(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-12-15 ω


6101-Bueno -dijo Loaysa-: vuesas mercedes pugnen por sacar en cera la llave desta puerta de en medio, 6102que yo haré que mañana en la noche venga hecha otra, tal que nos pueda servir.

6103-En sacar esa llave -dijo una doncella-, se sacan las de toda la casa, porque es llave maestra.
6104-No por eso será peor -replicó Loaysa.

6105-Así es verdad -dijo Leonora-; pero ha de jurar este señor, primero, 6106que no ha de hacer otra cosa cuando esté acá dentro sino cantar y tañer cuando se lo mandaren, 6107y que ha de estar encerrado y quedito donde le pusiéremos.
- juro -dijo Loaysa.


6108-No vale nada ese juramento -respondió Leonora-; que ha de jurar por vida de su padre, 6109y ha de jurar la cruz y besalla que lo veamos todas.

6110-Por vida de mi padre juro, -dijo Loaysa-, y por esta señal de cruz, que la beso con mi boca sucia. 6111Y, haciendo la cruz con dos dedos, la besó tres veces.

6112Esto hecho, dijo otra de las doncellas:
-Mire, señor, que no se le olvide aquello de los polvos,
6113que es el tuáutem de todo.

6114Con esto cesó la plática de aquella noche, quedando todos muy contentos del concierto. Y la suerte, 6115que de bien en mejor encaminaba los negocios de Loaysa, trujo a aquellas horas, que eran dos después de la medianoche, 6116por la calle a sus amigos; los cuales, haciendo la señal acostumbrada, que era tocar una trompa de París, 6117Loaysa los habló y les dio cuenta del término en que estaba su pretensión,

6118y les pidió si traían los polvos o otra cosa, como se la había pedido, para que Carrizales durmiese. Díjoles, asimismo, 6119lo de la llave maestra. Ellos le dijeron que los polvos, o un ungüento, vendría la siguiente noche, de tal virtud que, 6120untados los pulsos y las sienes con él, causaba un sueño profundo, sin que dél se pudiese despertar en dos días,

6121si no era lavándose con vinagre todas las partes que se habían untado; y que se les diese la llave en cera, 6122que asimismo la harían hacer con facilidad. Con esto se despidieron, 6123y Loaysa y su discípulo durmieron lo poco que de la noche les quedaba, esperando Loaysa con gran deseo la venidera,

6124por ver si se le cumplía la palabra prometida de la llave. Y, 6125puesto que el tiempo parece tardío y perezoso a los que en él esperan, en fin, 6126corre a las parejas con el mismo pensamiento, y llega el término que quiere, porque nunca para ni sosiega.

6127Vino, pues, la noche y la hora acostumbrada de acudir al torno, donde vinieron todas las criadas de casa, 6128grandes y chicas, negras y blancas, porque todas estaban deseosas de ver dentro de su serrallo al señor músico; 6129pero no vino Leonora, y, preguntando Loaysa por ella, le respondieron que estaba acostada con su velado, 6130el cual tenía cerrada la puerta del aposento donde dormía con llave,

6131y después de haber cerrado se la ponía debajo de la almohada; y que su señora les había dicho que, 6132en durmiéndose el viejo, haría por tomarle la llave maestra y sacarla en cera, que ya llevaba preparada y blanda, 6133y que de allí a un poco habían de ir a requerirla por una gatera.

6134Maravillado quedó Loaysa del recato del viejo, pero no por esto se le desmayó el deseo. Y, estando en esto, 6135oyó la trompa de París; acudió al puesto; halló a sus amigos, 6136que le dieron un botecico de ungüento de la propiedad que le habían significado; 6137tomólo Loaysa y díjoles que esperasen un poco, que les daría la muestra de la llave;

6138volvióse al torno y dijo a la dueña, que era la que con más ahínco mostraba desear su entrada, 6139que se lo llevase a la señora Leonora, diciéndole la propiedad que tenía, 6140y que procurase untar a su marido con tal tiento, que no lo sintiese, y que vería maravillas. Hízolo así la dueña, y, 6141llegándose a la gatera, halló que estaba Leonora esperando tendida en el suelo de largo a largo,

6142puesto el rostro en la gatera. Llegó la dueña, y, tendiéndose de la misma manera, puso la boca en el oído de su señora, 6143y con voz baja le dijo que traía el ungüento y de la manera que había de probar su virtud. Ella tomó el ungüento, 6144y respondió a la dueña como en ninguna manera podía tomar la llave a su marido, 6145porque no la tenía debajo de la almohada, como solía,