(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-01-15 ω


7471»Costanza se crió en el aldea dos años, y luego la truje conmigo, y siempre la he traído en hábito de labradora, 7472como su madre me lo dejó mandado. Quince años, un mes y cuatro días ha que aguardo a quien ha de venir por ella, 7473y la mucha tardanza me ha consumido la esperanza de ver esta venida; y si en este año en que estamos no vienen, 7474tengo determinado de prohijalla y darle toda mi hacienda, que vale más de seis mil ducados, Dios sea bendito.

7475»Resta ahora, señor Corregidor, decir a vuesa merced, si es posible que yo sepa decirlas, 7476las bondades y las virtudes de Costancica. Ella, lo primero y principal, es devotísima de Nuestra Señora: 7477confiesa y comulga cada mes; sabe escribir y leer; no hay mayor randera en Toledo; 7478canta a la almohadilla como unos ángeles; en ser honesta no hay quien la iguale. Pues en lo que toca a ser hermosa,

7479ya vuesa merced lo ha visto. El señor don Pedro, hijo de vuesa merced, en su vida la ha hablado; 7480bien es verdad que de cuando en cuando le da alguna música, que ella jamás escucha. Muchos señores, y de título, 7481han posado en esta posada, y aposta, por hartarse de verla, han detenido su camino muchos días;

7482pero yo bien que no habrá ninguno que con verdad se pueda alabar que 7483ella le haya dado lugar de decirle una palabra sola ni acompañada. » Esta es, señor, 7484la verdadera historia de la ilustre fregona, que no friega, en la cual no he salido de la verdad un punto.

7485Calló el huésped y tardó un gran rato el Corregidor en hablarle: 7486tan suspenso le tenía el suceso que el huésped le había contado. En fin, 7487le dijo que le trujese allí la cadena y el pergamino, que quería verlo. Fue el huésped por ello, y, trayéndoselo, 7488vio que era así como le había dicho; la cadena era de trozos, curiosamente labrada; en el pergamino estaban escritas,

7489una debajo de otra, en el espacio que había de hinchir el vacío de la otra mitad, estas letras: E T E L S N V D D R; 7490por las cuales letras vio ser forzoso que se juntasen con las de la mitad del otro pergamino para poder ser entendidas. 7491Tuvo por discreta la señal del conocimiento,

7492y juzgó por muy rica a la señora peregrina que tal cadena había dejado al huésped; y, 7493teniendo en pensamiento de sacar de aquella posada la hermosa muchacha 7494cuando hubiese concertado un monasterio donde llevarla, por entonces se contentó de llevar sólo el pergamino,

7495encargando al huésped que si acaso viniesen por Costanza, 7496le avisase y diese noticia de quién era el que por ella venía, antes que le mostrase la cadena, que dejaba en su poder. 7497Con esto se fue tan admirado del cuento y suceso de la ilustre fregona como de su incomparable hermosura.

7498Todo el tiempo que gastó el huésped en estar con el Corregidor, y el que ocupó Costanza cuando la llamaron, 7499estuvo Tomás fuera de , combatida el alma de mil varios pensamientos, sin acertar jamás con ninguno de su gusto; 7500pero cuando vio que el Corregidor se iba y que Costanza se quedaba, respiró su espíritu y volviéronle los pulsos,

7501que ya casi desamparado le tenían. No osó preguntar al huésped lo que el Corregidor quería, 7502ni el huésped lo dijo a nadie sino a su mujer, con que ella también volvió en , 7503dando gracias a Dios que de tan grande sobresalto la había librado.

7504El día siguiente, cerca de la una, entraron en la posada, con cuatro hombres de a caballo, 7505dos caballeros ancianos de venerables presencias, 7506habiendo primero preguntado uno de dos mozos que a pie con ellos venían si era aquélla la posada del Sevillano; y,

7507habiéndole respondido que , se entraron todos en ella. Apeáronse los cuatro y fueron a apear a los dos ancianos: 7508señal por do se conoció que aquellos dos eran señores de los seis.

7509Salió Costanza con su acostumbrada gentileza a ver los nuevos huéspedes, y, 7510apenas la hubo visto uno de los dos ancianos, cuando dijo al otro:
-Yo creo, señor don Juan,
7511que hemos hallado todo aquello que venimos a buscar.

7512Tomás, que acudió a dar recado a las cabalgaduras, conoció luego a dos criados de su padre, 7513y luego conoció a su padre y al padre de Carriazo, que eran los dos ancianos a quien los demás respectaban; y, 7514aunque se admiró de su venida, consideró que debían de ir a buscar a él y a Carriazo a las almadrabas: 7515que no habría faltado quien les hubiese dicho que en ellas, y no en Flandes, los hallarían.

7516Pero no se atrevió a dejarse conocer en aquel traje; antes, aventurándolo todo, puesta la mano en el rostro, 7517pasó por delante dellos, y fue a buscar a Costanza, y quiso la buena suerte que la hallase sola; y, 7518apriesa y con lengua turbada, temeroso que ella no le daría lugar para decirle nada, le dijo: