Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
8455Ya veis que Marco Antonio no puede ser vuestro porque el cielo le hizo de mi hermana, y el mismo cielo, 8456que hoy os ha quitado a Marco Antonio, os quiere hacer recompensa conmigo, 8457que no deseo otro bien en esta vida que entregarme por esposo vuestro. 8458Mirad que el buen suceso está llamando a las puertas del malo que hasta ahora habéis tenido, 8459y no penséis que el atrevimiento que habéis mostrado en buscar a Marco Antonio 8460ha de ser parte para que no os estime y tenga en lo que mereciérades, si nunca le hubiérades tenido, 8461que en la hora que quiero y determino igualarme con vos, eligiéndoos por perpetua señora mía, 8462en aquella misma se me ha de olvidar, y ya se me ha olvidado, todo cuanto en esto he sabido y visto; 8463que bien sé que las fuerzas que a mí me han forzado a que tan de rondón 8464y a rienda suelta me disponga a adoraros y a entregarme por vuestro, 8465esas mismas os han traído a vos al estado en que estáis, 8466y así no habrá necesidad de buscar disculpa donde no ha habido yerro alguno. 8467Callando estuvo Leocadia a todo cuanto don Rafael le dijo, sino que de cuando en cuando daba unos profundos suspiros, 8468salidos de lo íntimo de sus entrañas. Tuvo atrevimiento don Rafael de tomarle una mano, 8469y ella no tuvo esfuerzo para estorbárselo; y así, besándosela muchas veces, le decía: 8470-Acabad, señora de mi alma, de serlo del todo a vista destos estrellados cielos que nos cubren, 8471y deste sosegado mar que nos escucha, y destas bañadas arenas que nos sustentan. Dadme ya el sí, 8472que sin duda conviene tanto a vuestra honra como a mi contento. Vuélvoos a decir que soy caballero, como vos sabéis, 8473y rico, y que os quiero bien (que es lo que más habéis de estimar), 8474y que en cambio de hallaros sola y en traje que desdice mucho del de vuestra honra, 8475lejos de la casa de vuestros padres y parientes, 8476sin persona que os acuda a lo que menester hubiéredes y sin esperanza de alcanzar lo que buscábades, 8477podéis volver a vuestra patria en vuestro propio, honrado y verdadero traje, 8478acompañada de tan buen esposo como el que vos supistes escogeros; rica, contenta, estimada y servida, 8479y aun loada de todos aquellos a cuya noticia llegaren los sucesos de vuestra historia. Si esto es así, como lo es, 8480no sé en qué estáis dudando; 8481acabad (que otra vez os lo digo) de levantarme del suelo de mi miseria al cielo de mereceros, 8482que en ello haréis por vos misma, y cumpliréis con las leyes de la cortesía y del buen conocimiento, 8483mostrándoos en un mismo punto agradecida y discreta. 8484-Ea, pues -dijo a esta sazón la dudosa Leocadia-, pues así lo ha ordenado el cielo, 8485y no es en mi mano ni en la de viviente alguno oponerse a lo que él determinado tiene, 8486hágase lo que él quiere y vos queréis, señor mío; 8487y sabe el mismo cielo con la vergüenza que vengo a condecender con vuestra voluntad, 8488no porque no entienda lo mucho que en obedeceros gano, sino porque temo que, en cumpliendo vuestro gusto, 8489me habéis de mirar con otros ojos de los que quizá hasta agora, mirándome, os han engañado. Mas sea como fuere, qu[e], 8490en fin, el nombre de ser mujer legítima de don Rafael de Villavicencio no se podía perder, 8491y con este título solo viviré contenta. Y si las costumbres que en mí viéredes, después de ser vuestra, 8492fueren parte para que me estiméis en algo, 8493daré al cielo las gracias de haberme traído por tan estraños rodeos y por tantos males a los bienes de ser vuestra. 8494Dadme, señor don Rafael, la mano de ser mío, y veis aquí os la doy de ser vuestra, 8495y sirvan de testigos los que vos decís: el cielo, la mar, las arenas y este silencio, 8496sólo interrumpido de mis suspiros y de vuestros ruegos. 8497Diciendo esto, se dejó abrazar y le dio la mano, y don Rafael le dio la suya, 8498celebrando el noturno y nuevo desposorio solas las lágrimas que el contento, a pesar de la pasada tristeza, 8499sacaba de sus ojos. Luego se volvieron a casa del caballero, que estaba con grandísima pena de su falta; 8500y lo mismo tenían Marco Antonio y Teodosia, los cuales ya por mano de clérigo estaban desposados,
▼