Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
9070El ama tenía gran cuidado de regalar a Cornelia, y, sabiendo la partida de sus amos (de que le dieron cuenta, 9071pero no a lo que iban ni adónde iban), se encargó de mirar por la señora, cuyo nombre aún no sabía, 9072de manera que sus mercedes no hiciesen falta. Otro día, bien de mañana, ya estaba Lorenzo a la puerta, 9073y don Juan de camino con el sombrero del cintillo, a quien adornó de plumas negras y amarillas, 9074y cubrió el cintillo con una toquilla negra. Despidióse de Cornelia, la cual, 9075imaginando que tenía a su hermano tan cerca, estaba tan temerosa que no acertó a decir palabra a los dos, 9076que della se despidieron. 9077Salió primero don Juan, y con Lorenzo se fue fuera de la ciudad, 9078y en una huerta algo desviada hallaron dos muy buenos caballos, con dos mozos que de diestro los tenían. 9079Subieron en ellos y, los mozos delante, por sendas y caminos desusados caminaron a Ferrara. 9080Don Antonio sobre un cuartago suyo, y otro vestido y disimulado, los seguía, pero parecióle que se recataban dél, 9081especialmente Lorenzo; y así, acordó de seguir el camino derecho de Ferrara, con seguridad que allí los encontraría. 9082Apenas hubieron salido de la ciudad, cuando Cornelia dio cuenta al ama de todos sus sucesos, 9083y de cómo aquel niño era suyo y del duque de Ferrara, 9084con todos los puntos que hasta aquí se han contado tocantes a su historia, 9085no encubriéndole cómo el viaje que llevaban sus señores era a Ferrara, acompañando a su hermano, 9086que iba a desafiar al duque Alfonso. Oyendo lo cual el ama (como si el demonio se lo mandara, para intricar, 9087estorbar o dilatar el remedio de Cornelia), dijo: 9088-¡Ay señora de mi alma! ¿Y todas esas cosas han pasado por vos y estáisos aquí descuidada y a pierna tendida? 9089O no tenéis alma, o tenéisla tan desmazalada que no siente. ¿Cómo, 9090y pensáis vos por ventura que vuestro hermano va a Ferrara? No lo penséis, 9091sino pensad y creed que ha querido llevar a mis amos de aquí y 9092ausentarlos desta casa para volver a ella y quitaros la vida, que lo podrá hacer como quien bebe un jarro de agua. 9093Mirá debajo de qué guarda y amparo quedamos, sino en la de tres pajes, 9094que harto tienen ellos que hacer en rascarse la sarna de que están llenos que en meterse en dibujos; a lo menos, 9095de mí sé decir que no tendré ánimo para esperar el suceso y ruina que a esta casa amenaza. ¡El señor Lorenzo, italiano, 9096y que se fíe de españoles, y les pida favor y ayuda; para mi ojo si tal crea! -y diose ella misma una higa-; si vos, 9097hija mía, quisiésedes tomar mi consejo, yo os le daría tal que os luciese. 9098Pasmada, atónita y confusa estaba Cornelia oyendo las razones del ama, 9099que las decía con tanto ahínco y con tantas muestras de temor, que le pareció ser todo verdad lo que le decía, 9100y quizá estaban muertos don Juan y don Antonio, y que su hermano entraba por aquellas puertas y la cosía a puñaladas; 9101y así, le dijo:
-¿Y qué consejo me daríades vos, amiga, que fuese saludable y que previniese la sobrestante desventura? 9102-Y cómo que le daré, tal y tan bueno que no pueda mejorarse -dijo el ama-. Yo, señora, he servido a un piovano; 9103a un cura, digo, de una aldea que está dos millas de Ferrara; es una persona santa y buena, 9104y que hará por mí todo lo que yo le pidiere, porque me tiene obligación más que de amo. Vámonos allá, 9105que yo buscaré quien nos lleve luego, 9106y la que viene a dar de mamar al niño es mujer pobre y se irá con nosotras al cabo del mundo. Y ya, señora, 9107que presupongamos que has de ser hallada, mejor será que te hallen en casa de un sacerdote de misa, viejo y honrado, 9108que en poder de dos estudiantes, mozos y españoles; que los tales, como yo soy buen testigo, no desechan ripio. 9109Y agora, señora, como estás mala, te han guardado respecto; pero si sanas y convaleces en su poder, 9110Dios lo podrá remediar, porque en verdad que si a mí no me hubieran guardado mis repulsas, desdenes y enterezas, 9111ya hubieran dado conmigo y con mi honra al traste; porque no es todo oro lo que en ellos reluce:
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