Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
4995Por estas y otras cosas que decía de todos los oficios, se andaban tras él, sin hacerle mal y sin dejarle sosegar; 4996pero, con todo esto, no se pudiera defender de los muchachos si su guardián no le defendiera. 4997Preguntóle uno qué haría para no tener envidia a nadie. Respondióle: 4998-Duerme; que todo el tiempo que durmieres serás igual al que envidias. 4999Otro le preguntó qué remedio tendría para salir con una comisión que había dos años que la pretendía. Y díjole: 5000-Parte a caballo y a la mira de quien la lleva, y acompáñale hasta salir de la ciudad, y así saldrás con ella. 5001Pasó acaso una vez por delante donde él estaba un juez de comisión que iba de camino a una causa criminal, 5002y llevaba mucha gente consigo y dos alguaciles; preguntó quién era, y, como se lo dijeron, dijo: 5003-Yo apostaré que lleva aquel juez víboras en el seno, pistoletes en la cinta y rayos en las manos, 5004para destruir todo lo que alcanzare su comisión. Yo me acuerdo haber tenido un amigo que, 5005en una comisión criminal que tuvo, dio una sentencia tan exorbitante, 5006que excedía en muchos quilates a la culpa de los delincuentes. 5007Preguntéle que por qué había dado aquella tan cruel sentencia y hecho tan manifiesta injusticia. 5008Respondióme que pensaba otorgar la apelación, 5009y que con esto dejaba campo abierto a los señores del Consejo para mostrar su misericordia, 5010moderando y poniendo aquella su rigurosa sentencia en su punto y debida proporción. 5011Yo le respondí que mejor fuera haberla dado de manera que les quitara de aquel trabajo, 5012pues con esto le tuvieran a él por juez recto y acertado. 5013En la rueda de la mucha gente que, como se ha dicho, siempre le estaba oyendo, 5014estaba un conocido suyo en hábito de letrado, al cual otro le llamó Señor Licenciado; y, 5015sabiendo Vidriera que el tal a quien llamaron licenciado no tenía ni aun título de bachiller, le dijo: 5016-Guardaos, compadre, no encuentren con vuestro título los frailes de la redempción de cautivos, 5017que os le llevarán por mostrenco. 5018A lo cual dijo el amigo:
-Tratémonos bien, señor Vidriera, 5019pues ya sabéis vos que soy hombre de altas y de profundas letras. 5020Respondióle Vidriera:
-Ya yo sé que sois un Tántalo en ellas, 5021porque se os van por altas y no las alcanzáis de profundas. 5022Estando una vez arrimado a la tienda de un sastre, viole que estaba mano sobre mano, y díjole:
-Sin duda, señor maeso, 5023que estáis en camino de salvación.
-¿En qué lo veis? -preguntó el sastre.
5024-¿En qué lo veo? -respondió Vidriera-. Véolo en que, pues no tenéis qué hacer, no tendréis ocasión de mentir. 5025Y añadió:
-Desdichado del sastre que no miente y cose las fiestas; 5026cosa maravillosa es que casi en todos los deste oficio apenas se hallará uno que haga un vestido justo, 5027habiendo tantos que los hagan pecadores. 5028De los zapateros decía que jamás hacían, conforme a su parecer, zapato malo; 5029porque si al que se le calzaban venía estrecho y apretado, le decían que así había de ser, 5030por ser de galanes calzar justo, y que en trayéndolos dos horas vendrían más anchos que alpargates; 5031y si le venían anchos, decían que así habían de venir, por amor de la gota.
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