, a quien llaman jiferos.

9850El primero que conocí por amo fue uno llamado Nicolás el Romo, mozo robusto, doblado y colérico, 9851como lo son todos aquellos que ejercitan la jifería. Este tal Nicolás me enseñaba a y a otros cachorros a que, 9852en compañía de alanos viejos, arremetiésemos a los toros y les hiciésemos presa de las orejas. 9853Con mucha facilidad salí un águila en esto

9854CIPIÓN.-No me maravillo, Berganza; que, como el hacer mal viene de natural cosecha, fácilmente se aprende el hacerle.

9855BERGANZA.-¿Qué te diría, Cipión hermano, de lo que vi en aquel Matadero y de las cosas exorbitantes que en él pasan? 9856Primero, has de presuponer que todos cuantos en él trabajan, desde el menor hasta el mayor, 9857es gente ancha de conciencia, desalmada, sin temer al Rey ni a su justicia; los más, amancebados; 9858son aves de rapiña carniceras: mantiénense ellos y sus amigas de lo que hurtan.

9859Todas las mañanas que son días de carne, antes que amanezca, 9860están en el Matadero gran cantidad de mujercillas y muchachos, todos con talegas, que, viniendo vacías, 9861vuelven llenas de pedazos de carne, y las criadas con criadillas y lomos medio enteros.