Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
8052Podría ser que en el que está por venir conociésedes lo que merece mi deseo, 8053y si al que ahora tengo no gustáredes de satisfacer, no por eso dejaré de ser vuestro servidor, como lo soy también, 8054que antes que os le descubra sepáis que, aunque tengo tan pocos años como los vuestros, 8055tengo más experiencia de las cosas del mundo que ellos prometen, 8056pues con ella he venido a sospechar que vos no sois varón, como vuestro traje lo muestra, sino mujer, 8057y tan bien nacida como vuestra hermosura publica, y quizá tan desdichada como lo da a entender la mudanza del traje, 8058pues jamás tales mudanzas son por bien de quien las hace. Si es verdad lo que sospecho, decídmelo, que os juro, 8059por la fe de caballero que profeso, de ayudaros y serviros en todo aquello que pudiere. 8060De que no seáis mujer no me lo podéis negar, pues por las ventanas de vuestras orejas se vee esta verdad bien clara; 8061y habéis andado descuidada en no cerrar y disimular esos agujeros con alguna cera encarnada, 8062que pudiera ser que otro tan curioso como yo, y no tan honrado, sacara a luz lo que vos tan mal habéis sabido encubrir. 8063Digo que no dudéis de decirme quién sois, con presupuesto que os ofrezco mi ayuda; 8064yo os aseguro el secreto que quisiéredes que tenga. 8065Con grande atención estaba el mancebo escuchando lo que Teodoro le decía; y, viendo que ya callaba, 8066antes que le respondiese palabra, le tomó las manos y, llegándoselas a la boca, se las besó por fuerza, 8067y aun se las bañó con gran cantidad de lágrimas que de sus hermosos ojos derramaba; 8068cuyo estraño sentimiento le causó en Teodoro de manera que no pudo dejar de 8069acompañarle en ellas (propia y natural condición de mujeres principales, 8070enternecerse de los sentimientos y trabajos ajenos); pero, 8071después que con dificultad retiró sus manos de la boca del mancebo, estuvo atenta a ver lo que le respondía; el cual, 8072dando un profundo gemido, acompañado de muchos suspiros, dijo:
-No quiero ni puedo negaros, señor, 8073que vuestra sospecha no haya sido verdadera: mujer soy, y la más desdichada que echaron al mundo las mujeres, y, 8074pues las obras que me habéis hecho y los ofrecimientos que me hacéis me obligan a obedeceros en cuanto me mandáredes, 8075escuchad, que yo os diré quién soy, si ya no os cansa oír ajenas desventuras.
8076-En ellas viva yo siempre -replicó Teodoro- si no llegue el gusto de saberlas a la pena que me darán el ser vuestras, 8077que ya las voy sintiendo como propias mías. 8078Y, tornándole a abrazar y a hacer nuevos y verdaderos ofrecimientos, el mancebo, algo más sosegado, 8079comenzó a decir estas razones:
-«En lo que toca a mi patria, la verdad he dicho; en lo que toca a mis padres, 8080no la dije, porque don Enrique no lo es, sino mi tío, y su hermano don Sancho mi padre: 8081que yo soy la hija desventurada que vuestro hermano dice que don Sancho tiene tan celebrada de hermosa, 8082cuyo engaño y desengaño se echa de ver en la ninguna hermosura que tengo. Mi nombre es Leocadia; 8083la ocasión de la mudanza de mi traje oiréis ahora. 8084»Dos leguas de mi lugar está otro de los más ricos y nobles de la Andalucía, 8085en el cual vive un principal caballero que trae su origen de los nobles y antiguos Adornos de Génova. 8086Éste tiene un hijo que, si no es que la fama se adelanta en sus alabanzas, como en las mías, 8087es de los gentiles hombres que desearse pueden. Éste, pues, 8088así por la vecindad de los lugares como por ser aficionado al ejercicio de la caza, como mi padre, 8089algunas veces venía a mi casa y en ella se estaba cinco o seis días; que todos, y aun parte de las noches, 8090él y mi padre las pasaban en el campo. Desta ocasión tomó la fortuna, o el amor, o mi poca advertencia, 8091la que fue bastante para derribarme de la alteza de mis buenos pensamientos a la bajeza del estado en que me veo, pues, 8092habiendo mirado, más de aquello que fuera lícito a una recatada doncella, la gentileza y discreción de Marco Antonio, 8093y considerado la calidad de su linaje y la mucha cantidad de los bienes que llaman de fortuna que su padre tenía, 8094me pareció que si le alcanzaba por esposo, era toda la felicidad que podía caber en mi deseo.
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