Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
6841como sabe mi compañero asentar en el libro su mercancía.
6842-Sí -dijo Avendaño-, mi compañero Lope Asturiano servirá de traer agua como un príncipe, y yo le fío. 6843La Argüello, que estaba atenta desde el corredor a todas estas pláticas, 6844oyendo decir a Avendaño que él fiaba a su compañero, dijo:
-Dígame, gentilhombre, ¿y quién le ha de fiar a él? 6845Que en verdad que me parece que más necesidad tiene de ser fiado que de ser fiador.
6846-Calla, Argüello -dijo el huésped-, no te metas donde no te llaman; yo los fío a entrambos, y, por vida de vosotras, 6847que no tengáis dares ni tomares con los mozos de casa, que por vosotras se me van todos.
6848-Pues qué -dijo otra moza-, ¿ya se quedan en casa estos mancebos? Para mi santiguada, que si yo fuera camino con ellos, 6849que nunca les fiara la bota.
6850-Déjese de chocarrerías, señora Gallega -respondió el huésped-, y haga su hacienda, y no se entremeta con los mozos, 6851que la moleré a palos. 6852-¡Por cierto, sí! -replicó la Gallega-. ¡Mirad qué joyas para codiciallas! 6853Pues en verdad que no me ha hallado el señor mi amo tan juguetona con los mozos de la casa, ni de fuera, 6854para tenerme en la mala piñón que me tiene: ellos son bellacos y se van cuando se les antoja, 6855sin que nosotras les demos ocasión alguna. ¡Bonica gente es ella, por cierto, 6856para tener necesidad de apetites que les inciten a dar un madrugón a sus amos cuando menos se percatan!
-Mucho habláis, 6857Gallega hermana -respondió su amo-; punto en boca, y atended a lo que tenéis a vuestro cargo. 6858Ya en esto tenía Carriazo enjaezado el asno; y, subiendo en él de un brinco, se encaminó al río, 6859dejando a Avendaño muy alegre de haber visto su gallarda resolución. 6860He aquí: tenemos ya -en buena hora se cuente- a Avendaño hecho mozo del mesón, con nombre de Tomás Pedro, 6861que así dijo que se llamaba, y a Carriazo, con el de Lope Asturiano, hecho aguador: 6862transformaciones dignas de anteponerse a las del narigudo poeta. 6863A malas penas acabó de entender la Argüello que los dos se quedaban en casa, cuando hizo designio sobre el Asturiano, 6864y le marcó por suyo, determinándose a regalarle de suerte que, aunque él fuese de condición esquiva y retirada, 6865le volviese más blando que un guante. El mismo discurso hizo la Gallega melindrosa sobre Avendaño; y, como las dos, 6866por trato y conversación, y por dormir juntas, fuesen grandes amigas, 6867al punto declaró la una a la otra su determinación amorosa, 6868y desde aquella noche determinaron de dar principio a la conquista de sus dos desapasionados amantes. 6869Pero lo primero que advirtieron fue en que les habían de pedir que no las 6870habían de pedir celos por cosas que las viesen hacer de sus personas, 6871porque mal pueden regalar las mozas a los de dentro si no hacen tributarios a los de fuera de casa. "Callad, 6872hermanos -decían ellas (como si los tuvieran presentes y fueran ya sus verdaderos mancebos o amancebados)-; 6873callad y tapaos los ojos, y dejad tocar el pandero a quien sabe y que guíe la danza quien la entiende, 6874y no habrá par de canónigos en esta ciudad más regalados que vosotros lo seréis destas tributarias vuestras". 6875Estas y otras razones desta sustancia y jaez dijeron la Gallega y la Argüello; y, en tanto, 6876caminaba nuestro buen Lope Asturiano la vuelta del río, por la cuesta del Carmen, 6877puestos los pensamientos en sus almadrabas y en la súbita mutación de su estado. O ya fuese por esto, 6878o porque la suerte así lo ordenase, en un paso estrecho, al bajar de la cuesta, 6879encontró con un asno de un aguador que subía cargado; y, como él descendía y su asno era gallardo, 6880bien dispuesto y poco trabajado, tal encuentro dio al cansado y flaco que subía, que dio con él en el suelo; y, 6881por haberse quebrado los cántaros, se derramó también el agua, por cuya desgracia el aguador antiguo,
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