(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-02-25 ω


9152-Eso será imposible -respondió el duque-, que para tengo que no podéis ser descortés en ningún caso. 9153Con todo eso os digo, señor don Juan, 9154que yo soy el duque de Ferrara y el que está obligado a serviros todos los días de su vida, 9155pues no ha cuatro noches que vos se la distes.

9156No acabó de decir esto el duque cuando don Juan, con estraña ligereza, 9157saltó del caballo y acudió a besar los pies del duque; pero, por presto que llegó, 9158ya el duque estaba fuera de la silla, de modo que le acabó de apear en brazos don Juan. El señor Lorenzo,

9159que desde algo lejos miraba estas ceremonias, no pensando que lo eran de cortesía, sino de cólera, 9160arremetió su caballo; pero en la mitad del repelón le detuvo, 9161porque vio abrazados muy estrechamente al duque y a don Juan, que ya había conocido al duque. El duque,

9162por cima de los hombros de don Juan, miró a Lorenzo y conocióle, de cuyo conocimiento algún tanto se sobresaltó, 9163y así como estaba abrazado preguntó a don Juan si Lorenzo Bentibolli, que allí estaba, venía con él o no. 9164A lo cual don Juan respondió:
-Apartémonos algo de aquí y contaréle a Vuestra Excelencia grandes cosas.


9165Hízolo así el duque y don Juan le dijo:
-Señor, Lorenzo Bentibolli, que allí veis, tiene una queja de vos no pequeña:
9166dice que habrá cuatro noches que le sacastes a su hermana, la señora Cornelia, de casa de una prima suya, 9167y que la habéis engañado y deshonrado, y quiere saber de vos qué satisfación le pensáis hacer, 9168para que él vea lo que le conviene. Pidióme que fuese su valedor y medianero; yo se lo ofrecí, porque,

9169por los barruntos que él me dio de la pendencia, conocí que vos, señor, érades el dueño deste cintillo, 9170que por liberalidad y cortesía vuestra quisistes que fuese mío; y, 9171viendo que ninguno podía hacer vuestras partes mejor que yo, como ya he dicho, le ofrecí mi ayuda. Querría yo agora, 9172señor, me dijésedes lo que sabéis acerca deste caso y si es verdad lo que Lorenzo dice.

9173Ay amigo! -respondió el duque-, es tan verdad que no me atrevería a negarla aunque quisiese; 9174yo no he engañado ni sacado a Cornelia, aunque que falta de la casa que dice; no la he engañado, 9175porque la tengo por mi esposa; no la he sacado, porque no della; si públicamente no celebré mis desposorios,

9176fue porque aguardaba que mi madre (que está ya en lo último) pasase désta a mejor vida, 9177que tiene deseo que sea mi esposa la señora Livia, hija del duque de Mantua, 9178y por otros inconvenientes quizá más eficaces que los dichos, y no conviene que ahora se digan.

9179Lo que pasa es que la noche que me socorristes la había de traer a Ferrara, 9180porque estaba ya en el mes de dar a luz la prenda que ordenó el cielo que en ella depositase; o ya fuese por la riña, 9181o ya por mi descuido, cuando llegué a su casa hallé que salía della la secretaria de nuestros conciertos.

9182Preguntéle por Cornelia, díjome que ya había salido, y que aquella noche había parido un niño, el más bello del mundo, 9183y que se le había dado a un Fabio, mi criado. La doncella es aquella que allí viene; el Fabio está aquí, 9184y el niño y Cornelia no parecen. Yo he estado estos dos días en Bolonia, 9185esperando y escudriñando oír algunas nuevas de Cornelia, pero no he sentido nada.

9186-De[se] modo, señor -dijo don Juan-, cuando Cornelia y vuestro hijo pareciesen, 9187¿no negaréis ser vuestra esposa y él vuestro hijo?

9188-No, por cierto; porque, aunque me precio de caballero, más me precio de cristiano; y más, 9189que Cornelia es tal que merece ser señora de un reino. Pareciese ella, y viva o muera mi madre, 9190que el mundo sabrá que si supe ser amante, supe la fe que di en secreto guardarla en público.

9191-Luego, ¿bien diréis -dijo don Juan- lo que a me habéis dicho a vuestro hermano el señor Lorenzo?
9192-Antes me pesa -respondió el duque- de que tarde tanto en saberlo.

9193Al instante hizo don Juan de señas a Lorenzo, que se apease y viniese donde ellos estaban, como lo hizo, 9194bien ajeno de pensar la buena nueva que le esperaba. Adelantóse el duque a recebirle con los brazos abiertos, 9195y la primera palabra que le dijo fue llamarle hermano.