Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
8816Todo el tiempo en que esto pasó le entretuvo el ama en paladear 8817al niño con miel y en mudarle las mantillas de ricas en pobres; y, ya que lo tuvo todo aderezado, 8818quiso llevarla en casa de una partera, como don Juan se lo dejó ordenado, y, 8819al pasar con ella por junto a la estancia donde estaba la que quería comenzar su historia, 8820lloró la criatura de modo que lo sintió la señora; y, levantándose en pie, púsose atentamente a escuchar, 8821y oyó más distintamente el llanto de la criatura y dijo:
-Señores míos, ¿qué criatura es aquella, 8822que parece recién nacida? 8823Don Juan respondió:
8824-Es un niño que esta noche nos han echado a la puerta de casa y va el ama a buscar quién le dé de mamar.
8825-Tráiganmele aquí, por amor de Dios -dijo la señora-, que yo haré esa caridad a los hijos ajenos, 8826pues no quiere el cielo que la haga con los propios. 8827Llamó don Juan al ama y tomóle el niño, y entrósele a la que le pedía y púsosele en los brazos, diciendo:
-Veis aquí, 8828señora, el presente que nos han hecho esta noche; y no ha sido éste el primero, 8829que pocos meses se pasan que no hallamos a los quicios de nuestras puertas semejantes hallazgos. 8830Tomóle ella en los brazos y miróle atentamente, 8831así el rostro como los pobres aunque limpios paños en que venía envuelto, y luego, sin poder tener las lágrimas, 8832se echó la toca de la cabeza encima de los pechos, para poder dar con honestidad de mamar a la criatura, y, 8833aplicándosela a ellos, juntó su rostro con el suyo, 8834y con la leche le sustentaba y con las lágrimas le bañaba el rostro; 8835y desta manera estuvo sin levantar el suyo tanto espacio cuanto el niño no quiso dejar el pecho. 8836En este espacio guardaban todos cuatro silencio; el niño mamaba, pero no era ansí, 8837porque las recién paridas no pueden dar el pecho; y así, cayendo en la cuenta la que se lo daba, 8838se le volvió a don Juan, diciendo: 8839-En balde me he mostrado caritativa: bien parezco nueva en estos casos. Haced, señor, 8840que a este niño le paladeen con un poco de miel, y no consintáis que a estas horas le lleven por las calles. 8841Dejad llegar el día, y antes que le lleven vuélvanmele a traer, que me consuelo en verle. 8842Volvió el niño don Juan al ama y ordenóle le entretuviese hasta el día, 8843y que le pusiese las ricas mantillas con que le había traído, y que no le llevase sin primero decírselo. 8844Y volviendo a entrar, y estando los tres solos, la hermosa dijo:
-Si queréis que hable, dadme primero algo que coma, 8845que me desmayo, y tengo bastante ocasión para ello. 8846Acudió prestamente don Antonio a un escritorio y sacó dél muchas conservas, y de algunas comió la desmayada, 8847y bebió un vidrio de agua fría, con que volvió en sí; y, algo sosegada, dijo:
-Sentaos, señores, y escuchadme. 8848Hiciéronlo ansí, y ella, recogiéndose encima del lecho y abrigándose bien con las faldas del vestido, 8849dejó descolgar por las espaldas un velo que en la cabeza traía, dejando el rostro esento y descubierto, 8850mostrando en él el mismo de la luna, o, por mejor decir, del mismo sol, cuando más hermoso y más claro se muestra. 8851Llovíanle líquidas perlas de los ojos, y limpiábaselas con un lienzo blanquísimo y con unas manos tales, 8852que entre ellas y el lienzo fuera de buen juicio el que supiera diferenciar la blancura. Finalmente, 8853después de haber dado muchos suspiros y después de haber procurado sosegar algún tanto el pecho, 8854con voz algo doliente y turbada, dijo:
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