(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-11-26 ω


5245había cumplido su deseo Rodolfo; que los ímpetus no castos de la mocedad pocas veces o ninguna reparan 5246en comodidades y requisitos que más los inciten y levanten. Ciego de la luz del entendimiento, 5247a escuras robó la mejor prenda de Leocadia; y,

5248como los pecados de la sensualidad por la mayor parte no tiran más allá la barra del término del cumplimiento dellos, 5249quisiera luego Rodolfo que de allí se desapareciera Leocadia, y le vino a la imaginación de ponella en la calle, 5250así desmayada como estaba. Y, yéndolo a poner en obra, sintió que volvía en , diciendo:

5251-¿Adónde estoy, desdichada? ¿Qué escuridad es ésta, qué tinieblas me rodean? 5252¿Estoy en el limbo de mi inocencia o en el infierno de mis culpas? ¡Jesús!, ¿quién me toca? ¿Yo en cama, yo lastimada? 5253¿Escúchasme, madre y señora mía? ¿Óyesme, querido padre? ¡Ay sin ventura de !, 5254que bien advierto que mis padres no me escuchan y que mis enemigos me tocan;

5255venturosa sería yo si esta escuridad durase para siempre, sin que mis ojos volviesen a ver la luz del mundo, 5256y que este lugar donde ahora estoy, cualquiera que él se fuese, sirviese de sepultura a mi honra, 5257pues es mejor la deshonra que se ignora que la honra que está puesta en opinión de las gentes.

5258Ya me acuerdoque nunca yo me acordara!) que ha poco que venía en la compañía de mis padres; 5259ya me acuerdo que me saltearon, ya me imagino y veo que no es bien que me vean las gentes. ¡Oh , cualquiera que seas, 5260que aquí estás comigo (y en esto tenía asido de las manos a Rodolfo), si es que tu alma admite género de ruego alguno, 5261te ruego que, ya que has triunfado de mi fama, triunfes también de mi vida! ¡Quítamela al momento,

5262que no es bien que la tenga la que no tiene honra! 5263¡Mira que el rigor de la crueldad que has usado conmigo en ofenderme se templará con la piedad que usarás en matarme; 5264y así, en un mismo punto, vendrás a ser cruel y piadoso!

5265Confuso dejaron las razones de Leocadia a Rodolfo; y, como mozo poco experimentado, ni sabía qué decir ni qué hacer, 5266cuyo silencio admiraba más a Leocadia, 5267la cual con las manos procuraba desengañarse si era fantasma o sombra la que con ella estaba. Pero,

5268como tocaba cuerpo y se le acordaba de la fuerza que se le había hecho, viniendo con sus padres, 5269caía en la verdad del cuento de su desgracia. 5270Y con este pensamiento tornó a añudar las razones que los muchos sollozos y suspiros habían interrumpido, diciendo:

5271-Atrevido mancebo, que de poca edad hacen tus hechos que te juzgue, 5272yo te perdono la ofensa que me has hecho con sólo que me prometas y jures que, como la has cubierto con esta escuridad, 5273la cubrirás con perpetuo silencio sin decirla a nadie. Poca recompensa te pido de tan grande agravio,

5274pero para será la mayor que yo sabré pedirte ni querrás darme. Advierte en que yo nunca he visto tu rostro, 5275ni quiero vértele; porque, ya que se me acuerde de mi ofensa, 5276no quiero acordarme de mi ofensor ni guardar en la memoria la imagen del autor de mi daño.

5277Entre y el cielo pasarán mis quejas, sin querer que las oiga el mundo, el cual no juzga por los sucesos las cosas, 5278sino conforme a él se le asienta en la estimación. No cómo te digo estas verdades, 5279que se suelen fundar en la experiencia de muchos casos y en el discurso de muchos años,

5280no llegando los míos a diez y siete; 5281por do me doy a entender que el dolor de una misma manera ata y desata la lengua del afligido: 5282unas veces exagerando su mal, para que se le crean, otras veces no diciéndole, porque no se le remedien.

5283De cualquiera manera, que yo calle o hable, creo que he de moverte a que me creas o que me remedies, 5284pues el no creerme será ignorancia, y el [no] remediarme, imposible de tener algún alivio. No quiero desesperarme, 5285porque te costará poco el dármele; y es éste: mira, 5286no aguardes ni confíes que el discurso del tiempo temple la justa saña que contra ti tengo,

5287ni quieras amontonar los agravios: mientras menos me gozares, y habiéndome ya gozado, 5288menos se encenderán tus malos deseos. Haz cuenta que me ofendiste por accidente, sin dar lugar a ningún buen discurso; 5289yo la haré de que no nací en el mundo, o que si nací, fue para ser desdichada. Ponme luego en la calle,

5290o a lo menos junto a la iglesia mayor, porque desde allí bien sabré volverme a mi casa; 5291pero también has de jurar de no seguirme, ni saberla, ni preguntarme el nombre de mis padres, ni el mío, 5292ni de mis parientes, que, a ser tan ricos como nobles, no fueran en tan desdichados. Respóndeme a esto;