Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
8141Allí compré otros vestidos y una mula, y, con unos caballeros que venían a Barcelona con priesa, 8142por no perder la comodidad de unas galeras que pasaban a Italia, caminé hasta ayer, 8143que me sucedió lo que ya habréis sabido de los bandoleros, que me quitaron cuanto traía , 8144y entre otras cosas la joya que sustentaba mi salud y aliviaba la carga de mis trabajos, 8145que fue la cédula de Marco Antonio, que pensaba con ella pasar a Italia, y, hallando a Marco Antonio, 8146presentársela por testigo de su poca fe, y a mí por abono de mi mucha firmeza, 8147y hacer de suerte que me cumpliese la promesa. Pero, juntamente con esto, 8148he considerado que con facilidad negará las palabras que en un papel están escritas 8149el que niega las obligaciones que debían estar grabadas en el alma, 8150que claro está que si él tiene en su compañía a la sin par Teodosia, no ha de querer mirar a la desdichada Leocadia; 8151aunque con todo esto pienso morir, o ponerme en la presencia de los dos, para que mi vista les turbe su sosiego. 8152No piense aquella enemiga de mi descanso gozar tan a poca costa lo que es mío; yo la buscaré, yo la hallaré, 8153y yo la quitaré la vida si puedo.» 8154-Pues ¿qué culpa tiene Teodosia -dijo Teodoro-, si ella quizá también fue engañada de Marco Antonio, como vos, 8155señora Leocadia, lo habéis sido? 8156-¿Puede ser eso así -dijo Leocadia-, si se la llevó consigo? Y, estando juntos los que bien se quieren, 8157¿qué engaño puede haber? Ninguno, por cierto: ellos están contentos, pues están juntos, ora estén, como suele decirse, 8158en los remotos y abrasados desiertos de Libia o en los solos y apartados de la helada Scitia. Ella le goza, sin duda, 8159sea donde fuere, y ella sola ha de pagar lo que he sentido hasta que le halle. 8160-Podía ser que os engañásedes -replico Teodosia-; 8161que yo conozco muy bien a esa enemiga vuestra que decís y sé de su condición y recogimiento: 8162que nunca ella se aventuraría a dejar la casa de sus padres, ni acudir a la voluntad de Marco Antonio; y, 8163cuando lo hubiese hecho, no conociéndoos ni sabiendo cosa alguna de lo que con él teníades, no os agravió en nada, 8164y donde no hay agravio no viene bien la venganza. 8165-Del recogimiento -dijo Leocadia- no hay que tratarme; 8166que tan recogida y tan honesta era yo como cuantas doncellas hallarse pudieran, y con todo eso hice lo que habéis oído. 8167De que él la llevase no hay duda, y de que ella no me haya agraviado, mirándolo sin pasión, yo lo confieso. 8168Mas el dolor que siento de los celos me la representa en la memoria bien 8169así como espada que atravesada tengo por mitad de las entrañas, y no es mucho que, 8170como a instrumento que tanto me lastima, le procure arrancar dellas y hacerle pedazos; cuanto más, 8171que prudencia es apartar de nosotros las cosas que nos dañan, 8172y es natural cosa aborrecer las que nos hacen mal y aquellas que nos estorban el bien. 8173-Sea como vos decís, señora Leocadia -respondió Teodosia-; que, 8174así como veo que la pasión que sentís no os deja hacer más acertados discursos, 8175veo que no estáis en tiempo de admitir consejos saludables. De mí os sé decir lo que ya os he dicho, 8176que os he de ayudar y favorecer en todo aquello que fuere justo y yo pudiere; y lo mismo os prometo de mi hermano, 8177que su natural condición y nobleza no le dejarán hacer otra cosa. Nuestro camino es a Italia; 8178si gustáredes venir con nosotros, ya poco más a menos sabéis el trato de nuestra compañía. 8179Lo que os ruego es me deis licencia que diga a mi hermano lo que sé de vuestra hacienda, 8180para que os trate con el comedimiento y respecto que se os debe, y para que se obligue a mirar por vos como es razón. 8181Junto con esto, me parece no ser bien que mudéis de traje; y si en este pueblo hay comodidad de vestiros, 8182por la mañana os compraré los vestidos mejores que hubiere y que más os convengan, y, 8183en lo demás de vuestras pretensiones, dejad el cuidado al tiempo, 8184que es gran maestro de dar y hallar remedio a los casos más desesperados.
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