(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-12-08 ω


5802venían sus padres y en la iglesia hablaban a su hija, delante de su marido, el cual les daba tantas dádivas que, 5803aunque tenían lástima a su hija por la estrecheza en que vivía, la templaban con las muchas dádivas que Carrizales, 5804su liberal yerno, les daba.

5805Levantábase de mañana y aguardaba a que el despensero viniese, a quien de la noche antes, 5806por una cédula que ponían en el torno, le avisaban lo que había de traer otro día; y, en viniendo el despensero, 5807salía de casa Carrizales, las más veces a pie, dejando cerradas las dos puertas, la de la calle y la de en medio,

5808y entre las dos quedaba el negro. Íbase a sus negocios, que eran pocos, y con brevedad daba la vuelta; y, encerrándose, 5809se entretenía en regalar a su esposa y acariciar a sus criadas, que todas le querían bien, 5810por ser de condición llana y agradable, y, sobre todo, por mostrarse tan liberal con todas.

5811Desta manera pasaron un año de noviciado y hicieron profesión en aquella vida, 5812determinándose de llevarla hasta el fin de las suyas: 5813y así fuera si el sagaz perturbador del género humano no lo estorbara, como ahora oiréis.

5814Dígame ahora el que se tuviere por más discreto y recatado qué más prevenciones 5815para su seguridad podía haber hecho el anciano Felipo, 5816pues aun no consintió que dentro de su casa hubiese algún animal que fuese varón. 5817A los ratones della jamás los persiguió gato, ni en ella se oyó ladrido de perro: todos eran del género femenino.

5818De día pensaba, de noche no dormía; él era la ronda y centinela de su casa y el Argos de lo que bien quería. 5819Jamás entró hombre de la puerta adentro del patio. Con sus amigos negociaba en la calle. 5820Las figuras de los paños que sus salas y cuadras adornaban, todas eran hembras, flores y boscajes. 5821Toda su casa olía a honestidad, recogimiento y recato:

5822aun hasta en las consejas que en las largas noches del invierno en la chimenea sus criadas contaban, 5823por estar él presente, en ninguna ningún género de lascivia se descubría. La plata de las canas del viejo, 5824a los ojos de Leonora, parecían cabellos de oro puro, 5825porque el amor primero que las doncellas tienen se les imprime en el alma como el sello en la cera.

5826Su demasiada guarda le parecía advertido recato: 5827pensaba y creía que lo que ella pasaba pasaban todas las recién casadas. 5828No se desmandaban sus pensamientos a salir de las paredes de su casa,

5829ni su voluntad deseaba otra cosa más de aquella que la de su marido quería; 5830sólo los días que iba a misa veía las calles, y esto era tan de mañana que, si no era al volver de la iglesia, 5831no había luz para mirallas.

5832No se vio monasterio tan cerrado, ni monjas más recogidas, ni manzanas de oro tan guardadas; y con todo esto, 5833no pudo en ninguna manera prevenir ni escusar de caer en lo que recelaba; a lo menos, en pensar que había caído.

5834Hay en Sevilla un género de gente ociosa y holgazana, a quien comúnmente suelen llamar gente de barrio. 5835Éstos son los hijos de vecino de cada colación, y de los más ricos della; gente baldía, atildada y meliflua, 5836de la cual y de su traje y manera de vivir, de su condición y de las leyes que guardan entre , había mucho que decir; 5837pero por buenos respectos se deja.

5838Uno destos galanes, pues, que entre ellos es llamado virote (mozo soltero, que a los recién casados llaman mantones), 5839asestó a mirar la casa del recatado Carrizales; y, viéndola siempre cerrada, le tomó gana de saber quién vivía dentro; 5840y con tanto ahínco y curiosidad hizo la diligencia, que de todo en todo vino a saber lo que deseaba.

5841Supo la condición del viejo, la hermosura de su esposa y el modo que tenía en guardarla; 5842todo lo cual le encendió el deseo de ver si sería posible expunar, por fuerza o por industria, fortaleza tan guardada.

5843Y, comunicándolo con dos virotes y un mantón, sus amigos, acordaron que se pusiese por obra; 5844que nunca para tales obras faltan consejeros y ayudadores.

5845Dificultaban el modo que se tendría para intentar tan dificultosa hazaña; y, habiendo entrado en bureo muchas veces, 5846convinieron en esto: que, fingiendo Loaysa, que así se llamaba el virote, que iba fuera de la ciudad por algunos días, 5847se quitase de los ojos de sus amigos, como lo hizo; y, hecho esto, 5848se puso unos calzones de lienzo limpio y camisa limpia; pero encima se puso unos vestidos tan rotos y remendados,