Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
5436dijo que no era tan mortal la herida como él al principio había temido. 5437En la mitad de la cura volvió Luis a su acuerdo, que hasta allí había estado sin él, y alegróse en ver a sus tíos, 5438los cuales le preguntaron llorando que cómo se sentía. Respondió que bueno, 5439sino que le dolía mucho el cuerpo y la cabeza. Mandó el médico que no hablasen con él, sino que le dejasen reposar. 5440Hízose ansí, y su abuelo comenzó a agradecer al señor de la casa la gran caridad que con su sobrino había usado. 5441A lo cual respondió el caballero que no tenía qué agradecelle, porque le hacía saber que, 5442cuando vio al niño caído y atropellado, le pareció que había visto el rostro de un hijo suyo, 5443a quien él quería tiernamente, y que esto le movió a tomarle en sus brazos y traerle a su casa, 5444donde estaría todo el tiempo que la cura durase, con el regalo que fuese posible y necesario. Su mujer, 5445que era una noble señora, dijo lo mismo y hizo aun más encarecidas promesas. 5446Admirados quedaron de tanta cristiandad los abuelos, pero la madre quedó más admirada; porque, 5447habiendo con las nuevas del cirujano sosegádose algún tanto su alborotado espíritu, 5448miró atentamente el aposento donde su hijo estaba, y claramente, por muchas señales, 5449conoció que aquella era la estancia donde se había dado fin a su honra y principio a su desventura; y, 5450aunque no estaba adornada de los damascos que entonces tenía, conoció la disposición della, 5451vio la ventana de la reja que caía al jardín; y, por estar cerrada a causa del herido, 5452preguntó si aquella ventana respondía a algún jardín, y fuele respondido que sí; 5453pero lo que más conoció fue que aquélla era la misma cama que tenía por tumba de su sepultura; y más, 5454que el propio escritorio, sobre el cual estaba la imagen que había traído, se estaba en el mismo lugar. 5455Finalmente, sacaron a luz la verdad de todas sus sospechas los escalones, 5456que ella había contado cuando la sacaron del aposento tapados 5457los ojos (digo los escalones que había desde allí a la calle, que con advertencia discreta contó). Y, 5458cuando volvió a su casa, dejando a su hijo, los volvió a contar y halló cabal el número. Y, 5459confiriendo unas señales con otras, de todo punto certificó por verdadera su imaginación, 5460de la cual dio por estenso cuenta a su madre, que, como discreta, 5461se informó si el caballero donde su nieto estaba había tenido o tenía algún hijo. 5462Y halló que el que llamamos Rodolfo lo era, y que estaba en Italia; y, 5463tanteando el tiempo que le dijeron que había faltado de España, vio que eran los mismos siete años que el nieto tenía. 5464Dio aviso de todo esto a su marido, y entre los dos y su hija acordaron de esperar lo que Dios hacía del herido, 5465el cual dentro de quince días estuvo fuera de peligro y a los treinta se levantó; 5466en todo el cual tiempo fue visitado de la madre y de la abuela, 5467y regalado de los dueños de la casa como si fuera su mismo hijo. Y algunas veces, hablando con Leocadia doña Estefanía, 5468que así se llamaba la mujer del caballero, le decía que aquel niño parecía tanto a un hijo suyo que estaba en Italia, 5469que ninguna vez le miraba que no le pareciese ver a su hijo delante. Destas razones tomó ocasión de decirle una vez, 5470que se halló sola con ella, las que con acuerdo de sus padres había determinado de decille, 5471que fueron éstas o otras semejantes: 5472-El día, señora, que mis padres oyeron decir que su sobrino estaba tan malparado, 5473creyeron y pensaron que se les había cerrado el cielo y caído todo el mundo a cuestas. 5474Imaginaron que ya les faltaba la lumbre de sus ojos y el báculo de su vejez, faltándoles este sobrino, 5475a quien ellos quieren con amor de tal manera, 5476que con muchas ventajas excede al que suelen tener otros padres a sus hijos. Mas, como decirse suele, 5477que cuando Dios da la llaga da la medicina, la halló el niño en esta casa, 5478y yo en ella el acuerdo de unas memorias que no las podré olvidar mientras la vida me durare. Yo, señora, 5479soy noble porque mis padres lo son y lo han sido todos mis antepasados, que, con una medianía de los bienes de fortuna, 5480han sustentado su honra felizmente dondequiera que han vivido. 5481Admirada y suspensa estaba doña Estefanía, escuchando las razones de Leocadia, y no podía creer, aunque lo veía, 5482que tanta discreción pudiese encerrarse en tan pocos años, puesto que, a su parecer, la juzgaba por de veinte, 5483poco más a menos. Y, sin decirle ni replicarle palabra, esperó todas las que quiso decirle,
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