Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
5527que ellos debían de ser los dos de los tres que Leocadia había dicho que iban con Rodolfo la noche que la robaron, 5528y con grandes ruegos les pidió le dijesen si se acordaban que su hijo había robado a una mujer tal noche, 5529tanto años había; porque el saber la verdad desto importaba la honra y el sosiego de todos sus parientes. 5530Y con tales y tantos encarecimientos se lo supo rogar, 5531y de tal manera les asegurar que de descubrir este robo no les podía suceder daño alguno, 5532que ellos tuvieron por bien de confesar ser verdad que una noche de verano, yendo ellos dos y otro amigo con Rodolfo, 5533robaron en la misma que ella señalaba a una muchacha, y que Rodolfo se había venido con ella, 5534mientras ellos detenían a la gente de su familia, que con voces la querían defender, 5535y que otro día les había dicho Rodolfo que la había llevado a su casa; 5536y sólo esto era lo que podían responder a lo que les preguntaban. 5537La confesión destos dos fue echar la llave a todas las dudas que en tal caso le podían ofrecer; y así, 5538determinó de llevar al cabo su buen pensamiento, que fue éste: poco antes que se sentasen a cenar, 5539se entró en un aposento a solas su madre con Rodolfo, y, poniéndole un retrato en las manos, le dijo: 5540-Yo quiero, Rodolfo hijo, darte una gustosa cena con mostrarte a tu esposa: éste es su verdadero retrato, 5541pero quiérote advertir que lo que le falta de belleza le sobra de virtud; es noble y discreta y medianamente rica, y, 5542pues tu padre y yo te la hemos escogido, asegúrate que es la que te conviene. 5543Atentamente miró Rodolfo el retrato, y dijo:
-Si los pintores, 5544que ordinariamente suelen ser pródigos de la hermosura con los rostros que retratan, lo han sido también con éste, 5545sin duda creo que el original debe de ser la misma fealdad. A la fe, señora y madre mía, 5546justo es y bueno que los hijos obedezcan a sus padres en cuanto les mandaren; pero también es conveniente, y mejor, 5547que los padres den a sus hijos el estado de que más gustaren. Y, 5548pues el del matrimonio es nudo que no le desata sino la muerte, 5549bien será que sus lazos sean iguales y de unos mismos hilos fabricados. La virtud, la nobleza, 5550la discreción y los bienes de la fortuna bien pueden alegrar el entendimiento 5551de aquel a quien le cupieron en suerte con su esposa; pero que la fealdad della alegre los ojos del esposo, 5552paréceme imposible. Mozo soy, pero bien se me entiende que se compadece con el sacramento del 5553matrimonio el justo y debido deleite que los casados gozan, y que si él falta, 5554cojea el matrimonio y desdice de su segunda intención. Pues pensar que un rostro feo, 5555que se ha de tener a todas horas delante de los ojos, en la sala, en la mesa y en la cama, pueda deleitar, 5556otra vez digo que lo tengo por casi imposible. Por vida de vuesa merced, madre mía, 5557que me dé compañera que me entretenga y no enfade; porque, sin torcer a una o a otra parte, 5558igualmente y por camino derecho llevemos ambos a dos el yugo donde el cielo nos pusiere. Si esta señora es noble, 5559discreta y rica, como vuesa merced dice, no le faltará esposo que sea de diferente humor que el mío: 5560unos hay que buscan nobleza, otros discreción, otros dineros y otros hermosura; y yo soy destos últimos. 5561Porque la nobleza, gracias al cielo y a mis pasados y a mis padres, que me la dejaron por herencia; discreción, 5562como una mujer no sea necia, tonta o boba, bástale que ni por aguda despunte ni por boba no aproveche; de las riquezas, 5563también las de mis padres me hacen no estar temeroso de venir a ser pobre. La hermosura busco, la belleza quiero, 5564no con otra dote que con la de la honestidad y buenas costumbres; que si esto trae mi esposa, 5565yo serviré a Dios con gusto y daré buena vejez a mis padres. 5566Contentísima quedó su madre de las razones de Rodolfo, 5567por haber conocido por ellas que iba saliendo bien con su designio. 5568Respondióle que ella procuraría casarle conforme su deseo, que no tuviese pena alguna, 5569que era fácil deshacerse los conciertos que de casarle con aquella señora estaban hechos. Agradecióselo Rodolfo, y, 5570por ser llegada la hora de cenar, se fueron a la mesa. Y, habiéndose ya sentado a ella el padre y la madre, 5571Rodolfo y sus dos camaradas, dijo doña Estefanía al descuido: 5572-¡Pecadora de mí, y qué bien que trato a mi huéspeda! Andad vos -dijo a un criado-, 5573decid a la señora doña Leocadia que, sin entrar en cuentas con su mucha honestidad, nos venga a honrar esta mesa, 5574que los que a ella están todos son mis hijos y sus servidores.
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