Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
4792Para sacarle desta estraña imaginación, muchos, sin atender a sus voces y rogativas, arremetieron a él y le abrazaron, 4793diciéndole que advirtiese y mirase cómo no se quebraba. 4794Pero lo que se granjeaba en esto era que el pobre se echaba en el suelo dando mil gritos, 4795y luego le tomaba un desmayo del cual no volvía en sí en cuatro horas; y cuando volvía, 4796era renovando las plegarias y rogativas de que otra vez no le llegasen. 4797Decía que le hablasen desde lejos y le preguntasen lo que quisiesen, 4798porque a todo les respondería con más entendimiento, por ser hombre de vidrio y no de carne: que el vidrio, 4799por ser de materia sutil y delicada, obraba por ella el alma con más promptitud y eficacia que no por la del cuerpo, 4800pesada y terrestre. 4801Quisieron algunos experimentar si era verdad lo que decía; y así, le preguntaron muchas y difíciles cosas, 4802a las cuales respondió espontáneamente con grandísima agudeza de ingenio: 4803cosa que causó admiración a los más letrados de la Universidad y a los profesores de la medicina y filosofía, 4804viendo que en un sujeto donde se contenía tan extraordinaria locura como era el pensar que fuese de vidrio, 4805se encerrase tan grande entendimiento que respondiese a toda pregunta con propiedad y agudeza. 4806Pidió Tomás le diesen alguna funda donde pusiese aquel vaso quebradizo de su cuerpo, 4807porque al vestirse algún vestido estrecho no se quebrase; y así, le dieron una ropa parda y una camisa muy ancha, 4808que él se vistió con mucho tiento y se ciñó con una cuerda de algodón. No quiso calzarse zapatos en ninguna manera, 4809y el orden que tuvo para que le diesen de comer, sin que a él llegasen, 4810fue poner en la punta de una vara una vasera de orinal, 4811en la cual le ponían alguna cosa de fruta de las que la sazón del tiempo ofrecía. Carne ni pescado, no lo quería; 4812no bebía sino en fuente o en río, y esto con las manos; cuando andaba por las calles iba por la mitad dellas, 4813mirando a los tejados, temeroso no le cayese alguna teja encima y le quebrase. 4814Los veranos dormía en el campo al cielo abierto, y los inviernos se metía en algún mesón, 4815y en el pajar se enterraba hasta la garganta, 4816diciendo que aquélla era la más propia y más segura cama que podían tener los hombres de vidrio. Cuando tronaba, 4817temblaba como un azogado, y se salía al campo y no entraba en poblado hasta haber pasado la tempestad. 4818Tuviéronle encerrado sus amigos mucho tiempo; pero, viendo que su desgracia pasaba adelante, 4819determinaron de condecender con lo que él les pedía, que era le dejasen andar libre; y así, le dejaron, 4820y él salió por la ciudad, causando admiración y lástima a todos los que le conocían. 4821Cercáronle luego los muchachos; pero él con la vara los detenía, y les rogaba le hablasen apartados, 4822porque no se quebrase; que, por ser hombre de vidrio, era muy tierno y quebradizo. Los muchachos, 4823que son la más traviesa generación del mundo, a despecho de sus ruegos y voces, le comenzaron a tirar trapos, 4824y aun piedras, por ver si era de vidrio, como él decía. Pero él daba tantas voces y hacía tales estremos, 4825que movía a los hombres a que riñesen y castigasen a los muchachos porque no le tirasen. 4826Mas un día que le fatigaron mucho se volvió a ellos, diciendo:
-¿Qué me queréis, muchachos, porfiados como moscas, 4827sucios como chinches, atrevidos como pulgas? ¿Soy yo, por ventura, el monte Testacho de Roma, 4828para que me tiréis tantos tiestos y tejas? 4829Por oírle reñir y responder a todos, le seguían siempre muchos, 4830y los muchachos tomaron y tuvieron por mejor partido antes oílle que tiralle. 4831Pasando, pues, una vez por la ropería de Salamanca, le dijo una ropera:
-En mi ánima, señor Licenciado, 4832que me pesa de su desgracia; pero, ¿qué haré, que no puedo llorar? 4833Él se volvió a ella, y muy mesurado le dijo:
-Filiae Hierusalem, plorate super vos et super filios vestros.
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