Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
6267Quien ha visto banda de palomas estar comiendo en el campo, sin miedo, lo que ajenas manos sembraron, 6268que al furioso estrépito de disparada escopeta se azora y levanta, y, olvidada del pasto, confusa y atónita, 6269cruza por los aires, tal se imagine que quedó la banda y corro de las bailadoras, pasmadas y temerosas, 6270oyendo la no esperada nueva que Guiomar había traído; y, procurando cada una su disculpa y todas juntas su remedio, 6271cuál por una y cuál por otra parte, se fueron a esconder por los desvanes y rincones de la casa, 6272dejando solo al músico; el cual, dejando la guitarra y el canto, lleno de turbación, no sabía qué hacerse. 6273Torcía Leonora sus hermosas manos; abofeteábase el rostro, aunque blandamente, la señora Marialonso. En fin, 6274todo era confusión, sobresalto y miedo. Pero la dueña, como más astuta y reportada, 6275dio orden que Loaysa se entrase en un aposento suyo, y que ella y su señora se quedarían en la sala, 6276que no faltaría escusa que dar a su señor si allí las hallase. 6277Escondióse luego Loaysa, y la dueña se puso atenta a escuchar si su amo venía; y, no sintiendo rumor alguno, 6278cobró ánimo, y poco a poco, paso ante paso, 6279se fue llegando al aposento donde su señor dormía y oyó que roncaba como primero; y, asegurada de que dormía, 6280alzó las faldas y volvió corriendo a pedir albricias a su señora del sueño de su amo, 6281la cual se las mandó de muy entera voluntad. 6282No quiso la buena dueña perder la coyuntura que la suerte le ofrecía de gozar, primero que todas, 6283las gracias que ésta se imaginaba que debía tener el músico; y así, diciéndole a Leonora que esperase en la sala, 6284en tanto que iba a llamarlo, la dejó y se entró donde él estaba, no menos confuso que pensativo, 6285esperando las nuevas de lo que hacía el viejo untado. Maldecía la falsedad del ungüento, 6286y quejábase de la credulidad de sus amigos y del poco advertimiento que había tenido 6287en no hacer primero la experiencia en otro antes de hacerla en Carrizales. 6288En esto, llegó la dueña y le aseguró que el viejo dormía a más y mejor; 6289sosegó el pecho y estuvo atento a muchas palabras amorosas que Marialonso le dijo, 6290de las cuales coligió la mala intención suya, y propuso en sí de ponerla por anzuelo para pescar a su señora. Y, 6291estando los dos en sus pláticas, las demás criadas, que estaban escondidas por diversas partes de la casa, 6292una de aquí y otra de allí, volvieron a ver si era verdad que su amo había despertado; y, 6293viendo que todo estaba sepultado en silencio, llegaron a la sala donde habían dejado a su señora, 6294de la cual supieron el sueño de su amo; y, preguntándole por el músico y por la dueña, les dijo dónde estaban, y todas, 6295con el mismo silencio que habían traído, se llegaron a escuchar por entre las puertas lo que entrambos trataban. 6296No faltó de la junta Guiomar, la negra; el negro sí, porque, así como oyó que su amo había despertado, 6297se abrazó con su guitarra y se fue a esconder en su pajar, y, cubierto con la manta de su pobre cama, 6298sudaba y trasudaba de miedo; y, con todo eso, no dejaba de tentar las cuerdas de la guitarra: 6299tanta era (encomendado él sea a Satanás) la afición que tenía a la música. 6300Entreoyeron las mozas los requiebros de la vieja, y cada una le dijo el nombre de las Pascuas: 6301ninguna la llamó vieja que no fuese con su epítecto y adjetivo de hechicera y de barbuda, 6302de antojadiza y de otros que por buen respecto se callan; 6303pero lo que más risa causara a quien entonces las oyera eran las razones de Guiomar, la negra, 6304que por ser portuguesa y no muy ladina, era extraña la gracia con que la vituperaba. En efeto, 6305la conclusión de la plática de los dos fue que él condecendería con la voluntad della, 6306cuando ella primero le entregase a toda su voluntad a su señora. 6307Cuesta arriba se le hizo a la dueña ofrecer lo que el músico pedía; pero, 6308a trueco de cumplir el deseo que ya se le había apoderado del alma y de los huesos y médulas del cuerpo, 6309le prometiera los imposibles que pudieran imaginarse. Dejóle y salió a hablar a su señora; y, 6310como vio su puerta rodeada de todas las criadas, les dijo que se recogiesen a sus aposentos, 6311que otra noche habría lugar para gozar con menos o con ningún sobresalto del músico, 6312que ya aquella noche el alboroto les había aguado el gusto.
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