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Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-02-13 ω


8687No le habló más palabras, porque no les daba lugar a ello la priesa que se daban a herirse los enemigos, 8688que al parecer de don Juan debían de ser seis. Apretaron tanto a su compañero, 8689que de dos estocadas que le dieron a un tiempo en los pechos dieron con él en tierra.

8690Don Juan creyó que le habían muerto, y, con ligereza y valor estraño, 8691se puso delante de todos y los hizo arredrar a fuerza de una lluvia de cuchilladas y estocadas.

8692Pero no fuera bastante su diligencia para ofender y defenderse, 8693si no le ayudara la buena suerte con hacer que los vecinos de la calle sacasen 8694lumbres a las ventanas y a grandes voces llamasen a la justicia: lo cual visto por los contrarios, dejaron la calle, 8695y, a espaldas vueltas, se ausentaron.

8696Ya en esto, se había levantado el caído, porque las estocadas hallaron un peto como de diamante en que toparon. 8697Habíasele caído a don Juan el sombrero en la refriega, y buscándole, halló otro que se puso acaso, 8698sin mirar si era el suyo o no. El caído se llegó a él y le dijo:
-Señor caballero, quienquiera que seáis,


8699yo confieso que os debo la vida que tengo, la cual, con lo que valgo y puedo, gastaré a vuestro servicio. 8700Hacedme merced de decirme quién sois y vuestro nombre, para que yo sepa a quién tengo de mostrarme agradecido.

8701A lo cual respondió don Juan:
-No quiero ser descortés, ya que soy desinteresado. Por hacer, señor, lo que me pedís,
8702y por daros gusto solamente, os digo que soy un caballero español y estudiante en esta ciudad; 8703si el nombre os importara saberlo, os le dijera; mas, por si acaso os quisiéredes servir de en otra cosa, 8704sabed que me llamo don Juan de Gamboa.

8705-Mucha merced me habéis hecho -respondió el caído-; pero yo, señor don Juan de Gamboa, 8706no quiero deciros quién soy ni mi nombre, porque he de gustar mucho de que lo sepáis de otro que de , 8707y yo tendré cuidado de que os hagan sabidor dello.

8708Habíale preguntado primero don Juan si estaba herido, porque le había visto dar dos grandes estocadas, 8709y habíale respondido que un famoso peto que traía puesto, después de Dios, le había defendido; pero que, con todo eso, 8710sus enemigos le acabaran si él no se hallara a su lado. En esto, vieron venir hacia ellos un bulto de gente,

8711y don Juan dijo:
-Si éstos son los enemigos que vuelven, apercebíos, señor, y haced como quien sois.
8712-A lo que yo creo, no son enemigos, sino amigos los que aquí vienen.

8713Y así fue la verdad, porque los que llegaron, que fueron ocho hombres, 8714rodearon al caído y hablaron con él pocas palabras, pero tan calladas y secretas que don Juan no las pudo oír.

8715Volvió luego el defendido a don Juan y díjole:
-A no haber venido estos amigos, en ninguna manera, señor don Juan,
8716os dejara hasta que acabárades de ponerme en salvo; 8717pero ahora os suplico con todo encarecimiento que os vais y me dejéis, que me importa.

8718Hablando esto, se tentó la cabeza y vio que estaba sin sombrero, y, volviéndose a los que habían venido, 8719pidió que le diesen un sombrero, que se le había caído el suyo. Apenas lo hubo dicho, 8720cuando don Juan le puso el que había hallado en la cabeza. Tentóle el caído y, volviéndosele a don Juan, dijo:


8721-Este sombrero no es mío; por vida del señor don Juan, que se le lleve por trofeo desta refriega; y guárdele, 8722que creo que es conocido.

8723Diéronle otro sombrero al defendido, y don Juan, por cumplir lo que le había pedido, pasando otros algunos, 8724aunque breves, comedimientos, le dejó sin saber quién era, y se vino a su casa, 8725sin querer llegar a la puerta donde le habían dado la criatura, 8726por parecerle que todo el barrio estaba despierto y alborotado con la pendencia.