(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-12-16 ω


6146sino entre los dos colchones y casi debajo de la mitad de su cuerpo; 6147pero que dijese al maeso que si el ungüento obraba como él decía, 6148con facilidad sacarían la llave todas las veces que quisiesen, y ansí no sería necesario sacarla en cera.

6149Dijo que fuese a decirlo luego y volviese a ver lo que el ungüento obraba, 6150porque luego luego le pensaba untar a su velado.

6151Bajó la dueña a decirlo al maeso Loaysa, y él despidió a sus amigos, que esperando la llave estaban. 6152Temblando y pasito, y casi sin osar despedir el aliento de la boca, llegó Leonora a untar los pulsos del celoso marido, 6153y asimismo le untó las ventanas de las narices; y cuando a ellas le llegó, le parecía que se estremecía,

6154y ella quedó mortal, pareciéndole que la había cogido en el hurto. En efeto, como mejor pudo, 6155le acabó de untar todos los lugares que le dijeron ser necesarios, 6156que fue lo mismo que haberle embalsamado para la sepultura.

6157Poco espacio tardó el alopiado ungüento en dar manifiestas señales de su virtud, 6158porque luego comenzó a dar el viejo tan grandes ronquidos, que se pudieran oír en la calle: música, 6159a los oídos de su esposa, más acordada que la del maeso de su negro. Y, aún mal segura de lo que veía, 6160se llegó a él y le estremeció un poco, y luego más, y luego otro poquito más, por ver si despertaba;

6161y a tanto se atrevió, que le volvió de una parte a otra sin que despertase. Como vio esto, 6162se fue a la gatera de la puerta y, con voz no tan baja como la primera, llamó a la dueña, que allí la estaba esperando, 6163y le dijo:

6164-Dame albricias, hermana, que Carrizales duerme más que un muerto.
6165-Pues, ¿a qué aguardas a tomar la llave, señora? -dijo la dueña-. 6166Mira que está el músico aguardándola más ha de una hora.
-Espera, hermana, que ya voy por ella -respondió Leonora.


6167Y, volviendo a la cama, 6168metió la mano por entre los colchones y sacó la llave de en medio dellos sin que el viejo lo sintiese; y, 6169tomándola en sus manos, comenzó a dar brincos de contento, y sin más esperar abrió la puerta y la presentó a la dueña, 6170que la recibió con la mayor alegría del mundo.

6171Mandó Leonora que fuese a abrir al músico, y que le trujese a los corredores, porque ella no osaba quitarse de allí, 6172por lo que podía suceder; pero que, ante todas cosas, 6173hiciese que de nuevo ratificase el juramento que había hecho de no hacer más de lo que ellas le ordenasen, y que, 6174si no le quisiese confirmar y hacer de nuevo, en ninguna manera le abriesen.

6175-Así será -dijo la dueña-; y a fe que no ha de entrar si primero no jura y rejura y besa la cruz seis veces.

6176-No le pongas tasa -dijo Leonora-: bésela él y sean las veces que quisiere; 6177pero mira que jure la vida de sus padres y por todo aquello que bien quiere, 6178porque con esto estaremos seguras y nos hartaremos de oírle cantar y tañer, 6179que en mi ánima que lo hace delica[da]mente; y anda, no te detengas más, porque no se nos pase la noche en pláticas.

6180Alzóse las faldas la buena dueña, y con no vista ligereza se puso en el torno, 6181donde estaba toda la gente de casa esperándola; y, habiéndoles mostrado la llave que traía, 6182fue tanto el contento de todas, que la alzaron en peso, como a catredático, diciendo: "¡Viva, viva!"; y más,

6183cuando les dijo que no había necesidad de contrahacer la llave, porque, según el untado viejo dormía, 6184bien se podían aprovechar de la de casa todas las veces que la quisiesen.

6185Ea, pues, amiga -dijo una de las doncellas-, ábrase esa puerta y entre este señor, que ha mucho que aguarda, 6186y démonos un verde de música que no haya más que ver!
-Más ha de haber que ver -replicó la dueña-;
6187que le hemos de tomar juramento, como la otra noche.
6188-Él es tan bueno -dijo una de las esclavas-, que no reparará en juramentos.

6189Abrió en esto la dueña la puerta, y, teniéndola entreabierta, llamó a Loaysa, 6190que todo lo había estado escuchando por el agujero del torno; el cual, llegándose a la puerta, quiso entrarse de golpe; 6191mas, poniéndole la dueña la mano en el pecho, le dijo: