(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-01-24 ω


7826sin pesadumbre alguna, siempre les fui obediente, ajustando mi voluntad a la suya sin discrepar un solo punto, 7827hasta que mi suerte menguada, o mi mucha demasía, me ofreció a los ojos un hijo de un vecino nuestro, 7828más rico que mis padres y tan noble como ellos.

7829»La primera vez que le miré no sentí otra cosa que fuese más de una complacencia de haberle visto; y no fue mucho, 7830porque su gala, gentileza, rostro y costumbres eran de los alabados y estimados del pueblo, 7831con su rara discreción y cortesía. Pero, 7832¿de qué me sirve alabar a mi enemigo ni ir alargando con razones el suceso tan desgraciado mío, o, por mejor decir,

7833el principio de mi locura? Digo, en fin, 7834que él me vio una y muchas veces desde una ventana que frontero de otra mía estaba. Desde allí, a lo que me pareció, 7835me envió el alma por los ojos; y los míos, con otra manera de contento que el primero, gustaron de miralle, 7836y aun me forzaron a que creyese que eran puras verdades cuanto en sus ademanes y en su rostro leía.

7837Fue la vista la intercesora y medianera de la habla, la habla de declarar su deseo, 7838su deseo de encender el mío y de dar fe al suyo. Llegóse a todo esto las promesas, los juramentos, las lágrimas, 7839los suspiros y todo aquello que, a mi parecer, 7840puede hacer un firme amador para dar a entender la entereza de su voluntad y la firmeza de su pecho. Y en ,

7841desdichada (que jamás en semejantes ocasiones y trances me había visto), 7842cada palabra era un tiro de artillería que derribaba parte de la fortaleza de mi honra; 7843cada lágrima era un fuego en que se abrasaba mi honest[i]dad; cada suspiro, 7844un furioso viento que el incendio aumentaba,

7845de tal suerte que acabó de consumir la virtud que hasta entonces aún no había sido tocada; y, finalmente, 7846con la promesa de ser mi esposo, a pesar de sus padres, que para otra le guardaban, 7847di con todo mi recogimiento en tierra; y, sin saber cómo, me entregué en su poder a hurto de mis padres, 7848sin tener otro testigo de mi desatino que un paje de Marco Antonio,

7849que éste es el nombre del inquietador de mi sosiego. Y, apenas hubo tomado de la posesión que quiso, 7850cuando de allí a dos días desapareció del pueblo, 7851sin que sus padres ni otra persona alguna supiesen decir ni imaginar dónde había ido.

7852»Cual yo quedé, dígalo quien tuviere poder para decirlo, que yo no ni supe más de sentillo. Castigué mis cabellos, 7853como si ellos tuvieran la culpa de mi yerro; martiricé mi rostro, 7854por parecerme que él había dado toda la ocasión a mi desventura; maldije mi suerte, acusé mi presta determinación,

7855derramé muchas e infinitas lágrimas, 7856vime casi ahogada entre ellas y entre los suspiros que de mi lastimado pecho salían; quejéme en silencio al cielo, 7857discurrí con la imaginación, por ver si descubría algún camino o senda a mi remedio,

7858y la que hallé fue vestirme en hábito de hombre y ausentarme de la casa de mis padres, 7859y irme a buscar a este segundo engañador Eneas, a este cruel y fementido Vireno, 7860a este defraudador de mis buenos pensamientos y legítimas y bien fundadas esperanzas.

7861»Y así, sin ahondar mucho en mis discursos, 7862ofreciéndome la ocasión un vestido de camino de mi hermano y un cuartago de mi padre, que yo ensillé, 7863una noche escurísima me salí de casa con intención de ir a Salamanca, donde, según después se dijo,

7864creían que Marco Antonio podía haber venido, porque también es estudiante y camarada del hermano mío que os he dicho. 7865No dejé, asimismo de sacar cantidad de dineros en oro para todo aquello que en mi impensado viaje pueda sucederme. 7866Y lo que más me fatiga es que mis padres me han de seguir y hallar por las señas del vestido y del cuartago que traigo;

7867y, cuando esto no tema, temo a mi hermano, que está en Salamanca, del cual, si soy conocida, 7868ya se puede entender el peligro en que está puesta mi vida; porque, aunque él escuche mis disculpas, 7869el menor punto de su honor pasa a cuantas yo pudiere darle.

7870»Con todo esto, mi principal determinación es, aunque pierda la vida, buscar al desalmado de mi esposo: 7871que no puede negar el serlo sin que le desmientan las prendas que dejó en mi poder, 7872que son una sortija de diamantes con unas cifras que dicen: ES MARCO ANTONIO ESPOSO DE TEODOSIA. Si le hallo, 7873sabré dél qué halló en que tan presto le movió a dejarme; y, en resolución,