Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
7422ella debe de haber sido servida que en esta vuestra casa me tome el parto; 7423a vosotros está ahora el remediarme y acudirme, con el secreto que merece la que su honra pone en vuestras manos. 7424La paga de la merced que me hiciéredes, que así quiero llamarla, si no respondiere al gran beneficio que espero, 7425responderá, a lo menos, a dar muestra de una voluntad muy agradecida; 7426y quiero que comiencen a dar muestras de mi voluntad estos ducientos escudos de oro que van en este bolsillo". Y, 7427sacando debajo de la almohada de la cama un bolsillo de aguja, de oro y verde, se le puso en las manos de mi mujer; 7428la cual, como simple y sin mirar lo que hacía, porque estaba suspensa y colgada de la peregrina, tomó el bolsillo, 7429sin responderle palabra de agradecimiento ni de comedimiento alguno. 7430Yo me acuerdo que le dije que no era menester nada de aquello: que no éramos personas que por interés, 7431más que por caridad, nos movíamos a hacer bien cuando se ofrecía. Ella prosiguió, diciendo: "Es menester, amigos, 7432que busquéis donde llevar lo que pariere luego luego, buscando también mentiras que decir a quien lo entregáredes; 7433que por ahora será en la ciudad, y después quiero que se lleve a una aldea. De lo que después se hubiere de hacer, 7434siendo Dios servido de alumbrarme y de llevarme a cumplir mi voto, cuando de Guadalupe vuelva lo sabréis, 7435porque el tiempo me habrá dado lugar de que piense y escoja lo mejor que me convenga. Partera no la he menester, 7436ni la quiero: que otros partos más honrados que he tenido me aseguran que, con sola la ayuda destas mis criadas, 7437facilitaré sus dificultades y ahorraré de un testigo más de mis sucesos". 7438»Aquí dio fin a su razonamiento la lastimada peregrina y principio a un copioso llanto, 7439que en parte fue consolado por las muchas y buenas razones que mi mujer, ya vuelta en más acuerdo, le dijo. Finalmente, 7440yo salí luego a buscar donde llevar lo que pariese, a cualquier hora que fuese; y, 7441entre las doce y la una de aquella misma noche, cuando toda la gente de casa estaba entregada al sueño, 7442la buena señora parió una niña, la más hermosa que mis ojos hasta entonces habían visto, 7443que es esta misma que vuesa merced acaba de ver ahora. Ni la madre se quejó en el parto ni la hija nació llorando: 7444en todos había sosiego y silencio maravilloso, y tal cual convenía para el secreto de aquel estraño caso. 7445Otros seis días estuvo en la cama, y en todos ellos venía el médico a visitarla, 7446pero no porque ella le hubiese declarado de qué procedía su mal; 7447y las medicinas que le ordenaba nunca las puso en ejecución, 7448porque sólo pretendió engañar a sus criados con la visita del médico. Todo esto me dijo ella misma, 7449después que se vio fuera de peligro, y a los ochos días se levantó con el mismo bulto, 7450o con otro que se parecía a aquel con que se había echado. 7451»Fue a su romería y volvió de allí a veinte días, ya casi sana, 7452porque poco a poco se iba quitando del artificio con que después de parida se mostraba hidrópica. Cuando volvió, 7453estaba ya la niña dada a criar por mi orden, con nombre de mi sobrina, en una aldea dos leguas de aquí. 7454En el bautismo se le puso por nombre Costanza, que así lo dejó ordenado su madre; la cual, 7455contenta de lo que yo había hecho, al tiempo de despedirse me dio una cadena de oro, que hasta agora tengo, 7456de la cual quitó seis trozos, los cuales dijo que trairía la persona que por la niña viniese. 7457También cortó un blanco pergamino a vueltas y a ondas, 7458a la traza y manera como cuando se enclavijan las manos y en los dedos se escribiese alguna cosa, 7459que estando enclavijados los dedos se puede leer, y después de apartadas las manos queda dividida la razón, 7460porque se dividen las letras; que, en volviendo a enclavijar los dedos, 7461se juntan y corresponden de manera que se pueden leer continuadamente: digo que el un pergamino sirve de alma del otro, 7462y encajados se leerán, y divididos no es posible, si no es adivinando la mitad del pergamino; 7463y casi toda la cadena quedó en mi poder, y todo lo tengo, esperando el contraseño hasta ahora, 7464puesto que ella me dijo que dentro de dos años enviaría por su hija, encargándome que la criase no como quien ella era, 7465sino del modo que se suele criar una labradora. 7466Encargóme también que si por algún suceso no le fuese posible enviar tan presto por su hija, que, 7467aunque creciese y llegase a tener entendimiento, no la dijese del modo que había nacido, 7468y que la perdonase el no decirme su nombre ni quién era, que lo guardaba para otra ocasión más importante. 7469En resolución, dándome otros cuatrocientos escudos de oro y abrazando a mi mujer con tiernas lágrimas, se partió, 7470dejándonos admirados de su discreción, valor, hermosura y recato.
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