Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
5149Alababa mucho la paciencia de un tahúr, que estaba toda una noche jugando y perdiendo, 5150y con ser de condición colérico y endemoniado, a trueco de que su contrario no se alzase, no descosía la boca, 5151y sufría lo que un mártir de Barrabás. 5152Alababa también las conciencias de algunos honrados gariteros que ni por imaginación 5153consentían que en su casa se jugase otros juegos que polla y cientos; y con esto, a fuego lento, 5154sin temor y nota de malsines, sacaban al cabo del mes más barato que los que consentían los juegos de estocada, 5155del reparolo, siete y llevar, y pinta en la del pu[n]to. 5156En resolución, él decía tales cosas que, 5157si no fuera por los grandes gritos que daba cuando le tocaban o a él se arrimaban, por el hábito que traía, 5158por la estrecheza de su comida, por el modo con que bebía, 5159por el no querer dormir sino al cielo abierto en el verano y el invierno en los pajares, como queda dicho, 5160con que daba tan claras señales de su locura, ninguno pudiera creer sino que era uno de los más cuerdos del mundo. 5161Dos años o poco más duró en esta enfermedad, porque un religioso de la Orden de San Jerónimo, 5162que tenía gracia y ciencia particular en hacer que los mudos entendiesen y en cierta manera hablasen, y en curar locos, 5163tomó a su cargo de curar a Vidriera, movido de caridad; y le curó y sanó, y volvió a su primer juicio, 5164entendimiento y discurso. Y, así como le vio sano, le vistió como letrado y le hizo volver a la Corte, adonde, 5165con dar tantas muestras de cuerdo como las había dado de loco, podía usar su oficio y hacerse famoso por él. 5166Hízolo así; y, llamándose el licenciado Rueda, y no Rodaja, volvió a la Corte, donde, apenas hubo entrado, 5167cuando fue conocido de los muchachos; mas, como le vieron en tan diferente hábito del que solía, 5168no le osaron dar grita ni hacer preguntas; pero seguíanle y decían unos a otros: 5169-¿Éste no es el loco Vidriera? ¡A fe que es él! Ya viene cuerdo. 5170Pero tan bien puede ser loco bien vestido como mal vestido; preguntémosle algo, y salgamos desta confusión. 5171Todo esto oía el licenciado y callaba, y iba más confuso y más corrido que cuando estaba sin juicio. 5172Pasó el conocimiento de los muchachos a los hombres; y, antes que el licenciado llegase al patio de los Consejos, 5173llevaba tras de sí más de docientas personas de todas suertes. Con este acompañamiento, 5174que era más que de un catedrático, llegó al patio, donde le acabaron de circundar cuantos en él estaban. Él, 5175viéndose con tanta turba a la redonda, alzó la voz y dijo: 5176-Señores, yo soy el licenciado Vidriera, pero no el que solía: soy ahora el licenciado Rueda; 5177sucesos y desgracias que acontecen en el mundo, por permisión del cielo, me quitaron el juicio, 5178y las misericordias de Dios me le han vuelto. Por las cosas que dicen que dije cuando loco, 5179podéis considerar las que diré y haré cuando cuerdo. Yo soy graduado en leyes por Salamanca, 5180adonde estudié con pobreza y adonde llevé segundo en licencias: 5181de do se puede inferir que más la virtud que el favor me dio el grado que tengo. 5182Aquí he venido a este gran mar de la Corte para abogar y ganar la vida; pero si no me dejáis, 5183habré venido a bogar y granjear la muerte. Por amor de Dios que no hagáis que el seguirme sea perseguirme, 5184y que lo que alcancé por loco, que es el sustento, lo pierda por cuerdo. Lo que solíades preguntarme en las plazas, 5185preguntádmelo ahora en mi casa, y veréis que el que os respondía bien, según dicen, de improviso, 5186os responderá mejor de pensado. 5187Escucháronle todos y dejáronle algunos. Volvióse a su posada con poco menos acompañamiento que había llevado.
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