Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
7063ésta, a quien es tributaria
la turba de las fregonas,
la caterva de los pajes
y de lacayos las tropas,
7064dice, jura y no revienta,
que, a pesar de la persona
del soberbio zambapalo,
ella es la flor de la olla,
7065y que sola la chacona
encierra la vida bona. 7066En tanto que Lope cantaba, se hacían rajas bailando la turbamulta de los mulantes y fregatrices del baile, 7067que llegaban a doce; y, en tanto que Lope se acomodaba a pasar adelante cantando otras cosas de más tomo, 7068sustancia y consideración de las cantadas, uno de los muchos embozados que el baile miraban dijo, 7069sin quitarse el embozo:
-¡Calla, borracho! ¡Calla, cuero! ¡Calla, odrina, poeta de viejo, músico falso! 7070Tras esto, acudieron otros, diciéndole tantas injurias y muecas, que Lope tuvo por bien de callar; 7071pero los mozos de mulas lo tuvieron tan mal, que si no fuera por el huésped, que con buenas razones los sosegó, 7072allí fuera la de Mazagatos; y aun con todo eso, 7073no dejaran de menear las manos si a aquel instante no llegara la justicia y los hiciera recoger a todos. 7074Apenas se habían retirado, 7075cuando llegó a los oídos de todos los que en el barrio despiertos estaban una voz de un hombre que, 7076sentado sobre una piedra, frontero de la posada del Sevillano, cantaba con tan maravillosa y suave armonía, 7077que los dejó suspensos y les obligó a que le escuchasen hasta el fin. Pero el que más atento estuvo fue Tomás Pedro, 7078como aquel a quien más le tocaba, no sólo el oír la música, sino entender la letra, que para él no fue oír canciones, 7079sino cartas de excomunión que le acongojaban el alma; porque lo que el músico cantó fue este romance: 7080¿Dónde estás, que no pareces,
esfera de la hermosura,
belleza a la vida humana
de divina compostura?
7081Cielo impíreo, donde amor
tiene su estancia segura;
primer moble, que arrebata
tras sí todas las venturas;
7082lugar cristalino, donde
transparentes aguas puras
enfrían de amor las llamas,
las acrecientan y apuran;
7083nuevo hermoso firmamento,
donde dos estrellas juntas,
sin tomar la luz prestada,
al cielo y al suelo alumbran;
7084alegría que se opone
a las tristezas confusas
del padre que da a sus hijos
en su vientre sepultura;
7085humildad que se resiste
de la alteza con que encumbran
el gran Jove, a quien influye
su benignidad, que es mucha.
7086Red invisible y sutil,
que pone en prisiones duras
al adúltero guerrero
que de las batallas triunfa;
7087cuarto cielo y sol segundo,
que el primero deja a escuras
cuando acaso deja verse:
que el verle es caso y ventura;
7088grave embajador, que hablas
con tan estraña cordura,
que persuades callando,
aún más de lo que procuras;
7089del segundo cielo tienes
no más que la hermosura,
y del primero, no más
que el resplandor de la luna;
7090esta esfera sois, Costanza,
puesta, por corta fortuna,
en lugar que, por indigno,
vuestras venturas deslumbra.
7091Fabricad vos vuestra suerte,
consintiendo se reduzga
la entereza a trato al uso,
la esquividad a blandura.
7092Con esto veréis, señora,
que envidian vuestra fortuna
las soberbias por linaje;
las grandes por hermosura.
7093Si queréis ahorrar camino,
la más rica y la más pura
voluntad en mí os ofrezco
que vio amor en alma alguna. 7094El acabar estos últimos versos y el llegar volando dos medios ladrillos fue todo uno; que, 7095si como dieron junto a los pies del músico le dieran en mitad de la cabeza, 7096con facilidad le sacaran de los cascos la música y la poesía. Asombróse el pobre, 7097y dio a correr por aquella cuesta arriba con tanta priesa, que no le alcanzara un galgo. 7098¡Infelice estado de los músicos, murciégalos y lechuzos, siempre sujetos a semejantes lluvias y desmanes! 7099A todos los que escuchado habían la voz del apedreado, les pareció bien; pero a quien mejor, fue a Tomás Pedro, 7100que admiró la voz y el romance; mas quisiera él que de otra que Costanza naciera la ocasión de tantas músicas, 7101puesto que a sus oídos jamás llegó ninguna. Contrario deste parecer fue Barrabás, el mozo de mulas, 7102que también estuvo atento a la música; porque, así como vio huir al músico, dijo: 7103-¡Allá irás, mentecato, trovador de Judas, que pulgas te coman los ojos! 7104Y ¿quién diablos te enseñó a cantar a una fregona cosas de esferas y de cielos, llamándola lunes y martes, 7105y de ruedas de fortuna? Dijérasla, noramala para ti y para quien le hubiere parecido bien tu trova, 7106que es tiesa como un espárrago, entonada como un plumaje, blanca como una leche, honesta como un fraile novicio, 7107melindrosa y zahareña como una mula de alquiler, y más dura que un pedazo de argamasa; que, como esto le dijeras, 7108ella lo entendiera y se holgara; pero llamarla embajador, y red, y moble, y alteza y bajeza, 7109más es para decirlo a un niño de la dotrina que a una fregona. 7110Verdaderamente que hay poetas en el mundo que escriben trovas que no hay diablo que las entienda. Yo, a lo menos, 7111aunque soy Barrabás, éstas que ha cantado este músico de ninguna manera las entrevo: ¡miren qué hará Costancica! 7112Pero ella lo hace mejor; que se está en su cama haciendo burla del mismo Preste Juan de las Indias. Este músico,
▼