Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
6675Entrábase la noche y la fregona no salía; desesperábase Carriazo, y Avendaño se estaba quedo; el cual, 6676por salir con su intención, con escusa de preguntar por unos caballeros de Burgos que iban a la ciudad de Sevilla, 6677se entró hasta el patio de la posada; y, apenas hubo entrado, 6678cuando de una sala que en el patio estaba vio salir una moza, al parecer de quince años, poco más o menos, 6679vestida como labradora, con una vela encendida en un candelero. 6680No puso Avendaño los ojos en el vestido y traje de la moza, sino en su rostro, 6681que le parecía ver en él los que suelen pintar de los ángeles. Quedó suspenso y atónito de su hermosura, 6682y no acertó a preguntarle nada: tal era su suspensión y embelesamiento. La moza, viendo aquel hombre delante de sí, 6683le dijo:
-¿Qué busca, hermano? ¿Es por ventura criado de alguno de los huéspedes de casa?
-No soy criado de ninguno, 6684sino vuestro -respondió Avendaño, todo lleno de turbación y sobresalto. 6685La moza, que de aquel modo se vio responder, dijo:
-Vaya, hermano, norabuena, 6686que las que servimos no hemos menester criados. 6687Y, llamando a su señor, le dijo:
-Mire, señor, lo que busca este mancebo. 6688Salió su amo y preguntóle qué buscaba. Él respondió que a unos caballeros de Burgos que iban a Sevilla, 6689uno de los cuales era su señor, el cual le había enviado delante por Alcalá de Henares, 6690donde había de hacer un negocio que les importaba; 6691y que junto con esto le mandó que se viniese a Toledo y le esperase en la posada del Sevillano, 6692donde vendría a apearse; y que pensaba que llegaría aquella noche o otro día a más tardar. 6693Tan buen color dio Avendaño a su mentira, que a la cuenta del huésped pasó por verdad, pues le dijo:
-Quédese, amigo, 6694en la posada, que aquí podrá esperar a su señor hasta que venga. 6695-Muchas mercedes, señor huésped -respondió Avendaño-; 6696y mande vuesa merced que se me dé un aposento para mí y un compañero que viene conmigo, que está allí fuera, 6697que dineros traemos para pagarlo tan bien como otro.
-En buen hora -respondió el huésped. 6698Y, volviéndose a la moza, dijo:
-Costancica, 6699di a Argüello que lleve a estos galanes al aposento del rincón y que les eche sábanas limpias.
6700-Sí haré, señor -respondió Costanza, que así se llamaba la doncella. 6701Y, haciendo una reverencia a su amo, se les quitó delante, 6702cuya ausencia fue para Avendaño lo que suele ser al caminante ponerse el sol y sobrevenir la noche lóbrega y escura. 6703Con todo esto, salió a dar cuenta a Carriazo de lo que había visto y de lo que dejaba negociado; 6704el cual por mil señales conoció cómo su amigo venía herido de la amorosa pestilencia; 6705pero no le quiso decir nada por entonces, 6706hasta ver si lo merecía la causa de quien nacían las extraordinarias alabanzas y grandes 6707hipérboles con que la belleza de Costanza sobre los mismos cielos levantaba. 6708Entraron, en fin, en la posada, y la Argüello, que era una mujer de hasta cuarenta y cinco años, 6709superintendente de las camas y aderezo de los aposentos, los llevó a uno que ni era de caballeros ni de criados, 6710sino de gente que podía hacer medio entre los dos estremos. Pidieron de cenar;
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