Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
9784NOVELA Y COLOQUIO QUE PASÓ ENTRE CIPIÓN Y BERGANZA,
PERROS DEL HOSPITAL DE LA RESURECCIÓN,
9785QUE ESTÁ EN LA CIUDAD DE VALLADOLID,
FUERA DE LA PUERTA DEL CAMPO,
A QUIEN COMÚNMENTE LLAMAN
"LOS PERROS DE MAHUDE" 9786CIPIÓN.-Berganza amigo, 9787dejemos esta noche el Hospital en guarda de la confianza y retirémonos a esta soledad y entre estas esteras, 9788donde podremos gozar sin ser sentidos desta no vista merced que el cielo en un mismo punto a los dos nos ha hecho. 9789BERGANZA.-Cipión hermano, óyote hablar y sé que te hablo, y no puedo creerlo, 9790por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de naturaleza. 9791CIPIÓN.-Así es la verdad, Berganza; y viene a ser mayor este milagro en que no solamente hablamos, 9792sino en que hablamos con discurso, como si fuéramos capaces de razón, 9793estando tan sin ella que la diferencia que hay del animal bruto al hombre es ser el hombre animal racional, y el bruto, 9794irracional. 9795BERGANZA.-Todo lo que dices, Cipión, entiendo, 9796y el decirlo tú y entenderlo yo me causa nueva admiración y nueva maravilla. Bien es verdad que, 9797en el discurso de mi vida, diversas y muchas veces he oído decir grandes prerrogativas nuestras: tanto, 9798que parece que algunos han querido sentir que tenemos un natural distinto, tan vivo y tan agudo en muchas cosas, 9799que da indicios y señales de faltar poco para mostrar que tenemos un no sé qué de entendimiento capaz de discurso. 9800CIPIÓN.-Lo que yo he oído alabar y encarecer es nuestra mucha memoria, el agradecimiento y gran fidelidad nuestra; 9801tanto, que nos suelen pintar por símbolo de la amistad; y así, 9802habrás visto (si has mirado en ello) que en las sepulturas de alabastro, 9803donde suelen estar las figuras de los que allí están enterrados, cuando son marido y mujer, ponen entre los dos, 9804a los pies, una figura de perro, en señal que se guardaron en la vidad amistad y fidelidad inviolable. 9805BERGANZA.-Bien sé que ha habido perros tan agradecidos que se han arrojado 9806con los cuerpos difuntos de sus amos en la misma sepultura. 9807Otros han estado sobre las sepulturas donde estaban enterrados sus señores sin apartarse dellas, sin comer, 9808hasta que se les acababa la vida. Sé también que, después del elefante, 9809el perro tiene el primer lugar de parecer que tiene entendimiento; luego, el caballo, y el último, la jimia. 9810CIPIÓN.-Ansí es, pero bien confesarás que ni has visto ni oído decir jamás que haya hablado ningún elefante, perro, 9811caballo o mona; por donde me doy a entender que este nuestro hablar tan de improviso 9812cae debajo del número de aquellas cosas que llaman portentos, las cuales, cuando se muestran y parecen, 9813tiene averiguado la experiencia que alguna calamidad grande amenaza a las gentes. 9814BERGANZA.-Desa manera, no haré yo mucho en tener por señal portentosa lo que oí decir los días pasados a un estudiante, 9815pasando por Alcalá de Henares. 9816CIPIÓN.-¿Qué le oíste decir? 9817BERGANZA.-Que de cinco mil estudiantes que cursaban aquel año en la Universidad, los dos mil oían Medicina. 9818CIPIÓN.-Pues, ¿qué vienes a inferir deso? 9819BERGANZA.-Infiero, o que estos dos mil médicos han de tener enfermos que curar (que sería harta plaga y mala ventura), 9820o ellos se han de morir de hambre.
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