(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-03-03 ω


9393El cura daba mil besos al niño, que tenía en sus brazos, y, con la mano derecha, que desocupó, 9394no se hartaba de echar bendiciones a los dos abrazados señores. El ama del cura, 9395que no se había hallado presente al grave caso por estar ocupada aderezando la comida, cuando la tuvo en su punto,

9396entró a llamarlos que se sentasen a la mesa. Esto apartó los estrechos abrazos, 9397y el duque desembarazó al cura del niño y le tomó en sus brazos, 9398y en ellos le tuvo todo el tiempo que duró la limpia y bien sazonada, más que sumptuosa comida; y, en tanto que comían,

9399dio cuenta Cornelia de todo lo que le había sucedido hasta venir a aquella 9400casa por consejo de la ama de los dos caballeros españoles, que la habían servido, 9401amparado y guardado con el más honesto y puntual decoro que pudiera imaginarse.

9402El duque le contó asimismo a ella todo lo que por él había pasado hasta aquel punto. Halláronse presentes las dos amas, 9403y hallaron en el duque grandes ofrecimientos y promesas. En todos se renovó el gusto con el felice fin del suceso, 9404y sólo esperaban a colmarle y a ponerle en el estado mejor que acertara a desearse con la venida de Lorenzo,

9405de don Juan y don Antonio, 9406los cuales de allí a tres días vinieron desalados y deseosos por saber si alguna nueva sabía el duque de Cornelia; 9407que Fabio, que los fue a llamar, no les pudo decir ninguna cosa de su hallazgo, pues no la sabía.

9408Saliólos a recebir el duque una sala antes de donde estaba Cornelia, y esto sin muestras de contento alguno, 9409de que los recién venidos se entristecieron. Hízolos sentar el duque, y él se sentó con ellos, y, 9410encaminando su plática a Lorenzo, le dijo:

9411-Bien sabéis, señor Lorenzo Bentibolli, que yo jamás engañé a vuestra hermana, 9412de lo que es buen testigo el cielo y mi conciencia.

9413Sabéis asimismo la diligencia con que la he buscado y el deseo que he tenido de hallarla para casarme con ella, 9414como se lo tengo prometido. Ella no parece y mi palabra no ha de ser eterna. Yo soy mozo, 9415y no tan experto en las cosas del mundo, que no me deje llevar de las que me ofrece el deleite a cada paso.

9416La misma afición que me hizo prometer ser esposo de Cornelia me llevó también 9417a dar antes que a ella palabra de matrimonio a una labradora desta aldea, 9418a quien pensaba dejar burlada por acudir al valor de Cornelia, aunque no acudiera a lo que la conciencia me pedía,

9419que no fuera pequeña muestra de amor. Pero, pues nadie se casa con mujer que no parece, 9420ni es cosa puesta en razón que nadie busque la mujer que le deja, por no hallar la prenda que le aborrece, 9421digo que veáis, señor Lorenzo, qué satisfación puedo daros del agravio que no os hice,

9422pues jamás tuve intención de hacérosle, 9423y luego quiero que me deis licencia para cumplir mi primera palabra y desposarme con la labradora, 9424que ya está dentro desta casa.

9425En tanto que el duque esto decía, el rostro de Lorenzo se iba mudando de mil colores, 9426y no acertaba a estar sentado de una manera en la silla: 9427señales claras que la cólera le iba tomando posesión de todos sus sentidos.

9428Lo mismo pasaba por don Juan y por don Antonio, 9429que luego propusieron de no dejar salir al duque con su intención aunque le quitasen la vida. Leyendo, pues, 9430el duque en sus rostros sus intenciones, dijo:

9431-Sosegaos, señor Lorenzo, que, antes que me respondáis palabra, 9432quiero que la hermosura que veréis en la que quiero recebir por mi esposa os obligue a darme la licencia que os pido; 9433porque es tal y tan estremada, que de mayores yerros será disculpa.