(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-12-06 ω


5706Contemplaba Carrizales en sus barras, no por miserable, porque en algunos años que fue soldado aprendió a ser liberal, 5707sino en lo que había de hacer dellas, a causa que tenerlas en ser era cosa infrutuosa, y tenerlas en casa, 5708cebo para los codiciosos y despertador para los ladrones.

5709Habíase muerto en él la gana de volver al inquieto trato de las mercancías, y parecíale que, 5710conforme a los años que tenía, le sobraban dineros para pasar la vida, 5711y quisiera pasarla en su tierra y dar en ella su hacienda a tributo,

5712pasando en ella los años de su vejez en quietud y sosiego, dando a Dios lo que podía, 5713pues había dado al mundo más de lo que debía. Por otra parte, 5714consideraba que la estrecheza de su patria era mucha y la gente muy pobre,

5715y que el irse a vivir a ella era ponerse por blanco de todas las importunidades 5716que los pobres suelen dar al rico que tienen por vecino, 5717y más cuando no hay otro en el lugar a quien acudir con sus miserias.

5718Quisiera tener a quien dejar sus bienes después de sus días, y con este deseo tomaba el pulso a su fortaleza, 5719y parecíale que aún podía llevar la carga del matrimonio; y, en viniéndole este pensamiento, 5720le sobresaltaba un tan gran miedo, que así se le desbarataba y deshacía como hace a la niebla el viento; 5721porque de su natural condición era el más celoso hombre del mundo, aun sin estar casado,

5722pues con sólo la imaginación de serlo le comenzaban a ofender los celos, 5723a fatigar las sospechas y a sobresaltar las imaginaciones; y esto con tanta eficacia y vehemencia, 5724que de todo en todo propuso de no casarse.

5725Y, estando resuelto en esto, y no lo estando en lo que había de hacer de su vida, quiso su suerte que, 5726pasando un día por una calle, alzase los ojos y viese a una ventana puesta una doncella, 5727al parecer de edad de trece a catorce años, de tan agradable rostro y tan hermosa que, 5728sin ser poderoso para defenderse,

5729el buen viejo Carrizales rindió la flaqueza de sus muchos años a los pocos de Leonora, 5730que así era el nombre de la hermosa doncella. Y luego, sin más detenerse, comenzó a hacer un gran montón de discursos; 5731y, hablando consigo mismo, decía:

5732-Esta muchacha es hermosa, y a lo que muestra la presencia desta casa, no debe de ser rica; ella es niña, 5733sus pocos años pueden asegurar mis sospechas; casarme he con ella; encerraréla y haréla a mis mañas, 5734y con esto no tendrá otra condición que aquella que yo le enseñare.

5735Y no soy tan viejo que pueda perder la esperanza de tener hijos que me hereden. De que tenga dote o no, 5736no hay para qué hacer caso, pues el cielo me dio para todos; y los ricos no han de buscar en sus matrimonios hacienda, 5737sino gusto: que el gusto alarga la vida, y los disgustos entre los casados la acortan. Alto, pues: 5738echada está la suerte, y ésta es la que el cielo quiere que yo tenga.

5739Y así hecho este soliloquio, no una vez, sino ciento, al cabo de algunos días habló con los padres de Leonora, 5740y supo como, aunque pobres, eran nobles; y, dándoles cuenta de su intención y de la calidad de su persona y hacienda, 5741les rogó le diesen por mujer a su hija. Ellos le pidieron tiempo para informarse de lo que decía,

5742y que él también le tendría para enterarse ser verdad lo que de su nobleza le habían dicho. Despidiéronse, 5743informáronse las partes, y hallaron ser ansí lo que entrambos dijeron; y, finalmente, 5744Leonora quedó por esposa de Carrizales, habiéndola dotado primero en veinte mil ducados:

5745tal estaba de abrasado el pecho del celoso viejo. El cual, apenas dio el de esposo, 5746cuando de golpe le embistió un tropel de rabiosos celos, 5747y comenzó sin causa alguna a temblar y a tener mayores cuidados que jamás había tenido.

5748Y la primera muestra que dio de su condición celosa fue no querer que sastre alguno 5749tomase la medida a su esposa de los muchos vestidos que pensaba hacerle; y así, 5750anduvo mirando cuál otra mujer tendría, poco más a menos, el talle y cuerpo de Leonora, y halló una pobre, 5751a cuya medida hizo hacer una ropa, y, probándosela su esposa, halló que le venía bien;

5752y por aquella medida hizo los demás vestidos, que fueron tantos y tan ricos, 5753que los padres de la desposada se tuvieron por más que dichosos en haber acertado con tan buen yerno, 5754para remedio suyo y de su hija. La niña estaba asombrada de ver tantas galas, 5755a causa que las que ella en su vida se había puesto no pasaban de una saya de raja y una ropilla de tafetán.