(c) 2014-16 Diego Buendía
Novelas Ejemplares
de Miguel de Cervantes
α Día 2016-11-08 ω


4543»Con esta seguridad nos embarcamos, navegando tierra a tierra con intención de no engolfarnos; pero, 4544llegando a un paraje que llaman las Tres Marías, que es en la costa de Francia, 4545yendo nuestra primera faluga descubriendo, a deshora salieron de una cala dos galeotas turquescas; y,

4546tomándonos la una la mar y la otra la tierra, cuando íbamos a embestir en ella, 4547nos cortaron el camino y nos cautivaron. En entrando en la galeota, nos desnudaron hasta dejarnos en carnes.

4548Despojaron las falugas de cuanto llevaban, y dejáronlas embestir en tierra sin echallas a fondo, 4549diciendo que aquéllas les servirían otra vez de traer otra galima, 4550que con este nombre llaman ellos a los despojos que de los cristianos toman.

4551Bien se me podrá creer si digo que sentí en el alma mi cautiverio, y sobre todo la pérdida de los recaudos de Roma, 4552donde en una caja de lata los traía, con la cédula de los mil y seiscientos ducados; 4553mas la buena suerte quiso que viniese a manos de un cristiano cautivo español, que las guardó;

4554que si vinieran a poder de los turcos, por lo menos había de dar por mi rescate lo que rezaba la cédula, 4555que ellos averiguaran cúya era.

4556»Trujéronnos a Argel, donde hallé que estaban rescatando los padres de la Santísima Trinidad. Hablélos, 4557díjeles quién era, y, movidos de caridad, aunque yo era estranjero, me rescataron en esta forma: 4558que dieron por trecientos ducados,

4559los ciento luego y los docientos cuando volviese el bajel de la limosna a rescatar al padre de la redempción, 4560que se quedaba en Argel empeñado en cuatro mil ducados, que había gastado más de los que traía.

4561Porque a toda esta misericordia y liberalidad se estiende la caridad destos padres, que dan su libertad por la ajena, 4562y se quedan cautivos por rescatar los cautivos. Por añadidura del bien de mi libertad, 4563hallé la caja perdida con los recaudos y la cédula. Mostrésela al bendito padre que me había rescatado, 4564y ofrecíle quinientos ducados más de los de mi rescate para ayuda de su empeño.

4565»Casi un año se tardó en volver la nave de la limosna; y lo que en este año me pasó, a poderlo contar ahora, 4566fuera otra nueva historia.

4567Sólo diré que fui conocido de uno de los veinte turcos que di libertad con los demás cristianos ya referidos, 4568y fue tan agradecido y tan hombre de bien, que no quiso descubrirme; porque, 4569a conocerme los turcos por aquél que había echado a fondo sus dos bajeles,

4570y quitádoles de las manos la gran nave de la India, o me presentaran al Gran Turco o me quitaran la vida; 4571y de presentarme al Gran Señor redundara no tener libertad en mi vida. Finalmente, 4572el padre redemptor vino a España conmigo y con otros cincuenta cristianos rescatados.

4573En Valencia hicimos la procesión general, y desde allí cada uno se partió donde más le plugo, 4574con las insignias de su libertad, que son estos habiticos. Hoy llegué a esta ciudad, con tanto deseo de ver a Isabela, 4575mi esposa, que, sin detenerme a otra cosa, pregunté por este monasterio, donde me habían de dar nuevas de mi esposa.

4576Lo que en él me ha sucedido ya se ha visto. Lo que queda por ver son estos recaudos, 4577para que se pueda tener por verdadera mi historia, que tiene tanto de milagrosa como de verdadera

4578Y luego, en diciendo esto, sacó de una caja de lata los recaudos que decía, y se los puso en manos del provisor, 4579que los vio junto con el señor asistente; 4580y no halló en ellos cosa que le hiciese dudar de la verdad que Ricaredo había contado. Y, para más confirmación della, 4581ordenó el cielo que se hallase presente a todo esto el mercader Florentín,

4582sobre quien venía la cédula de los mil y seiscientos ducados, el cual pidió que le mostrasen la cédula; y, 4583mostrándosela, la reconoció y la aceptó para luego, porque él muchos meses había que tenía aviso desta partida. 4584Todo esto fue añadir admiración a admiración y espanto a espanto. 4585Ricaredo dijo que de nuevo ofrecía los quinientos ducados que había prometido.