(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-12-07 ω


5756La segunda señal que dio Filipo fue no querer juntarse con su esposa hasta tenerla puesta casa aparte, 5757la cual aderezó en esta forma: compró una en doce mil ducados, en un barrio principal de la ciudad, 5758que tenía agua de pie y jardín con muchos naranjos; 5759cerró todas las ventanas que miraban a la calle y dioles vista al cielo, y lo mismo hizo de todas las otras de casa.

5760En el portal de la calle, que en Sevilla llaman casapuerta, hizo una caballeriza para una mula, 5761y encima della un pajar y apartamiento donde estuviese el que había de curar della, que fue un negro viejo y eunuco; 5762levantó las paredes de las azuteas de tal manera,

5763que el que entraba en la casa había de mirar al cielo por línea recta, sin que pudiesen ver otra cosa; 5764hizo torno que de la casapuerta respondía al patio.

5765Compró un rico menaje para adornar la casa, de modo que por tapicerías, 5766estrados y doseles ricos mostraba ser de un gran señor. Compró, asimismo, cuatro esclavas blancas, 5767y herrólas en el rostro, y otras dos negras bozales. Concertóse con un despensero que le trujese y comprase de comer, 5768con condición que no durmiese en casa ni entrase en ella sino hasta el torno, por el cual había de dar lo que trujese.

5769Hecho esto, dio parte de su hacienda a censo, situada en diversas y buenas partes, otra puso en el banco, 5770y quedóse con alguna, para lo que se le ofreciese. Hizo, asimismo, llave maestra para toda la casa, 5771y encerró en ella todo [l]o que suele comprarse en junto y en sus sazones, para la provisión de todo el año; y,

5772teniéndolo todo así aderezado y compuesto, se fue a casa de sus suegros y pidió a su mujer, 5773que se la entregaron no con pocas lágrimas, porque les pareció que la llevaban a la sepultura.

5774La tierna Leonora aún no sabía lo que la había acontecido; y así, llorando con sus padres, les pidió su bendición, y, 5775despidiéndose dellos, rodeada de sus esclavas y criadas, asida de la mano de su marido, se vino a su casa; y, 5776en entrando en ella, les hizo Carrizales un sermón a todas,

5777encargándoles la guarda de Leonora y que por ninguna vía ni en ningún 5778modo dejasen entrar a nadie de la segunda puerta adentro, aunque fuese al negro eunuco.

5779Y a quien más encargó la guarda y regalo de Leonora fue a una dueña de mucha prudencia y gravedad, 5780que recibió como para aya de Leonora, y para que fuese superintendente de todo lo que en la casa se hiciese, 5781y para que mandase a las esclavas y a otras dos doncellas de la misma edad de Leonora, 5782que para que se entretuviese con las de sus mismos años asimismo había recebido.

5783Prometióles que las trataría y regalaría a todas de manera que no sintiesen su encerramiento, y que los días de fiesta, 5784todos, sin faltar ninguno, irían a oír misa; pero tan de mañana, que apenas tuviese la luz lugar de verlas.

5785Prometiéronle las criadas y esclavas de hacer todo aquello que les mandaba, sin pesadumbre, 5786con prompta voluntad y buen ánimo. Y la nueva esposa, encogiendo los hombros, 5787bajó la cabeza y dijo que ella no tenía otra voluntad que la de su esposo y señor, a quien estaba siempre obediente.

5788Hecha esta prevención y recogido el buen estremeño en su casa, comenzó a gozar como pudo los frutos del matrimonio, 5789los cuales a Leonora, como no tenía experiencia de otros, ni eran gustosos ni desabridos; y así, 5790pasaba el tiempo con su dueña, doncellas y esclavas, y ellas, por pasarle mejor, dieron en ser golosas, 5791y pocos días se pasaban sin hacer mil cosas a quien la miel y el azúcar hacen sabrosas.

5792Sobrábales para esto en grande abundancia lo que habían menester, y no menos sobraba en su amo la voluntad de dárselo, 5793pareciéndole que con ello las tenía entretenidas y ocupadas, sin tener lugar donde ponerse a pensar en su encerramiento.

5794Leonora andaba a lo igual con sus criadas, y se entretenía en lo mismo que ellas, 5795y aun dio con su simplicidad en hacer muñecas y en otras niñerías, 5796que mostraban la llaneza de su condición y la terneza de sus años; 5797todo lo cual era de grandísima satisfación para el celoso marido,

5798pareciéndole que había acertado a escoger la vida mejor que se la supo imaginar, 5799y que por ninguna vía la industria ni la malicia humana podía perturbar su sosiego. Y así, 5800sólo se desvelaba en traer regalos a su esposa y en acordarle le pidiese todos cuantos le viniesen al pensamiento, 5801que de todos sería servida. Los días que iba a misa, que, como está dicho, era entre dos luces,