Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
6406Así como sus padres entraron, habló Carrizales, y dijo:
-Siéntense aquí vuesas mercedes, 6407y todos los demás dejen desocupado este aposento, y sólo quede la señora Marialonso. 6408Hiciéronlo así; y, quedando solos los cinco, sin esperar que otro hablase, 6409con sosegada voz, limpiándose los ojos, desta manera dijo Carrizales: 6410-Bien seguro estoy, padres y señores míos, 6411que no será menester traeros testigos para que me creáis una verdad que quiero deciros. 6412Bien se os debe acordar (que no es posible se os haya caído de la memoria) con cuánto amor, con cuán buenas entrañas, 6413hace hoy un año, un mes, cinco días y nueve horas que me entregastes a vuestra querida hija por legítima mujer mía. 6414También sabéis con cuánta liberalidad la doté, pues fue tal la dote, 6415que más de tres de su misma calidad se pudieran casar con opinión de ricas. Asimismo, 6416se os debe acordar la diligencia que puse en vestirla y adornarla de todo 6417aquello que ella se acertó a desear y yo alcancé a saber que le convenía. Ni más ni menos habéis visto, señores, cómo, 6418llevado de mi natural condición y temeroso del mal de que, sin duda, he de morir, 6419y experimentado por mi mucha edad en los estraños y varios acaescimientos del mundo, quise guardar esta joya, 6420que yo escogí y vosotros me distes, con el mayor recato que me fue posible. Alcé las murallas desta casa, 6421quité la vista a las ventanas de la calle, doblé las cerraduras de las puertas, púsele torno como a monasterio; 6422desterré perpetuamente della todo aquello que sombra o nombre de varón tuviese. 6423Dile criadas y esclavas que la sirviesen, ni les negué a ellas ni a ella cuanto quisieron pedirme; hícela mi igual, 6424comuniquéle mis más secretos pensamientos, entreguéla toda mi hacienda. Todas éstas eran obras para que, 6425si bien lo considerara, yo viviera seguro de gozar sin sobresalto lo que tanto me había costado y ella procurara 6426no darme ocasión a que ningún género de temor celoso entrara en mi pensamiento. Mas, 6427como no se puede prevenir con diligencia humana el castigo que la voluntad divina 6428quiere dar a los que en ella no ponen del todo en todo sus deseos y esperanzas, 6429no es mucho que yo quede defraudado en las mías, 6430y que yo mismo haya sido el fabricador del veneno que me va quitando la vida. Pero, 6431porque veo la suspensión en que todos estáis, colgados de las palabras de mi boca, 6432quiero concluir los largos preámbulos desta plática con deciros 6433en una palabra lo que no es posible decirse en millares dellas. Digo, pues, señores, 6434que todo lo que he dicho y hecho ha parado en que esta madrugada hallé a ésta, 6435nacida en el mundo para perdición de mi sosiego y fin de mi vida (y esto, señalando a su esposa), 6436en los brazos de un gallardo mancebo, que en la estancia desta pestífera dueña ahora está encerrado. 6437Apenas acabó estas últimas palabras Carrizales, cuando a Leonora se le cubrió el corazón, 6438y en las mismas rodillas de su marido se cayó desmayada. Perdió la color Marialonso, 6439y a las gargantas de los padres de Leonora se les atravesó un nudo que no les dejaba hablar palabra. Pero, 6440prosiguiendo adelante Carrizales, dijo: 6441-La venganza que pienso tomar desta afrenta no es, ni ha de ser, de las que ordinariamente suelen tomarse, 6442pues quiero que, así como yo fui estremado en lo que hice, así sea la venganza que tomaré, 6443tomándola de mí mismo como del más culpado en este delito; 6444que debiera considerar que mal podían estar ni compadecerse en 6445uno los quince años desta muchacha con los casi ochenta míos. Yo fui el que, como el gusano de seda, 6446me fabriqué la casa donde muriese, y a ti no te culpo, ¡oh niña mal aconsejada! (y, diciendo esto, 6447se inclinó y besó el rostro de la desmayada Leonora). No te culpo, digo, 6448porque persuasiones de viejas taimadas y requiebros de mozos enamorados fácilmente 6449vencen y triunfan del poco ingenio que los pocos años encierran. Mas, 6450porque todo el mundo vea el valor de los quilates de la voluntad y fe con que te quise, 6451en este último trance de mi vida quiero mostrarlo de modo que quede en el mundo por ejemplo, si no de bondad, 6452al menos de simplicidad jamás oída ni vista; y así, quiero que se traiga luego aquí un escribano,
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