Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
9270Con todo eso no dijo nada, sino callando se fue al aposento del paje, 9271y halló cerrada la puerta y que el paje no estaba en casa. Llegóse a la puerta y dijo con voz baja:
-Abrid, 9272señora Cornelia, y salid a recebir a vuestro hermano y al duque vuestro esposo, que vienen a buscaros. 9273Respondiéronle de dentro:
-¿Hacen burla de mí? 9274Pues en verdad que no soy tan fea ni tan desechada que no podían buscarme duques y condes, 9275y eso se merece la presona que trata con pajes. 9276Por las cuales palabra entendió don Antonio que no era Cornelia la que respondía. Estando en esto, 9277vino Santisteban el paje, y acudió luego a su aposento, y, hallando allí a don Antonio, 9278que pedía que le trujesen las llaves que había en casa, por ver si alguna hacía a la puerta, el paje, 9279hincado de rodillas y con la llave en la mano, le dijo: 9280-El ausencia de vuesas mercedes, y mi bellaquería, por mejor decir, 9281me hizo traer una mujer estas tres noches a estar conmigo. Suplico a vuesa merced, señor don Antonio de Isunza, 9282así oiga buenas nuevas de España, que si no lo sabe mi señor don Juan de Gamboa que no se lo diga, 9283que yo la echaré al momento. 9284-Y ¿cómo se llama la tal mujer? -preguntó don Antonio.
-Llámase Cornelia -respondió el paje. 9285El paje que había descubierto la celada, que no era muy amigo de Santisteban, ni se sabe si simplemente o con malicia, 9286bajó donde estaban el duque, don Juan y Lorenzo, diciendo: 9287-Tómame el paje, por Dios, que le han hecho gormar a la señora Cornelia; escondidita la tenía; 9288a buen seguro que no quisiera él que hubieran venido los señores para alargar más el gaudeamus tres o cuatro días más. 9289Oyó esto Lorenzo y preguntóle:
-¿Qué es lo que decís, gentilhombre? ¿Dónde está Cornelia?
-Arriba -respondió el paje. 9290Apenas oyó esto el duque, cuando como un rayo subió la escalera arriba a ver a Cornelia, 9291que imaginó que había parecido, y dio luego con el aposento donde estaba don Antonio, y, entrando, dijo: 9292-¿Dónde está Cornelia, adónde está la vida de la vida mía? 9293-Aquí está Cornelia -respondió una mujer que estaba envuelta en una sábana de la cama y cubierto el rostro, 9294y prosiguió diciendo-: ¡Válamos Dios! ¿Es éste algún buey de hurto? ¿Es cosa nueva dormir una mujer con un paje, 9295para hacer tantos milagrones? 9296Lorenzo, que estaba presente, 9297con despecho y cólera tiró de un cabo de la sábana y descubrió una mujer moza y no de mal parecer, la cual, 9298de vergüenza, se puso las manos delante del rostro y acudió a tomar sus vestidos, que le servían de almohada, 9299porque la cama no la tenía, y en ellos vieron que debía de ser alguna pícara de las perdidas del mundo. 9300Preguntóle el duque que si era verdad que se llamaba Cornelia; 9301respondió que sí y que tenía muy honrados parientes en la ciudad, y que nadie dijese "desta agua no beberé". 9302Quedó tan corrido el duque, que casi estuvo por pensar si hacían los españoles burla dél; pero, 9303por no dar lugar a tan mala sospecha, volvió las espaldas, y, sin hablar palabra, siguiéndole Lorenzo, 9304subieron en sus caba[l]los y se fueron, dejando a don Juan y a don Antonio harto más corridos que ellos iban; 9305y determinaron de hacer las diligencias posibles y aun imposibles en buscar a Cornelia, 9306y satisfacer al duque de su verdad y buen deseo. Despidieron a Santisteban por atrevido, 9307y echaron a la pícara Cornelia, y en aquel punto se les vino a la memoria que se les había olvidado de decir al duque 9308las joyas del agnus y la cruz de diamantes que Cornelia les había ofrecido, 9309pues con estas señas creería que Cornelia había estado en su poder y que si faltaba, no había estado en su mano. 9310Salieron a decirle esto, pero no le hallaron en casa de Lorenzo, donde creyeron que estaría. A Lorenzo sí, 9311el cual les dijo que, sin detenerse un punto, se había vuelto a Ferrara, dejándole orden de buscar a su hermana.
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