Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
5849que ningún pobre en toda la ciudad los traía tan astrosos. Quitóse un poco de barba que tenía, 5850cubrióse un ojo con un parche, vendóse una pierna estrechamente, y, arrimándose a dos muletas, 5851se convirtió en un pobre tullido: tal, que el más verdadero estropeado no se le igualaba. 5852Con este talle se ponía cada noche a la oración a la puerta de la casa de Carrizales, que ya estaba cerrada, 5853quedando el negro, que Luis se llamaba, cerrado entre las dos puertas. Puesto allí Loaysa, 5854sacaba una guitarrilla algo grasienta y falta de algunas cuerdas, y, como él era algo músico, 5855comenzaba a tañer algunos sones alegres y regocijados, mudando la voz por no ser conocido. Con esto, 5856se daba priesa a cantar romances de moros y moras, a la loquesca, con tanta gracia, 5857que cuantos pasaban por la calle se ponían a escucharle; y siempre, en tanto que cantaba, estaba rodeado de muchachos; 5858y Luis, el negro, poniendo los oídos por entre las puertas, estaba colgado de la música del virote, 5859y diera un brazo por poder abrir la puerta y escucharle más a su placer: 5860tal es la inclinación que los negros tienen a ser músicos. Y, 5861cuando Loaysa quería que los que le escuchaban le dejasen, dejaba de cantar y recogía su guitarra, y, 5862acogiéndose a sus muletas, se iba. 5863Cuatro o cinco veces había dado música al negro (que por solo él la daba), pareciéndole que, 5864por donde se había de comenzar a desmoronar aquel edificio, había y debía ser por el negro; 5865y no le salió vano su pensamiento, porque, llegándose una noche, como solía, a la puerta, 5866comenzó a templar su guitarra, y sintió que el negro estaba ya atento; y, llegándose al quicio de la puerta, 5867con voz baja, dijo:
-¿Será posible, Luis, darme un poco de agua, que perezco de sed y no puedo cantar? 5868-No -dijo el negro-, porque no tengo la llave desta puerta, ni hay agujero por donde pueda dárosla. 5869-Pues, ¿quién tiene la llave? -preguntó Loaysa.
-Mi amo -respondió el negro-, que es el más celoso hombre del mundo. 5870Y si él supiese que yo estoy ahora aquí hablando con nadie, no sería más mi vida. Pero, 5871¿quién sois vos que me pedís el agua? 5872-Yo -respondió Loaysa- soy un pobre estropeado de una pierna, que gano mi vida pidiendo por Dios a la buena gente; y, 5873juntamente con esto, enseño a tañer a algunos morenos y a otra gente pobre; y ya tengo tres negros, 5874esclavos de tres veinticuatros, 5875a quien he enseñado de modo que pueden cantar y tañer en cualquier baile y en cualquier taberna, 5876y me lo han pagado muy rebién. 5877-Harto mejor os lo pagara yo -dijo Luis- a tener lugar de tomar lición; pero no es posible, a causa que mi amo, 5878en saliendo por la mañana, cierra la puerta de la calle, y cuando vuelve hace lo mismo, 5879dejándome emparedado entre dos puertas. 5880-¡Por Dios!, Luis -replicó Loaysa, que ya sabía el nombre del negro-, 5881que si vos diésedes traza a que yo entrase algunas noches a daros lición, 5882en menos de quince días os sacaría tan diestro en la guitarra, 5883que pudiésedes tañer sin vergüenza alguna en cualquiera esquina; 5884porque os hago saber que tengo grandísima gracia en el enseñar, y más, 5885que he oído decir que vos tenéis muy buena habilidad; y, a lo que siento y puedo juzgar por el órgano de la voz, 5886que es atiplada, debéis de cantar muy bien. 5887-No canto mal -respondió el negro-; pero, ¿qué aprovecha?, pues no sé tonada alguna, 5888si no es la de La Estrella de Venus y la de Por un verde prado, y aquélla que ahora se usa que dice: 5889A los hierros de una reja
la turbada mano asida... 5890-Todas ésas son aire -dijo Loaysa- para las que yo os podría enseñar, porque sé todas las del moro Abindarráez, 5891con las de su dama Jarifa, y todas las que se cantan de la historia del gran sofí Tomunibeyo, 5892con las de la zarabanda a lo divino, que son tales, que hacen pasmar a los mismos portugueses;
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