(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-02-24 ω


9112uno dicen y otro piensan; pero hanlo habido conmigo, que soy taimada y me aprieta el zapato; 9113y sobre todo soy bien nacida, que soy de los Cribelos de Milán, 9114y tengo el punto de la honra diez millas más allá de las nubes. Y en esto se podrá echar de ver, señora mía,

9115las calamidades que por han pasado, pues con ser quien soy, he venido a ser masara de españoles, 9116a quien ellos llaman ama; aunque a la verdad no tengo de qué quejarme de mis amos, porque son unos benditos, 9117como no estén enojados, y en esto parecen vizcaínos, como ellos dicen que lo son.

9118Pero quizá para consigo serán gallegos, que es otra nación, según es fama, 9119algo menos puntual y bien mirada que la vizcaína.

9120En efeto, tantas y tales razones le dijo, que la pobre Cornelia se dispuso a seguir su parecer; y así, 9121en menos de cuatro horas, disponiéndolo el ama y consintiéndolo ella, 9122se vieron dentro de una carroza las dos y la ama del niño, y, sin ser sentidas de los pajes,

9123se pusieron en camino para la aldea del cura; y todo esto se hizo a persuasión del ama y con sus dineros, 9124porque había poco que la habían pagado sus señores un año de su sueldo, 9125y así no fue menester empeñar una joya que Cornelia le daba. Y,

9126como habían oído decir a don Juan que él y su hermano no habían de seguir el camino derecho de Ferrara, 9127sino por sendas apartadas, quisieron ellas seguir el derecho, y poco a poco, por no encontrarse con ellos; 9128y el dueño de la carroza se acomodó al paso de la voluntad de ellas porque le pagaron al gusto de la suya.

9129Dejémoslas ir, que ellas van tan atrevidas como bien encaminadas, 9130y sepamos qué les sucedió a don Juan de Gamboa y al señor Lorenzo Bentibolli; 9131de los cuales se dice que en el camino supieron que el duque no estaba en Ferrara, sino en Bolonia. Y así,

9132dejando el rodeo que llevaban, se vinieron al camino real, o a la estrada maestra, como allá se dice, 9133considerando que aquélla había de traer el duque cuando de Bolonia volviese. Y, 9134a poco espacio que en ella habían entrado, habiendo tendido la vista hacia Bolonia por ver si por él alguno venía,

9135vieron un tropel de gente de a caballo; y entonces dijo don Juan a Lorenzo que se desviase del camino, 9136porque si acaso entre aquella gente viniese el duque, le quería hablar allí antes que se encerrase en Ferrara, 9137que estaba poco distante. Hízolo así Lorenzo, y aprobó el parecer de don Juan.

9138Así como se apartó Lorenzo, quitó don Juan la toquilla que encubría el rico cintillo, 9139y esto no sin falta de discreto discurso, como él después lo dijo. En esto, llegó la tropa de los caminantes, 9140y entre ellos venía una mujer sobre una pía, vestida de camino y el rostro cubierto con una mascarilla, 9141o por mejor encubrirse, o por guardarse del sol y del aire. Paró el caballo don Juan en medio del camino,

9142y estuvo con el rostro descubierto a que llegasen los caminantes; y, en llegando cerca, el talle, el brío, 9143el poderoso caballo, 9144la bizarría del vestido y las luces de los diamantes llevaron tras los ojos de cuantos allí venían:

9145especialmente los del duque de Ferrara, que era uno dellos, el cual, como puso los ojos en el cintillo, 9146luego se dio a entender que el que le traía era don Juan de Gamboa, el que le había librado en la pendencia; 9147y tan de veras aprehendió esta verdad que, sin hacer otro discurso, arremetió su caballo hacia don Juan diciendo:

9148-No creo que me engañaré en nada, señor caballero, si os llamo don Juan de Gamboa, 9149que vuestra gallarda disposición y el adorno dese capelo me lo están diciendo.

9150-Así es la verdad -respondió don Juan-, porque jamás supe ni quise encubrir mi nombre; pero decidme, señor, quién sois, 9151por que yo no caiga en alguna descortesía.