Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
9567»En resolución, aquella vez se concertó nuestro desposorio, 9568y se dio traza cómo los dos hiciésemos información de solteros, 9569y en los tres días de fiesta que vinieron luego juntos en una Pascua se hicieron las amonestaciones, 9570y al cuarto día nos desposamos, 9571hallándose presentes al desposorio dos amigos míos y un mancebo que ella dijo ser primo suyo, 9572a quien yo me ofrecí por pariente con palabras de mucho comedimiento, 9573como lo habían sido todas las que hasta entonces a mi nueva esposa había dado, 9574con intención tan torcida y traidora que la quiero callar; porque, aunque estoy diciendo verdades, 9575no son verdades de confesión, que no pueden dejar de decirse. 9576»Mudó mi criado el baúl de la posada a casa de mi mujer; encerré en él, delante della, mi magnífica cadena; 9577mostréle otras tres o cuatro, si no tan grandes, de mejor hechura, 9578con otros tres o cuatro cintillos de diversas suertes; hícele patentes mis galas y mis plumas, 9579y entreguéle para el gasto de casa hasta cuatrocientos reales que tenía. Seis días gocé del pan de la boda, 9580espaciándome en casa como el yerno ruin en la del suegro rico. Pisé ricas alhombras, ahajé sábanas de holanda, 9581alumbréme con candeleros de plata; almorzaba en la cama, levantábame a las once, 9582comía a las doce y a las dos sesteaba en el estrado; bailábanme doña Estefanía y la moza el agua delante. Mi mozo, 9583que hasta allí le había conocido perezoso y lerdo, se había vuelto un corzo. 9584El rato que doña Estefanía faltaba de mi lado, la habían de hallar en la cocina, 9585toda solícita en ordenar guisados que me despertasen el gusto y me avivasen el apetito. Mis camisas, 9586cuellos y pañuelos eran un nuevo Aranjuez de flores, según olían, 9587bañados en la agua de ángeles y de azahar que sobre ellos se derramaba. 9588»Pasáronse estos días volando, como se pasan los años, que están debajo de la jurisdición del tiempo; 9589en los cuales días, por verme tan regalado y tan bien servido, 9590iba mudando en buena la mala intención con que aquel negocio había comenzado. Al cabo de los cuales, una mañana, 9591que aún estaba con doña Estefanía en la cama, llamaron con grandes golpes a la puerta de la calle. 9592Asomóse la moza a la ventana y, quitándose al momento, dijo: "¡Oh, que sea ella la bien venida! ¿Han visto, 9593y cómo ha venido más presto de lo que escribió el otro día?" "¿Quién es la que ha venido, moza?", le pregunté. "¿Quién? 9594", respondió ella." Es mi señora doña Clementa Bueso, y viene con ella el señor don Lope Meléndez de Almendárez, 9595con otros dos criados, y Hortigosa, la dueña que llevó consigo". "¡Corre, moza, bien haya yo, y ábrelos!", 9596dijo a este punto doña Estefanía; "y vos, señor, 9597por mi amor que no os alborotéis ni respondáis por mí a ninguna cosa que contra mí oyéredes". 9598"Pues ¿quién ha de deciros cosa que os ofenda, y más estando yo delante? Decidme: ¿qué gente es ésta?, 9599que me parece que os ha alborotado su venida". "No tengo lugar de responderos", dijo doña Estefanía: 9600"sólo sabed que todo lo que aquí pasare es fingido y que tira a cierto designio y efeto que después sabréis". 9601»Y, aunque quisiera replicarle a esto, no me dio lugar la señora doña Clementa Bueso, que se entró en la sala, 9602vestida de raso verde prensado, con muchos pasamanos de oro, capotillo de lo mismo y con la misma guarnición, 9603sombrero con plumas verdes, blancas y encarnadas, y con rico cintillo de oro, 9604y con un delgado velo cubierta la mitad del rostro. Entró con ella el señor don Lope Meléndez de Almendárez, 9605no menos bizarro que ricamente vestido de camino. La dueña Hortigosa fue la primera que habló, diciendo: "¡Jesús! 9606¿Qué es esto? ¿Ocupado el lecho de mi señora doña Clementa, y más con ocupación de hombre? 9607¡Milagros veo hoy en esta casa! ¡A fe que se ha ido bien del pie a la mano la señora doña Estefanía, 9608fiada en la amistad de mi señora!" "Yo te lo prometo, Hortigosa", replicó doña Clementa; "pero yo me tengo la culpa. 9609¡Que jamás escarmiente yo en tomar amigas que no lo saben ser si no es cuando les viene a cuento! 9610" A todo lo cual respondió doña Estefanía: "No reciba vuesa merced pesadumbre, mi señora doña Clementa Bueso, 9611y entienda que no sin misterio vee lo que vee en esta su casa: que, cuando lo sepa, 9612yo sé que quedaré desculpada y vuesa merced sin ninguna queja". 9613»En esto, ya me había puesto yo en calzas y en jubón; y, tomándome doña Estefanía por la mano, 9614me llevó a otro aposento, 9615y allí me dijo que aquella su amiga quería hacer una burla a aquel don Lope que venía con ella, 9616con quien pretendía casarse;
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