(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-11-15 ω


4834Entendió el marido de la ropera la malicia del dicho y díjole:
4835-Hermano licenciado Vidriera (que así decía él que se llamaba), más tenéis de bellaco que de loco.
4836-No se me da un ardite -respondió él-, como no tenga nada de necio.

4837Pasando un día por la casa llana y venta común, vio que estaban a la puerta della muchas de sus moradoras, 4838y dijo que eran bagajes del ejército de Satanás que estaban alojados en el mesón del infierno.

4839Preguntóle uno que qué consejo o consuelo daría a un amigo suyo 4840que estaba muy triste porque su mujer se le había ido con otro.

4841A lo cual respondió:
-Dile que gracias a Dios por haber permitido le llevasen de casa a su enemigo.
4842-Luego, ¿no irá a buscarla? -dijo el otro.
4843Ni por pienso! -replicó Vidriera-; porque sería el hallarla hallar un perpetuo y verdadero testigo de su deshonra.
4844-Ya que eso sea así -dijo el mismo-, ¿qué haré yo para tener paz con mi mujer?

4845Respondióle:
-Dale lo que hubiere menester; déjala que mande a todos los de su casa,
4846pero no sufras que ella te mande a ti.

4847Díjole un muchacho:
-Señor licenciado Vidriera, yo me quiero desgarrar de mi padre porque me azota muchas veces.
4848Y respondióle:
-Advierte, niño, que los azotes que los padres dan a los hijos honran, y los del verdugo afrentan.


4849Estando a la puerta de una iglesia, 4850vio que entraba en ella un labrador de los que siempre blasonan de cristianos viejos, 4851y detrás dél venía uno que no estaba en tan buena opinión como el primero; 4852y el Licenciado dio grandes voces al labrador, diciendo:
-Esperad, Domingo, a que pase el Sábado.


4853De los maestros de escuela decía que eran dichosos, pues trataban siempre con ángeles; 4854y que fueran dichosísimos si los angelitos no fueran mocosos.

4855Otro le preguntó que qué le parecía de las alcahuetas. Respondió que no lo eran las apartadas, sino las vecinas.

4856Las nuevas de su locura y de sus respuestas y dichos se estendió por toda Castilla; y, 4857llegando a noticia de un príncipe, o señor, que estaba en la Corte, quiso enviar por él, 4858y encargóselo a un caballero amigo suyo, que estaba en Salamanca, que se lo enviase; y, topándole el caballero un día, 4859le dijo:

4860-Sepa el señor licenciado Vidriera que un gran personaje de la Corte le quiere ver y envía por él. 4861A lo cual respondió: 4862-Vuesa merced me escuse con ese señor, que yo no soy bueno para palacio, porque tengo vergüenza y no lisonjear.

4863Con todo esto, el caballero le envió a la Corte, y para traerle usaron con él desta invención: 4864pusiéronle en unas árg[u]enas de paja, como aquéllas donde llevan el vidrio, igualando los tercios con piedras, 4865y entre paja puestos algunos vidrios, porque se diese a entender que como vaso de vidrio le llevaban.

4866Llegó a Valladolid; entró de noche y desembanastáronle en la casa del señor que había enviado por él, 4867de quien fue muy bien recebido, diciéndole: 4868-Sea muy bien venido el señor licenciado Vidriera. ¿Cómo ha ido en el camino? ¿Cómo va de salud?

4869A lo cual respondió:
-Ningún camino hay malo, como se acabe, si no es el que va a la horca. De salud estoy neutral,
4870porque están encontrados mis pulsos con mi celebro.

4871Otro día, habiendo visto en muchas alcándaras muchos neblíes y azores y otros pájaros de volatería, 4872dijo que la caza de altanería era digna de príncipes y de grandes señores; 4873pero que advirtiesen que con ella echaba el gusto censo sobre el provecho a más de dos mil por uno. 4874La caza de liebres dijo que era muy gustosa, y más cuando se cazaba con galgos prestados.