(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-01-10 ω


7235En tanto que esto sucedió en la posada, andaba el Asturiano comprando el asno donde los vendían; y, 7236aunque halló muchos, ninguno le satisfizo, puesto que un gitano anduvo muy solícito por encajalle uno que más caminaba 7237por el azogue que le había echado en los oídos que por ligereza suya;

7238pero lo que contentaba con el paso desagradaba con el cuerpo, 7239que era muy pequeño y no del grandor y talle que Lope quería, 7240que le buscaba suficiente para llevarle a él por añadidura, ora fuesen vacíos o llenos los cántaros.

7241Llegóse a él en esto un mozo y díjole al oído:
-Galán, si busca bestia cómoda para el oficio de aguador,
7242yo tengo un asno aquí cerca, en un prado, que no le hay mejor ni mayor en la ciudad; 7243y aconséjole que no compre bestia de gitanos, porque, aunque parezcan sanas y buenas, 7244todas son falsas y llenas de dolamas; si quiere comprar la que le conviene, véngase conmigo y calle la boca.

7245Creyóle el Asturiano y díjole que guiase adonde estaba el asno que tanto encarecía. Fuéronse los dos mano a mano, 7246como dicen, hasta que llegaron a la Huerta del Rey, donde a la sombra de una azuda hallaron muchos aguadores, 7247cuyos asnos pacían en un prado que allí cerca estaba. Mostró el vendedor su asno, 7248tal que le hinchó el ojo al Asturiano, y de todos los que allí estaban fue alabado el asno de fuerte,

7249de caminador y comedor sobremanera. Hicieron su concierto, y, sin otra seguridad ni información, 7250siendo corredores y medianeros los demás aguadores, dio diez y seis ducados por el asno, 7251con todos los adherentes del oficio.

7252Hizo la paga real en escudos de oro. Diéronle el parabién de la compra y de la entrada en el oficio, 7253y certificáronle que había comprado un asno dichosísimo, porque el dueño que le dejaba, 7254sin que se le mancase ni matase, había ganado con él en menos tiempo de un año,

7255después de haberse sustentado a él y al asno honradamente, dos pares de vestidos y más aquellos diez y seis ducados, 7256con que pensaba volver a su tierra, donde le tenían concertado un casamiento con una media parienta suya.

7257Amén de los corredores del asno, estaban otros cuatro aguadores jugando a la primera, tendidos en el suelo, 7258sirviéndoles de bufete la tierra y de sobremesa sus capas.

7259Púsose el Asturiano a mirarlos y vio que no jugaban como aguadores, sino como arcedianos, 7260porque tenía de resto cada uno más de cien reales en cuartos y en plata. Llegó una mano de echar todos el resto, 7261y si uno no diera partido a otro, él hiciera mesa gallega. Finalmente,

7262a los dos en aquel resto se les acabó el dinero y se levantaron; viendo lo cual el vendedor del asno, 7263dijo que si hubiera cuarto, que él jugara, porque era enemigo de jugar en tercio. El Asturiano, 7264que era de propiedad del azúcar, que jamás gastó menestra, como dice el italiano, dijo que él haría cuarto.

7265Sentáronse luego, anduvo la cosa de buena manera; y, queriendo jugar antes el dinero que el tiempo, 7266en poco rato perdió Lope seis escudos que tenía; y, viéndose sin blanca, dijo que si le querían jugar el asno, 7267que él le jugaría. Acetáronle el envite, y hizo de resto un cuarto del asno, diciendo que por cuartos quería jugarle.

7268Díjole tan mal, que en cuatro restos consecutivamente perdió los cuatro cuartos del asno, 7269y ganóselos el mismo que se le había vendido; y, levantándose para volverse a entregarse en él, 7270dijo el Asturiano que advirtiesen que él solamente había jugado los cuatro cuartos del asno, pero la cola, 7271que se la diesen y se le llevasen norabuena.

7272Causóles risa a todos la demanda de la cola, y hubo letrados que fueron de parecer que no tenía razón en lo que pedía, 7273diciendo que cuando se vende un carnero o otra res alguna no se saca ni quita la cola, 7274que con uno de los cuartos traseros ha de ir forzosamente.

7275A lo cual replicó Lope que los carneros de Berbería ordinariamente tienen cinco cuartos, y que el quinto es de la cola; 7276y, cuando los tales carneros se cuartean, tanto vale la cola como cualquier cuarto; 7277y que a lo de ir la cola junto con la res que se vende viva y no se cuartea, que lo concedía;

7278pero que la suya no fue vendida, sino jugada, y que nunca su intención fue jugar la cola, 7279y que al punto se la volviesen luego con todo lo a ella anejo y concerniente, que era desde la punta del celebro, 7280contada la osamenta del espinazo, donde ella tomaba principio y decendía, hasta parar en los últimos pelos della.