(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2017-01-07 ω


7113a lo menos, no es de los del hijo del Corregidor, que aquéllos son muchos, y una vez que otra se dejan entender; 7114pero éste, ¡voto a tal que me deja mohíno!

7115Todos los que escucharon a Barrabás recibieron gran gusto, y tuvieron su censura y parecer por muy acertado.

7116Con esto, se acostaron todos; y, apenas estaba sosegada la gente, 7117cuando sintió Lope que llamaban a la puerta de su aposento muy paso. Y, preguntando quién llamaba, 7118fuele respondido con voz baja:
-La Argüello y la Gallega somos: ábrannos que mos morimos de frío.


7119-Pues en verdad -respondió Lope- que estamos en la mitad de los caniculares.
7120-Déjate de gracias, Lope -replicó la Gallega-: levántate y abre, que venimos hechas unas archiduquesas.

7121-¿Archiduquesas y a tal hora? -respondió Lope-. No creo en ellas; antes entiendo que sois brujas, 7122o unas grandísimas bellacas: idos de ahí luego; si no, por vida de..., hago juramento que si me levanto, 7123que con los hierros de mi pretina os tengo de poner las posaderas como unas amapolas.

7124Ellas, que se vieron responder tan acerbamente, y tan fuera de aquello que primero se imaginaron, 7125temieron la furia del Asturiano; y, defraudadas sus esperanzas y borrados sus designios, 7126se volvieron tristes y malaventuradas a sus lechos; aunque, antes de apartarse de la puerta, dijo la Argüello, 7127poniendo los hocicos por el agujero de la llave:
-No es la miel para la boca del asno.


7128Y con esto, como si hubiera dicho una gran sentencia y tomado una justa venganza, se volvió, como se ha dicho, 7129a su triste cama.

7130Lope, que sintió que se habían vuelto, dijo a Tomás Pedro, que estaba despierto:
-Mirad, Tomás:
7131ponedme vos a pelear con dos gigantes, 7132y en ocasión que me sea forzoso desquijarar por vuestro servicio media docena o una de leones,

7133que yo lo haré con más facilidad que beber una taza de vino; 7134pero que me pongáis en necesidad que me tome a brazo partido con la Argüello, no lo consentiré si me asaetean. 7135¡Mirad qué doncellas de Dinamarca nos había ofrecido la suerte esta noche! Ahora bien, amanecerá Dios y medraremos.

7136-Ya te he dicho, amigo -respondió Tomás-, que puedes hacer tu gusto, o ya en irte a tu romería, 7137o ya en comprar el asno y hacerte aguador, como tienes determinado.

7138-En lo de ser aguador me afirmo -respondió Lope-. Y durmamos lo poco que queda hasta venir el día, 7139que tengo esta cabeza mayor que una cuba, y no estoy para ponerme ahora a departir contigo.

7140Durmiéronse; vino el día, levantáronse, y acudió Tomás a dar cebada y Lope se fue al mercado de las bestias, 7141que es allí junto, a comprar un asno que fuese tal como bueno.

7142Sucedió, pues, que Tomás, llevado de sus pensamientos y de la comodidad que le daba la soledad de las siestas, 7143había compuesto en algunas unos versos amorosos y escrítolos en el mismo libro do tenía la cuenta de la cebada, 7144con intención de sacarlos aparte en limpio y romper o borrar aquellas hojas. Pero, antes que esto hiciese,

7145estando él fuera de casa y habiéndose dejado el libro sobre el cajón de la cebada, le tomó su amo, y, 7146abriéndole para ver cómo estaba la cuenta, dio con los versos, que leídos le turbaron y sobresaltaron.

7147Fuese con ellos a su mujer, y, antes que se los leyese, llamó a Costanza; y, con grandes encarecimientos, 7148mezclados con amenazas, le dijo le dijese si Tomás Pedro, el mozo de la cebada, la había dicho algún requiebro, 7149o alguna palabra descompuesta o que diese indicio de tenerla afición. Costanza juró que la primera palabra,