(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-01-18 ω


7609Recebí el dinero y las señales, y, dando cuenta desto al señor don Juan de Avendaño, nos pusimos en camino desta ciudad.

7610A estas razones llegaba don Diego, cuando oyeron que en la puerta de la calle decían a grandes voces:
7611-Díganle a Tomás Pedro, el mozo de la cebada, cómo llevan a su amigo el Asturiano preso; que acuda a la cárcel, 7612que allí le espera.

7613A la voz de cárcel y de preso, dijo el Corregidor que entrase el preso y el alguacil que le llevaba. 7614Dijeron al alguacil que el Corregidor, que estaba allí, le mandaba entrar con el preso; y así lo hubo de hacer.

7615Venía el Asturiano todos los dientes bañados en sangre, y muy malparado y muy bien asido del alguacil; y, 7616así como entró en la sala, conoció a su padre y al de Avendaño. Turbóse, y, por no ser conocido, con un paño, 7617como que se limpiaba la sangre, se cubrió el rostro. Preguntó el Corregidor que qué había hecho aquel mozo,

7618que tan malparado le llevaban. Respondió el alguacil que aquel mozo era un aguador que le llamaban el Asturiano, 7619a quien los muchachos por las calles decían: "¡Daca la cola, Asturiano: daca la cola!"; y luego, en breves palabras, 7620contó la causa porque le pedían la tal cola, de que no riyeron poco todos. Dijo más: que,

7621saliendo por la puente de Alcántara, dándole los muchachos priesa con la demanda de la cola, se había apeado del asno, 7622y, dando tras todos, alcanzó a uno, a quien dejaba medio muerto a palos; y que, queriéndole prender, 7623se había resistido, y que por eso iba tan malparado.

7624Mandó el Corregidor que se descubriese el rostro; y, porfiando a no querer descubrirse, 7625llegó el alguacil y quitóle el pañuelo, y al punto le conoció su padre, y dijo todo alterado:
-Hijo don Diego,
7626¿cómo estás desta manera? ¿Qué traje es éste? ¿Aún no se te han olvidado tus picardías?

7627Hincó las rodillas Carriazo y fuese a poner a los pies de su padre, que, con lágrimas en los ojos, 7628le tuvo abrazado un buen espacio. Don Juan de Avendaño, como sabía que don Diego había venido con don Tomás, su hijo, 7629preguntóle por él, a lo cual respondió que don Tomás de Avendaño era el mozo que daba cebada y paja en aquella posada.

7630Con esto que el Asturiano dijo se acabó de apoderar la admiración en todos los presentes, 7631y mandó e[l] Corregidor al huésped que trujese allí al mozo de la cebada.

7632-Yo creo que no está en casa -respondió el hué[s]ped-, pero yo le buscaré. 7633Y así, fue a buscalle.

7634Preguntó don Diego a Carriazo que qué transformaciones eran aquéllas, 7635y qué les había movido a ser él aguador y don Tomás mozo de mesón. 7636A lo cual respondió Carriazo que no podía satisfacer a aquellas preguntas tan en público; que él respondería a solas.

7637Estaba Tomás Pedro escondido en su aposento, para ver desde allí, sin ser visto, 7638lo que hacían su padre y el de Carriazo. 7639Teníale suspenso [l]a venida del Corregidor y el alboroto que en toda la casa andaba. 7640No faltó quien le dijese al huésped como estaba allí escondido; subió por él,

7641y más por fuerza que por grado le hizo bajar; 7642y aun no bajara si el mismo Corregidor no saliera al patio y le llamara por su nombre, diciendo:
-Baje vuesa merced,
7643señor pariente, que aquí no le aguardan osos ni leones.

7644Bajó Tomás, y, con los ojos bajos y sumisión grande, se hincó de rodillas ante su padre, 7645el cual le abrazó con grandísimo contento, a fuer del que tuvo el padre del Hijo Pródigo cuando le cobró de perdido.

7646Ya en esto había venido un coche del Corregidor, para volver en él, pues la gran fiesta no permitía volver a caballo. 7647Hizo llamar a Costanza, y, tomándola de la mano, se la presentó a su padre, diciendo: