Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
6453para hacer de nuevo mi testamento, en el cual mandaré doblar la dote a Leonora y le rogaré que, después de mis días, 6454que serán bien breves, disponga su voluntad, pues lo podrá hacer sin fuerza, a casarse con aquel mozo, 6455a quien nunca ofendieron las canas deste lastimado viejo; y así verá que, 6456si viviendo jamás salí un punto de lo que pude pensar ser su gusto, en la muerte hago lo mismo, 6457y quiero que le tenga con el que ella debe de querer tanto. La demás hacienda mandaré a otras obras pías; y a vosotros, 6458señores míos, dejaré con que podáis vivir honradamente lo que de la vida os queda. La venida del escribano sea luego, 6459porque la pasión que tengo me aprieta de manera que, a más andar, me va acortando los pasos de la vida. 6460Esto dicho, le sobrevino un terrible desmayo, y se dejó caer tan junto de Leonora, que se juntaron los rostros: 6461¡estraño y triste espectáculo para los padres, que a su querida hija y a su amado yerno miraban! 6462No quiso la mala dueña esperar a las reprehensiones que pensó le darían los padres de su señora; y así, 6463se salió del aposento y fue a decir a Loaysa todo lo que pasaba, 6464aconsejándole que luego al punto se fuese de aquella casa, 6465que ella tendría cuidado de avisarle con el negro lo que sucediese, 6466pues ya no había puertas ni llaves que lo impidiesen. Admiróse Loaysa con tales nuevas, y, tomando el consejo, 6467volvió a vestirse como pobre, y fuese a dar cuenta a sus amigos del estraño y nunca visto suceso de sus amores. 6468En tanto, pues, que los dos estaban transportados, el padre de Leonora envió a llamar a un escribano amigo suyo, 6469el cual vino a tiempo que ya habían vuelto hija y yerno en su acuerdo. 6470Hizo Carrizales su testamento en la manera que había dicho, sin declarar el yerro de Leonora, 6471más de que por buenos respectos le pedía y rogaba se casase, si acaso él muriese, 6472con aquel mancebo que él la había dicho en secreto. Cuando esto oyó Leonora, se arrojó a los pies de su marido y, 6473saltándole el corazón en el pecho, le dijo: 6474-Vivid vos muchos años, mi señor y mi bien todo, que, 6475puesto caso que no estáis obligado a creerme ninguna cosa de las que os dijere, 6476sabed que no os he ofendido sino con el pensamiento. 6477Y, comenzando a disculparse y a contar por extenso la verdad del caso, no pudo mover la lengua y volvió a desmayarse. 6478Abrazóla así desmayada el lastimado viejo; abrazáronla sus padres; lloraron todos tan amargamente, 6479que obligaron y aun forzaron a que en ellas les acompañase el escribano que hacía el testamento, 6480en el cual dejó de comer a todas las criadas de casa, horras las esclavas y el negro, 6481y a la falsa de Marialonso no le mandó otra cosa que la paga de su salario; mas, sea lo que fuere, 6482el dolor le apretó de manera que al seteno día le llevaron a la sepultura. 6483Quedó Leonora viuda, llorosa y rica; 6484y cuando Loaysa esperaba que cumpliese lo que ya él sabía que su marido en su testamento dejaba mandado, 6485vio que dentro de una semana se entró monja en uno de los más recogidos monasterios de la ciudad. Él, 6486despechado y casi corrido, se pasó a las Indias. Quedaron los padres de Leonora tristísimos, 6487aunque se consolaron con lo que su yerno les había dejado y mandado por su testamento. 6488Las criadas se consolaron con lo mismo, y las esclavas y esclavo con la libertad; y la malvada de la dueña, 6489pobre y defraudada de todos sus malos pensamientos. 6490Y yo quedé con el deseo de llegar al fin deste suceso: ejemplo y espejo de lo poco que hay que fiar de llaves, 6491tornos y paredes cuando queda la voluntad libre; y de lo menos que hay que confiar de verdes y pocos años, 6492si les andan al oído exhortaciones destas dueñas de monjil negro y tendido, y tocas blancas y luengas. 6493Sólo no sé qué fue la causa que Leonora no puso más ahínco en desculparse, 6494y dar a entender a su celoso marido cuán limpia y sin ofensa había quedado en aquel suceso; 6495pero la turbación le ató la lengua, y la priesa que se dio a morir su marido no dio lugar a su disculpa.
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