(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-12-13 ω


6016Algo se hizo de rogar el maestro de hacer lo que él más deseaba; 6017pero al fin dijo que haría lo que su buen discípulo pedía, sólo por darle gusto, sin otro interés alguno.

6018Abrazóle el negro y diole un beso en el carrillo, en señal del contento que le había causado la merced prometida; 6019y aquel día dio de comer a Loaysa tan bien como si comiera en su casa, y aun quizá mejor, 6020pues pudiera ser que en su casa le faltara.

6021Llegóse la noche, y en la mitad della, o poco menos, comenzaron a cecear en el torno, 6022y luego entendió Luis que era la cáfila, que había llegado; y, llamando a su maestro, bajaron del pajar, 6023con la guitarra bien encordada y mejor templada. Preguntó Luis quién y cuántas eran las que escuchaban.

6024Respondiéronle que todas, sino su señora, que quedaba durmiendo con su marido, de que le pesó a Loaysa; pero, 6025con todo eso, quiso dar principio a su disignio y contentar a su discípulo; y, tocando mansamente la guitarra, 6026tales sones hizo que dejó admirado al negro y suspenso el rebaño de las mujeres que le escuchaba.

6027Pues, ¿qué diré de lo que ellas sintieron cuando le oyeron tocar el 6028Pésame dello y acabar con el endemoniado son de la zarabanda, nuevo entonces en España? No quedó vieja por bailar, 6029ni moza que no se hiciese pedazos, todo a la sorda y con silencio estraño, 6030poniendo centinelas y espías que avisasen si el viejo despertaba. Cantó asimismo Loaysa coplillas de la seguida,

6031con que acabó de echar el sello al gusto de las escuchantes, 6032que ahincadamente pidieron al negro les dijese quién era tan milagroso músico. 6033El negro les dijo que era un pobre mendigante: el más galán y gentil hombre que había en toda la pobrería de Sevilla. 6034Rogáronle que hiciese de suerte que ellas le viesen, y que no le dejase ir en quince días de casa,

6035que ellas le regalarían muy bien y darían cuanto hubiese menester. 6036Preguntáronle qué modo había tenido para meterle en casa. A esto no les respondió palabra; a lo demás dijo que, 6037para poderle ver, hiciesen un agujero pequeño en el torno, que después lo taparían con cera; y que, 6038a lo de tenerle en casa, que él lo procuraría.

6039Hablólas también Loaysa, ofreciéndoseles a su servicio, con tan buenas razones, 6040que ellas echaron de ver que no salían de ingenio de pobre mendigante.

6041Rogáronle que otra noche viniese al mismo puesto; que ellas harían con su señora que bajase a escucharle, 6042a pesar del ligero sueño de su señor, cuya ligereza no nacía de sus muchos años, sino de sus muchos celos.

6043A lo cual dijo Loaysa que si ellas gustaban de oírle sin sobresalto del viejo, 6044que él les daría unos polvos que le echasen en el vino, que le harían dormir con pesado sueño más tiempo del ordinario.

6045Jesús, valme -dijo una de las doncellas-, y si eso fuese verdad, 6046qué buena ventura se nos habría entrado por las puertas, sin sentillo y sin merecello! 6047No serían ellos polvos de sueño para él, sino polvos de vida para todas nosotras y para la pobre de mi señora Leonora, 6048su mujer, que no la deja a sol ni a sombra, ni la pierde de vista un solo momento. ¡Ay, señor mío de mi alma,

6049traiga esos polvos: así Dios le todo el bien que desea! Vaya y no tarde; tráigalos, señor mío, 6050que yo me ofrezco a mezclarlos en el vino y a ser la escanciadora; 6051y pluguiese a Dios que durmiese el viejo tres días con sus noches, que otros tantos tendríamos nosotras de gloria.

6052-Pues yo los trairé -dijo Loaysa-; y son tales, 6053que no hacen otro mal ni daño a quien los toma si no es provocarle a sueño pesadísimo.

6054Todas le rogaron que los trujese con brevedad, y, quedando de hacer otra noche con una barrena el agujero en el torno, 6055y de traer a su señora para que le viese y oyese, se despidieron; y el negro, aunque era casi el alba, 6056quiso tomar lición, la cual le dio Loaysa,

6057y le hizo entender que no había mejor oído que el suyo en cuantos discípulos tenía: y no sabía el pobre negro, 6058ni lo supo jamás, hacer un cruzado.