Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
6540con los cuales quiso vestirse y volverse a Burgos, y a los ojos de su madre, 6541que habían derramado por él muchas lágrimas. Despidióse de sus amigos, que los tenía muchos y muy buenos; 6542prometióles que el verano siguiente sería con ellos, si enfermedad o muerte no lo estorbase. 6543Dejó con ellos la mitad de su alma, y todos sus deseos entregó a aquellas secas arenas, 6544que a él le parecían más frescas y verdes que los Campos Elíseos. Y, por estar ya acostumbrado de caminar a pie, 6545tomó el camino en la mano, y sobre dos alpargates, se llegó desde Zahara hasta Valladolid cantando Tres ánades, madre. 6546Estúvose allí quince días para reformar la color del rostro, sacándola de mulata a flamenca, 6547y para trastejarse y sacarse del borrador de pícaro y ponerse en limpio de caballero. 6548Todo esto hizo según y como le dieron comodidad quinientos reales con que llegó a Valladolid; 6549y aun dellos reservó ciento para alquilar una mula y un mozo, con que se presentó a sus padres honrado y contento. 6550Ellos le recibieron con mucha alegría, 6551y todos sus amigos y parientes vinieron a darles el parabién de la buena venida del señor don Diego de Carriazo, 6552su hijo. Es de advertir que, en su peregrinación, don Diego mudó el nombre de Carriazo en el de Urdiales, 6553y con este nombre se hizo llamar de los que el suyo no sabían. 6554Entre los que vinieron a ver el recién llegado, fueron don Juan de Avendaño y su hijo don Tomás, con quien Carriazo, 6555por ser ambos de una misma edad y vecinos, trabó y confirmó una amistad estrechísima. 6556Contó Carriazo a sus padres y a todos mil magníficas y luengas mentiras 6557de cosas que le habían sucedido en los tres años de su ausencia; pero nunca tocó, ni por pienso, en las almadrabas, 6558puesto que en ellas tenía de contino puesta la imaginación: 6559especialmente cuando vio que se llegaba el tiempo donde había prometido a sus amigos la vuelta. 6560Ni le entretenía la caza, en que su padre le ocupaba, ni los muchos, 6561honestos y gustosos convites que en aquella ciudad se usan le daban gusto: todo pasatiempo le cansaba, 6562y a todos los mayores que se le ofrecían anteponía el que había recebido en las almadrabas. 6563Avendaño, su amigo, viéndole muchas veces melancólico e imaginativo, fiado en su amistad, 6564se atrevió a preguntarle la causa, y se obligó a remediarla, si pudiese y fuese menester, con su sangre misma. 6565No quiso Carriazo tenérsela encubierta, por no hacer agravio a la grande amistad que profesaban; y así, 6566le contó punto por punto la vida de la jábega, 6567y cómo todas sus tristezas y pensamientos nacían del deseo que tenía de volver a ella; pintósela de modo que Avendaño, 6568cuando le acabó de oír, antes alabó que vituperó su gusto. 6569En fin, el de la plática fue disponer Carriazo la voluntad de Avendaño de manera que determinó 6570de irse con él a gozar un verano de aquella felicísima vida que le había descrito, 6571de lo cual quedó sobremodo contento Carriazo, 6572por parecerle que había ganado un testigo de abono que calificase su baja determinación. Trazaron, ansimismo, 6573de juntar todo el dinero que pudiesen; 6574y el mejor modo que hallaron fue que de allí a dos meses había de ir Avendaño a Salamanca, 6575donde por su gusto tres años había estado estudiando las lenguas griega y latina, 6576y su padre quería que pasase adelante y estudiase la facultad que él quisiese, 6577y que del dinero que le diese habría para lo que deseaban. 6578En este tiempo, propuso Carriazo a su padre que tenía voluntad de irse con Avendaño a estudiar a Salamanca. 6579Vino su padre con tanto gusto en ello que, hablando al de Avendaño, ordenaron de ponerles juntos casa en Salamanca, 6580con todos los requisitos que pedían ser hijos suyos. 6581Llegóse el tiempo de la partida; proveyéronles de dineros y enviaron con ellos un ayo que los gobernase, 6582que tenía más de hombre de bien que de discreto.
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