Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
5114De los alguaciles dijo que no era mucho que tuviesen algunos enemigos, siendo su oficio, o prenderte, 5115o sacarte la hacienda de casa, o tenerte en la suya en guarda y comer a tu costa. 5116Tachaba la negligencia e ignorancia de los procuradores y solicitadores, comparándolos a los médicos, los cuales, 5117que sane o no sane el enfermo, ellos llevan su propina, y los procuradores y solicitadores, lo mismo, 5118salgan o no salgan con el pleito que ayudan. 5119Preguntóle uno cuál era la mejor tierra. Respondió que la temprana y agradecida. Replicó el otro:
-No pregunto eso, 5120sino que cuál es mejor lugar: ¿Valladolid o Madrid? 5121Y respondió:
-De Madrid, los estremos; de Valladolid, los medios.
-No lo entiendo -repitió el que se lo preguntaba. 5122Y dijo:
-De Madrid, cielo y suelo; de Valladolid, los entresuelos. 5123Oyó Vidriera que dijo un hombre a otro que, así como había entrado en Valladolid, había caído su mujer muy enferma, 5124porque la había probado la tierra. 5125A lo cual dijo Vidriera:
-Mejor fuera que se la hubiera comido, si acaso es celosa. 5126De los músicos y de los correos de a pie decía que tenían las esperanzas y las suertes limitadas, 5127porque los unos la acababan con llegar a serlo de a caballo, y los otros con alcanzar a ser músicos del rey. 5128De las damas que llaman cortesanas decía que todas, o las más, tenían más de corteses que de sanas. 5129Estando un día en una iglesia vio que traían a enterrar a un viejo, a bautizar a un niño y a velar una mujer, 5130todo a un mismo tiempo, y dijo que los templos eran campos de batalla, donde los viejos acaban, 5131los niños vencen y las mujeres triunfan. 5132Picábale una vez una avispa en el cuello, y no se la osaba sacudir por no quebrarse; pero, con todo eso, se quejaba. 5133Preguntóle uno que cómo sentía aquella avispa, si era su cuerpo de vidrio. 5134Y respondió que aquella avispa debía de ser murmuradora, 5135y que las lenguas y picos de los murmuradores eran bastantes a desmoronar cuerpos de bronce, no que de vidrio. 5136Pasando acaso un religioso muy gordo por donde él estaba, dijo uno de sus oyentes:
5137-De hético no se puede mover el padre. 5138Enojóse Vidriera, y dijo:
-Nadie se olvide de lo que dice el Espíritu Santo: Nolite tangere christos meos. 5139Y, subiéndose más en cólera, dijo que mirasen en ello, 5140y verían que de muchos santos que de pocos años a esta parte había canonizado 5141la Iglesia y puesto en el número de los bienaventurados, ninguno se llamaba el capitán don Fulano, 5142ni el secretario don Tal de don Tales, ni el Conde, Marqués o Duque de tal parte, sino fray Diego, fray Jacinto, 5143fray Raimundo, todos frailes y religiosos; porque las religiones son los Aranjueces del cielo, cuyos frutos, 5144de ordinario, se ponen en la mesa de Dios. 5145Decía que las lenguas de los murmuradores eran como las plumas del águila: 5146que roen y menoscaban todas las de las otras aves que a ellas se juntan. De los gariteros y tahúres decía milagros: 5147decía que los gariteros eran públicos prevaricadores, porque, en sacando el barato del que iba haciendo suertes, 5148deseaban que perdiese y pasase el naipe adelante, porque el contrario las hiciese y él cobrase sus derechos.
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