(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-11-07 ω


4501Callaron todos los presentes; y, teniendo las almas pendientes de las razones de Isabela, ella así comenzó su cuento; 4502el cual le reduzgo yo a que dijo todo aquello que, desde el día que Clotaldo la robó de Cádiz, 4503hasta que entró y volvió a él, le había sucedido, 4504contando asimismo la batalla que Ricaredo había tenido con los turcos,

4505la liberalidad que había usado con los cristianos, la palabra que entrambos a dos se habían dado de ser marido y mujer, 4506la promesa de los dos años, las nuevas que había tenido de su muerte: tan ciertas a su parecer, 4507que la pusieron en el término que habían visto de ser religiosa. Engrandeció la liberalidad de la reina,

4508la cristiandad de Ricaredo y de sus padres, 4509y acabó con decir que dijese Ricaredo lo que le había sucedido después que salió de Londres hasta el punto presente, 4510donde le veían con hábito de cautivo y con una señal de haber sido rescatado por limosna.

4511-Así es -dijo Ricaredo-, y en breves razones sumaré los inmensos trabajos míos:

4512«Después que me partí de Londres, por escusar el casamiento que no podía hacer con Clisterna, 4513aquella doncella escocesa católica con quien ha dicho Isabela que mis padres me querían casar, 4514llevando en mi compañía a Guillarte, aquel paje que mi madre escribe que llevó a Londres las nuevas de mi muerte,

4515atravesando por Francia, llegué a Roma, donde se alegró mi alma y se fortaleció mi fe. Besé los pies al Sumo Pontífice, 4516confesé mis pecados con el mayor penitenciero; absolvióme dellos, 4517y diome los recaudos necesarios que diesen fe de mi confesión y penitencia

4518y de la reducción que había hecho a nuestra universal madre la Iglesia. Hecho esto, 4519visité los lugares tan santos como inumerables que hay en aquella ciudad santa; y de dos mil escudos que tenía en oro, 4520di los mil y seiscientos a un cambio, que me los libró en esta ciudad sobre un tal Roqui Florentín.

4521Con los cuatrocientos que me quedaron, con intención de venir a España, me partí para Génova, 4522donde había tenido nuevas que estaban dos galeras de aquella señoría de partida para España.

4523»Llegué con Guillarte, mi criado, a un lugar que se llama Aquapendente, que, viniendo de Roma a Florencia, 4524es el último que tiene el Papa, y en una hostería o posada, donde me apeé, hallé al conde Arnesto, mi mortal enemigo, 4525que con cuatro criados disfrazado y encubierto, más por ser curioso que por ser católico, entiendo que iba a Roma.

4526Creí sin duda que no me había conocido. Encerréme en un aposento con mi criado, 4527y estuve con cuidado y con determinación de mudarme a otra posada en cerrando la noche. No lo hice ansí, 4528porque el descuido grande que yo [pen] que tenían el conde y sus criados, me aseguró que no me habían conocido.

4529Cené en mi aposento, cerré la puerta, apercebí mi espada, encomendéme a Dios y no quise acostarme. Durmióse mi criado, 4530y yo sobre una silla me quedé medio dormido; mas, poco después de la media noche, me despertaron, 4531para hacerme dormir el eterno sueño, cuatro pistoletes [que], como después supe,

4532dispararon contra el conde y sus criados; y, dejándome por muerto, teniendo ya a punto los caballos, se fueron, 4533diciendo al huésped de la posada que me enterrase, porque era hombre principal; y, con esto, se fueron.

4534»Mi criado, según dijo después el huésped, despertó al ruido, 4535y con el miedo se arrojó por una ventana que caía a un patio; y, diciendodesventurado de , 4536que han muerto a mi señor!", se salió del mesón; y debió de ser con tal miedo, que no debió de parar hasta Londres, 4537pues él fue el que llevó las nuevas de mi muerte.

4538Subieron los de la hostería y halláronme atravesado con cuatro balas y con muchos perdigones; pero todas por partes, 4539que de ninguna fue mortal la herida. Pedí confesión y todos los sacramentos como católico cristiano; diéronmelos, 4540curáronme, y no estuve para ponerme en camino en dos meses; al cabo de los cuales vine a Génova,

4541donde no hallé otro pasaje, sino en dos falugas que fletamos yo y otros dos principales españoles: 4542la una para que fuese delante descubriendo, y la otra donde nosotros fuésemos.