(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-01-30 ω


8095Con este pensamiento le comencé a mirar con más cuidado, y debió de ser sin duda con más descuido, 8096pues él vino a caer en que yo le miraba, y no quiso ni le fue menester al traidor otra entrada para entrarse 8097en el secreto de mi pecho y robarme las mejores prendas de mi alma.

8098»Mas no para qué me pongo a contaros, señor, punto por punto las menudencias de mis amores, 8099pues hacen tan poco al caso, sino deciros de una vez lo que él con muchas de solicitud granjeó conmigo: que fue que, 8100habiéndome dado su fe y palabra, debajo de grandes y, a mi parecer, firmes y cristianos juramentos de ser mi esposo,

8101me ofrecí a que hiciese de todo lo que quisiese. Pero, aún no bien satisfecha de sus juramentos y palabras, 8102porque no se las llevase el viento, hice que las escribiese en una cédula, que él me dio firmada de su nombre, 8103con tantas circunstancias y fuerzas escrita que me satisfizo. Recebida la cédula,

8104di traza cómo una noche viniese de su lugar al mío y entrase por las paredes de un jardín a mi aposento, 8105donde sin sobresalto alguno podía coger el fruto que para él solo estaba destinado. Llegóse, en fin, 8106la noche por tan deseada...»

8107Hasta este punto había estado callando Teodoro, teniendo pendiente el alma de las palabras de Leocadia, 8108que con cada una dellas le traspasaba el alma, 8109especialmente cuando oyó el nombre de Marco Antonio y vio la peregrina hermosura de Leocadia, 8110y consideró la grandeza de su valor con la de su rara discreción:

8111que bien lo mostraba en el modo de contar su historia. Mas, cuando llegó a decir: "Llegó la noche por deseada", 8112estuvo por perder la paciencia, y, sin poder hacer otra cosa, le salteó la razón, diciendo:
-Y bien;
8113así como llegó esa felicísima noche, ¿qué hizo? ¿Entró, por dicha? ¿Gozástele? ¿Confirmó de nuevo la cédula?

8114¿Quedó contento en haber alcanzado de vos lo que decís que era suyo? ¿Súpolo vuestro padre, 8115o en qué pararon tan honestos y sabios principios?
-Pararon -dijo Leocadia- en ponerme de la manera que veis,
8116porque no le gocé, ni me gozó, ni vino al concierto señalado.

8117Respiró con estas razones Teodosia y detuvo los espíritus, que poco a poco la iban dejando, 8118estimulados y apretados de la rabiosa pestilencia de los celos, 8119que a más andar se le iban entrando por los huesos y médulas, para tomar entera posesión de su paciencia; 8120mas no la dejó tan libre que no volviese a escuchar con sobresalto lo que Leocadia prosiguió diciendo:

8121No solamente no vino, pero de allí a ocho días supe por nueva cierta que se había ausentado de 8122su pueblo y llevado de casa de sus padres a una doncella de su lugar, hija de un principal caballero, 8123llamada Teodosia: doncella de estremada hermosura y de rara discreción; 8124y por ser de tan nobles padres se supo en mi pueblo el robo, y luego llegó a mis oídos,

8125y con él la fría y temida lanza de los celos, que me pasó el corazón y me abrasó el alma en fuego tal, 8126que en él se hizo ceniza mi honra y se consumió mi crédito, se secó mi paciencia y se acabó mi cordura. ¡Ay de , 8127desdichada!,

8128que luego se me figuró en la imaginación Teodosia más hermosa que el sol y más discreta que la discreción misma, y, 8129sobre todo, más venturosa que yo, sin ventura. Leí luego las razones de la cédula, 8130vilas firmes y valederas y que no podían faltar en la fe que publicaban; y, aunque a ellas, como a cosa sagrada,

8131se acogiera mi esperanza, en cayendo en la cuenta de la sospechosa compañía que Marco Antonio llevaba consigo, 8132daba con todas ellas en el suelo. Maltraté mi rostro, arranqué mis cabellos, maldije mi suerte; 8133y lo que más sentía era no poder hacer estos sacrificios a todas horas, por la forzosa presencia de mi padre.

8134»En fin, por acabar de quejarme sin impedimento, o por acabar la vida, que es lo más cierto, 8135determiné dejar la casa de mi padre. Y, 8136como para poner por obra un mal pensamiento parece que la ocasión facilita y allana todos los inconvenientes, 8137sin temer alguno, hurté a un paje de mi padre sus vestidos y a mi padre mucha cantidad de dineros; y una noche,

8138cubierta con su negra capa, salí de casa y a pie caminé algunas leguas y llegué a un lugar que se llama Osuna, y, 8139acomodándome en un carro, de allí a dos días entré en Sevilla: 8140que fue haber entrado en la seguridad posible para no ser hallada, aunque me buscasen.