Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
6496LA ILUSTRE FREGONA 6497En Burgos, ciudad ilustre y famosa, no ha muchos años que en ella vivían dos caballeros principales y ricos: 6498el uno se llamaba don Diego de Carriazo y el otro don Juan de Avendaño. El don Diego tuvo un hijo, 6499a quien llamó de su mismo nombre, y el don Juan otro, a quien puso don Tomás de Avendaño. A estos dos caballeros mozos, 6500como quien han de ser las principales personas deste cuento, por escusar y ahorrar letras, 6501les llamaremos con solos los nombres de Carriazo y de Avendaño. 6502Trece años, o poco más, tendría Carriazo cuando, llevado de una inclinación picaresca, 6503sin forzarle a ello algún mal tratamiento que sus padres le hiciesen, sólo por su gusto y antojo, se desgarró, 6504como dicen los muchachos, de casa de sus padres, y se fue por ese mundo adelante, tan contento de la vida libre, que, 6505en la mitad de las incomodidades y miserias que trae consigo, no echaba menos la abundancia de la casa de su padre, 6506ni el andar a pie le cansaba, ni el frío le ofendía, ni el calor le enfadaba. 6507Para él todos los tiempos del año le eran dulce y templada primavera; tan bien dormía en parvas como en colchones; 6508con tanto gusto se soterraba en un pajar de un mesón, como si se acostara entre dos sábanas de holanda. Finalmente, 6509él salió tan bien con el asumpto de pícaro, que pudiera leer cátedra en la facultad al famoso de Alfarache. 6510En tres años que tardó en parecer y volver a su casa, aprendió a jugar a la taba en Madrid, 6511y al rentoy en las Ventillas de Toledo, y a presa y pinta en pie en las barbacanas de Sevilla; pero, 6512con serle anejo a este género de vida la miseria y estrecheza, mostraba Carriazo ser un príncipe en sus cosas: 6513a tiro de escopeta, en mil señales, descubría ser bien nacido, porque era generoso y bien partido con sus camaradas. 6514Visitaba pocas veces las ermitas de Baco, y, aunque bebía vino, 6515era tan poco que nunca pudo entrar en el número de los que llaman desgraciados, que, 6516con alguna cosa que beban demasiada, 6517luego se les pone el rostro como si se le hubiesen jalbegado con bermellón y almagre. En fin, 6518en Carriazo vio el mundo un pícaro virtuoso, limpio, bien criado y más que medianamente discreto. 6519Pasó por todos los grados de pícaro hasta que se graduó de maestro en las almadrabas de Zahara, 6520donde es el finibusterrae de la picaresca. 6521¡Oh pícaros de cocina, sucios, gordos y lucios; pobres fingidos, tullidos falsos, 6522cicateruelos de Zocodover y de la plaza de Madrid, vistosos oracioneros, esportilleros de Sevilla, 6523mandilejos de la hampa, con toda la caterva inumerable que se encierra debajo deste nombre pícaro!, bajad el toldo, 6524amainad el brío, no os llaméis pícaros si no habéis cursado dos cursos en la academia de la pesca de los atunes. ¡Allí, 6525allí, que está en su centro el trabajo junto con la poltronería! Allí está la suciedad limpia, la gordura rolliza, 6526la hambre prompta, la hartura abundante, sin disfraz el vicio, el juego siempre, las pendencias por momentos, 6527las muertes por puntos, las pullas a cada paso, los bailes como en bodas, las seguidillas como en estampa, 6528los romances con estribos, la poesía sin acciones. Aquí se canta, allí se reniega, acullá se riñe, acá se juega, 6529y por todo se hurta. Allí campea la libertad y luce el trabajo; 6530allí van o envían muchos padres principales a buscar a sus hijos y los hallan; 6531y tanto sienten sacarlos de aquella vida como si los llevaran a dar la muerte. 6532Pero toda esta dulzura que he pintado tiene un amargo acíbar que la amarga, y es no poder dormir sueño seguro, 6533sin el temor de que en un instante los trasladan de Zahara a Berbería. Por esto, 6534las noches se recogen a unas torres de la marina, y tienen sus atajadores y centinelas, 6535en confianza de cuyos ojos cierran ellos los suyos, puesto que tal vez ha sucedido que centinelas y atajadores, 6536pícaros, mayorales, barcos y redes, con toda la turbamulta que allí se ocupa, 6537han anochecido en España y amanecido en Tetuán. 6538Pero no fue parte este temor para que nuestro Carriazo dejase de acudir allí tres veranos a darse buen tiempo. 6539El último verano le dijo tan bien la suerte, que ganó a los naipes cerca de setecientos reales,
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