(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-01-25 ω


7874haré que me cumpla la palabra y fe prometida, o le quitaré la vida, 7875mostrándome tan presta a la venganza como fui fácil al dejar agraviarme; 7876porque la nobleza de la sangre que mis padres me han dado va despertando en bríos que me prometen o ya remedio, 7877o ya venganza de mi agravioEsta es, señor caballero, la verdadera y desdichada historia que deseábades saber,

7878la cual será bastante disculpa de los suspiros y palabras que os despertaron. Lo que os ruego y suplico es que, 7879ya que no podáis darme remedio, a lo menos me déis consejo con que pueda huir los peligros que me contrastan, 7880y templar el temor que tengo de ser hallada, 7881y facilitar los modos que he de usar para conseguir lo que tanto deseo y he menester.

7882Un gran espacio de tiempo estuvo sin responder palabra el que 7883había estado escuchando la historia de la enamorada Teodosia; y tanto, 7884que ella pensó que estaba dormido y que ninguna cosa le había oído; y, para certificarse de lo que sospechaba, le dijo:


7885-¿Dormís, señor? Y no sería malo que durmiésedes, porque el apasionado que cuenta sus desdichas a quien no las siente, 7886bien es que causen en quien las escucha más sueño que lástima.

7887-No duermo -respondió el caballero-; antes, estoy tan despierto y siento tanto vuestra desventura, 7888que no si diga que en el mismo grado me aprieta y duele que a vos misma; y por esta causa el consejo que me pedís, 7889no sólo ha de parar en aconsejaros, sino en ayudaros con todo aquello que mis fuerzas alcanzaren; que, 7890puesto que en el modo que habéis tenido en contarme vuestro suceso

7891se ha mostrado el raro entendimiento de que sois dotada, 7892y que conforme a esto os debió de engañar más vuestra voluntad rendida que las persuasiones de Marco Antonio, 7893todavía quiero tomar por disculpa de vuestro yerro vuestros pocos años,

7894en los cuales no cabe tener experiencia de los muchos engaños de los hombres. Sosegad, señora, y dormid, si podéis, 7895lo poco que debe de quedar de la noche; que, en viniendo el día, 7896nos aconsejaremos los dos y veremos qué salida se podrá dar a vuestro remedio.

7897Agradecióselo Teodosia lo mejor que supo, y procuró reposar un rato por dar lugar a que el caballero durmiese, 7898el cual no fue posible sosegar un punto; antes, 7899comenzó a volcarse por la cama y a suspirar de manera que le fue forzoso a Teodosia preguntarle qué era lo que sentía, 7900que si era alguna pasión a quien ella pudiese remediar,

7901lo haría con la voluntad misma que él a ella se le había ofrecido. A esto respondió el caballero:
-Puesto que sois vos,
7902señora, la que causa el desasosiego que en habéis sentido, no sois vos la que podáis remedialle; que, a serlo, 7903no tuviera yo pena alguna.

7904No pudo entender Teodosia adónde se encaminaban aquellas confusas razones; 7905pero todavía sospechó que alguna pasión amorosa le fatigaba, y aun pensó ser ella la causa; 7906y era de sospechar y de pensar, pues la comodidad del aposento, la soledad y la escuridad, y el saber que era mujer, 7907no fuera mucho haber despertado en él algún mal pensamiento. Y, temerosa desto,

7908se vistió con grande priesa y con mucho silencio, y se ciñó su espada y daga; y, de aquella manera, 7909sentada sobre la cama, estuvo esperando el día, que de allí a poco espacio dio señal de su venida, 7910con la luz que entraba por los muchos lugares y entradas que tienen los aposentos de los mesones y ventas.

7911Y lo mismo que Teodosia había hecho el caballero; y, apenas vio estrellado el aposento con la luz del día, 7912cuando se levantó de la cama diciendo:
-Levantaos, señora Teodosia, que yo quiero acompañaros en esta jornada,
7913y no dejaros de mi lado hasta que como legítimo esposo tengáis en el vuestro a Marco Antonio, 7914o que él o yo perdamos las vidas; y aquí veréis la obligación y voluntad en que me ha puesto vuestra desgracia.

7915Y, diciendo esto, abrió las ventanas y puertas del aposento.

7916Estaba Teodosia deseando ver la claridad, 7917para ver con la luz qué talle y parecer tenía aquel con quien había estado hablando toda la noche. Mas, 7918cuando le miró y le conoció, quisiera que jamás hubiera amanecido, 7919sino que allí en perpetua noche se le hubieran cerrado los ojos; porque,